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Cuánto consume un aire acondicionado y cuánto cuesta usarlo

Publicado el 23 de agosto de 2026 · Actualizado el 15 de septiembre de 2026

“¿Cuánto me va a subir la luz si pongo el aire acondicionado?” es una pregunta razonable sin una respuesta de una sola cifra. Depende de la potencia eléctrica real del equipo —que no es lo mismo que su capacidad de refrigeración en frigorías—, de cuántas horas funcione de verdad y de cuánto pagues por cada kWh. La buena noticia es que el cálculo, una vez entiendes qué mirar, es sencillo y sirve para cualquier equipo y cualquier tarifa.

Respuesta rápida

No hay una cifra universal: un split doméstico puede consumir eléctricamente desde unos cientos de vatios hasta bastante más de 1.000 W, según su potencia, su eficiencia, la temperatura exterior, la consigna que elijas, el aislamiento de la vivienda y cómo module el compresor si es inverter. Lo importante es no confundir la capacidad de refrigeración (frigorías) con el consumo eléctrico real (vatios): son dos magnitudes distintas.

Cómo calcular el consumo de un aire acondicionado

La fórmula es la misma que para cualquier aparato eléctrico:

Consumo (kWh) = Potencia eléctrica (kW) × Tiempo (horas)

Ejemplo: un equipo con una potencia eléctrica absorbida de 1.000 W, funcionando 3 horas.

  • 1.000 W ÷ 1.000 = 1 kW
  • 1 kW × 3 horas = 3 kWh

El punto clave, y el que suele generar confusión, es de dónde sacas esa cifra de potencia en W. No es la misma que aparece en el nombre comercial del equipo si este se anuncia en frigorías.

Potencia eléctrica no es lo mismo que frigorías

Un aire acondicionado tiene, en realidad, dos potencias distintas:

  • Potencia térmica o frigorífica (frigorías/h, BTU/h o kW térmicos): la cantidad de calor que el equipo es capaz de extraer de una habitación por hora. Es una medida de capacidad de refrigeración, no de electricidad.
  • Potencia eléctrica absorbida (en W): la electricidad que el equipo consume de la red para funcionar. Es la que determina tu factura.

Ambas no coinciden porque un aire acondicionado no genera frío consumiendo electricidad de forma directa: mueve calor de dentro hacia fuera mediante un ciclo de refrigeración, un proceso que le permite trasladar bastante más energía térmica de la que consume en electricidad para hacerlo funcionar. Por eso un equipo puede tener una capacidad de refrigeración considerable mientras su consumo eléctrico real es una fracción de esa cifra. Esta relación entre lo que aporta y lo que consume es, precisamente, lo que miden indicadores como el SEER, que veremos más abajo.

OCU, en su guía sobre cómo calcular la potencia del aire acondicionado, lo resume así: la potencia térmica de un equipo “puede ser hasta 4 veces o más la eléctrica”. Es una referencia útil, no una proporción fija para todos los modelos: depende de la eficiencia concreta de cada equipo.

Cuánto consume por hora

Para hacernos una idea, tomemos tres niveles de potencia eléctrica ilustrativos —no de un modelo concreto, sino representativos de un split pequeño, uno medio y uno más grande— y calculemos su consumo en una hora de funcionamiento continuo a máxima potencia:

Los precios del kWh usados abajo (0,15 €, 0,20 € y 0,25 €) son ejemplos hipotéticos para mostrar cómo se calcula, no el precio actual de la luz. Usa siempre tu tarifa real para tu propio cálculo.

Potencia eléctrica Consumo en 1 h Coste a 0,15 €/kWh Coste a 0,20 €/kWh Coste a 0,25 €/kWh
700 W 0,7 kWh 0,11 € 0,14 € 0,18 €
1.000 W 1,0 kWh 0,15 € 0,20 € 0,25 €
1.500 W 1,5 kWh 0,23 € 0,30 € 0,38 €

(Cifras redondeadas a 2 decimales. Por ejemplo, 0,7 kWh × 0,25 €/kWh = 0,175 €, que redondeamos a 0,18 €.)

Este cálculo asume que el equipo funciona a su potencia máxima durante toda la hora. Si el equipo es inverter, el compresor puede modular su velocidad una vez se acerca a la temperatura de consigna, por lo que el consumo real en esa hora puede ser inferior a esta cifra “a máxima potencia continua”.

Cuánto cuesta usarlo 8 horas

Tomando el ejemplo de 1.000 W como escenario de funcionamiento continuo a máxima potencia durante 8 horas seguidas:

  • 1.000 W ÷ 1.000 = 1 kW
  • 1 kW × 8 horas = 8 kWh
Precio del kWh (ejemplo) Coste de esas 8 horas
0,15 €/kWh 1,20 €
0,20 €/kWh 1,60 €
0,25 €/kWh 2,00 €

Es importante no leer esto como “8 horas encendido equivalen siempre a 8 horas a máxima potencia”. En la práctica, un equipo inverter que alcanza la temperatura de consigna reduce su velocidad y su consumo, así que 8 horas de funcionamiento real —sobre todo si la habitación ya está fresca— suelen consumir menos que este cálculo teórico a potencia constante.

Cuánto puede gastar al mes

Con el mismo equipo de 1.000 W, usado 6 horas al día (una franja habitual de tarde-noche en verano) durante 30 días:

  • Consumo diario: 1 kW × 6 h = 6 kWh/día
  • Consumo mensual: 6 kWh × 30 días = 180 kWh/mes
Precio del kWh (ejemplo) Coste mensual (180 kWh)
0,15 €/kWh 27,00 €
0,20 €/kWh 36,00 €
0,25 €/kWh 45,00 €

De nuevo, esto asume funcionamiento a máxima potencia durante esas 6 horas; el consumo real con un equipo inverter que module su velocidad suele ser menor.

Qué significa que sea inverter

Un compresor convencional funciona básicamente en ciclos de encendido y apagado: arranca a máxima potencia, se detiene al alcanzar la consigna, y vuelve a arrancar cuando la temperatura sube de nuevo. Un compresor inverter, en cambio, puede variar su velocidad de forma continua: arranca fuerte para enfriar rápido y, según se acerca a la temperatura objetivo, reduce su velocidad para mantenerla con menos energía, en lugar de apagarse y encenderse de golpe.

Esto significa que el consumo de un equipo inverter varía bastante durante su funcionamiento: es mayor al arrancar o cuando hay mucha diferencia con la consigna, y baja según se estabiliza. No damos un porcentaje fijo de ahorro frente a un equipo no inverter porque depende demasiado del uso, el clima y el propio equipo como para generalizar una cifra única. Puedes ver este mecanismo con mucho más detalle en nuestra guía sobre aire acondicionado inverter.

Qué es el SEER

El SEER (Seasonal Energy Efficiency Ratio, o ratio de eficiencia energética estacional) es el indicador que usa la etiqueta energética europea de los aires acondicionados para la refrigeración (su equivalente en calefacción se llama SCOP). En términos sencillos, compara cuánta energía de refrigeración aporta un equipo a lo largo de una temporada completa frente a cuánta electricidad consume para lograrlo, bajo unas condiciones de ensayo normalizadas que intentan representar el funcionamiento real a lo largo del año, no solo a máxima potencia.

Cuanto más alto es el SEER, mejor es, en general, la eficiencia estacional del equipo. Pero el SEER no es una predicción exacta de lo que vas a gastar en tu casa: tu consumo real depende también del tamaño de tu vivienda, del clima de tu zona, de las horas que lo uses y de la consigna que elijas, factores que la etiqueta no puede conocer de antemano. Sirve para comparar equipos entre sí, no para calcular directamente tu factura.

Este sistema de etiquetado se estableció mediante el Reglamento (UE) n.º 626/2011 de etiquetado energético, con los parámetros de clasificación desarrollados en el Reglamento (UE) n.º 206/2012 de ecodiseño, ambos de la Comisión Europea.

¿Un aire acondicionado de 3.000 frigorías consume 3.000 W?

No. Esta es, probablemente, la confusión más extendida sobre el consumo del aire acondicionado.

3.000 frigorías/h son una medida de potencia térmica, no eléctrica. La equivalencia es: 1 frigoría/h ≈ 1,163 W térmicos, así que 3.000 frigorías/h equivalen a unos 3.489 W térmicos (3.000 × 1,163) de capacidad de refrigeración. Eso no es lo mismo que 3.489 W de electricidad consumida.

Si aplicamos la relación que señala OCU (la potencia térmica puede ser hasta 4 veces o más la eléctrica), un equipo de esa capacidad podría rondar, de forma aproximada, entre unos 900 y 1.200 W eléctricos —muy por debajo de los 3.489 W térmicos—, aunque la cifra exacta depende de la eficiencia real de cada modelo concreto. Para saber el dato real de tu equipo, necesitas mirar su potencia eléctrica absorbida (o “input power”) en la ficha técnica, no solo sus frigorías.

Qué factores hacen que consuma más

  • La temperatura exterior. Cuanto mayor es la diferencia entre el interior y el exterior, más trabajo tiene que hacer el equipo.
  • Una consigna muy baja. Perseguir una temperatura innecesariamente fría hace que el equipo funcione más tiempo (o a mayor potencia) sin mejorar mucho el confort real.
  • El aislamiento de la vivienda. Una casa con poco aislamiento o con puentes térmicos pierde el frío generado con más rapidez.
  • La orientación y el sol. Una estancia muy soleada por la tarde necesita más refrigeración que una orientada al norte.
  • El tamaño de la estancia frente a la capacidad del equipo.
  • Un equipo mal dimensionado, ya sea insuficiente para el espacio o excesivo para él — puedes estimar la potencia adecuada en nuestra guía sobre qué potencia de aire acondicionado necesito.
  • Puertas o ventanas abiertas mientras funciona, que dejan escapar el aire frío o entrar aire caliente.
  • Filtros sucios, que obligan al equipo a esforzarse más para el mismo resultado.
  • Personas y equipos generando calor en la estancia (varias personas, electrodomésticos, iluminación), que suman carga térmica a la que el aparato tiene que compensar.

Cómo influye la temperatura de consigna

Como ya hemos visto en nuestra guía sobre temperatura ideal en casa, el IDAE estima que una variación de 1 °C supone aproximadamente un 7% de ahorro en climatización, mientras que OCU calcula que cada grado más frío que ajustes el termostato en verano añade en torno a un 10% al coste de funcionamiento. Son estimaciones de cada organización, no una ley física exacta: el efecto real depende del aislamiento de tu vivienda, del clima de tu zona y de cuántas horas funcione el equipo. Lo que sí es razonable esperar es que cada grado de consigna, hacia arriba o hacia abajo, tiene un impacto acumulado notable a lo largo de una temporada de uso.

¿Consume menos mantenerlo encendido o apagarlo?

No hay una regla universal, igual que ocurre con la calefacción en invierno. Depende de:

  • La duración de la ausencia. Apagarlo durante una salida de un par de horas no es lo mismo que apagarlo durante todo el día.
  • El aislamiento de la vivienda. Una casa bien aislada mantiene la temperatura fresca más tiempo tras apagar el equipo que una con poco aislamiento, que se recalienta rápido.
  • La temperatura exterior. Con calor extremo, una vivienda mal aislada puede recalentarse tanto en una ausencia larga que recuperar la temperatura después exija un esfuerzo mayor que haberla mantenido moderada.
  • La tecnología del equipo. Un inverter suele recuperar la temperatura de forma más gradual y eficiente que un equipo de encendido/apagado simple funcionando a máxima potencia de golpe.

En general, reducir la carga de refrigeración cuando no hace falta climatizar (por ejemplo, subiendo la consigna varios grados en vez de apagar del todo durante una ausencia breve) suele reducir el consumo, pero evita la simplificación de “nunca lo apagues”: para ausencias largas, sobre todo con buen aislamiento, apagarlo suele tener sentido. (Ampliaremos esto en una guía específica sobre cómo ahorrar con el aire acondicionado.)

¿Gasta mucho más un equipo antiguo?

Es razonable esperar que sí, en términos generales: la eficiencia de los equipos de aire acondicionado ha mejorado con el tiempo, y un equipo antiguo puede tener un SEER más bajo que uno actual con la misma capacidad térmica, además de un posible peor estado de mantenimiento tras años de uso. Dicho esto, no podemos darte una cifra de ahorro concreta sin comparar dos modelos específicos en las mismas condiciones: la diferencia real depende de cuánto haya mejorado la tecnología entre ambos equipos y de su estado de conservación, no de una proporción fija aplicable a cualquier par de aparatos.

Cómo saber cuánto consume MI aire acondicionado

  1. Busca la placa de características o la ficha técnica de tu equipo, normalmente en un lateral de la unidad interior o exterior.
  2. Identifica el dato de "potencia absorbida", "input power" o equivalente, expresado en W: ese es tu consumo eléctrico de referencia, no las frigorías.
  3. Revisa la etiqueta energética del equipo, si la conservas o la encuentras en la ficha del fabricante.
  4. Mira el SEER si aparece indicado, como referencia de eficiencia estacional.
  5. Anota las horas reales que lo usas, no solo las horas que está encendido si es inverter.
  6. Multiplica la potencia en kW por las horas y por el precio del kWh que pagas tú, según la fórmula de este artículo.
  7. Si quieres más precisión, valora usar un medidor de consumo enchufable compatible con tu instalación, o consultar a un profesional.

Ejemplo completo

Un equipo con una potencia eléctrica absorbida de 900 W, usado 5 horas al día durante 30 días, con un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh:

  • 900 W ÷ 1.000 = 0,9 kW
  • 0,9 kW × 5 h = 4,5 kWh/día
  • 4,5 kWh × 30 días = 135 kWh/mes
  • 135 kWh × 0,20 €/kWh = 27,00 € al mes

Esta cifra es un escenario teórico si asumimos que el equipo funciona a esa potencia de forma constante durante las 5 horas. Si es inverter y modula su velocidad al acercarse a la consigna, el consumo y el coste reales pueden ser algo menores.

Cómo reducir el consumo

  • Elige una temperatura razonable en lugar de perseguir una consigna extrema; puedes repasar las referencias en nuestra guía sobre temperatura ideal en casa.
  • Cierra puertas y ventanas de la estancia mientras el equipo funciona.
  • Usa protección solar (persianas, toldos, cortinas) para reducir la carga de calor que entra por el sol.
  • Mantén los filtros limpios, para que el equipo no tenga que esforzarse de más.
  • Mejora el aislamiento de la vivienda cuando sea posible: reduce tanto la entrada de calor en verano como la pérdida en invierno.
  • Dimensiona correctamente el equipo para la estancia, sin sobredimensionar ni quedarte corto; si todavía estás eligiendo modelo, nuestra comparativa de mejores aires acondicionados para una habitación puede ayudarte.
  • Usa la programación para que el equipo no funcione cuando no hay nadie en casa.
  • Evita consignas extremas, que no enfrían más rápido y sí consumen más, como explicamos en nuestra guía sobre temperatura ideal.

No damos un porcentaje de ahorro para cada consejo: depende demasiado de la vivienda, el clima y el hábito de uso como para generalizar una cifra.

Calcula el consumo de tu aire acondicionado

Resultado

Precargado con el ejemplo de este artículo (900 W, 5 h/día, 30 días, 0,20 €/kWh). Cambia los valores por los de tu propio equipo y tarifa. Para más detalle, usa la calculadora completa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto consume un aire acondicionado por hora? Depende de su potencia eléctrica, no de sus frigorías. Un equipo de 1.000 W consume 1 kWh por hora a máxima potencia; a un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh, serían 0,20 € esa hora. Un equipo inverter puede consumir menos si ya ha alcanzado la temperatura de consigna.

¿Cuánto cuesta ponerlo 8 horas? Con un equipo de 1.000 W funcionando a máxima potencia esas 8 horas, el consumo sería de 8 kWh; a precios de ejemplo de 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € por kWh, entre 1,20 € y 2,00 €. El consumo real con un inverter modulando suele ser menor.

¿Cuánto gasta al mes? Con un equipo de 1.000 W, 6 horas al día durante 30 días, el consumo teórico es de 180 kWh al mes; a los mismos precios de ejemplo, entre 27 € y 45 €. La cifra real depende de las horas reales de uso y de si el equipo modula su potencia.

¿Cuánto consume uno de 3.000 frigorías? Las frigorías no son vatios eléctricos. 3.000 frigorías/h equivalen a unos 3.489 W térmicos, pero el consumo eléctrico real es una fracción de esa cifra —de forma aproximada, entre unos 900 y 1.200 W según la eficiencia del equipo—. Para el dato exacto, consulta la potencia eléctrica absorbida en la ficha técnica.

¿Un inverter consume menos? Suele ser más eficiente porque modula su velocidad en lugar de encenderse y apagarse a máxima potencia, lo que reduce el consumo una vez se acerca a la consigna. No hay un porcentaje de ahorro universal frente a un equipo convencional: depende del uso y las condiciones.

¿Ponerlo a 18 °C gasta más? Sí. Una consigna muy baja no enfría la habitación más rápido, como explicamos en nuestra guía sobre temperatura ideal, pero sí hace que el equipo trabaje más tiempo o a mayor potencia, con el consiguiente consumo extra.

¿Es mejor apagarlo o dejarlo encendido? No hay una regla universal: depende de la duración de la ausencia, el aislamiento de la vivienda, la temperatura exterior y la tecnología del equipo. Para ausencias breves con buen aislamiento, mantenerlo con una consigna algo más alta puede tener sentido; para ausencias largas, apagarlo suele ser razonable.

¿Cómo saber el consumo de mi aparato? Busca la potencia eléctrica absorbida (no las frigorías) en la placa de características o la ficha técnica, revisa su etiqueta energética y SEER, y multiplica esa potencia por las horas reales de uso y por tu precio del kWh.

Fuentes

  • OCU — Cómo calcular la potencia del aire acondicionado: verificada por fetch directo. Confirma la equivalencia “1 frigoría/h = 1 kcal/h = 4 BTU = 1,163 W” y que la potencia térmica de un equipo “puede ser hasta 4 veces o más la eléctrica”.
  • IDAE — Recomendaciones para el ahorro energético en hogares: re-verificada para este artículo; ya usada en nuestra guía sobre temperatura ideal en casa para las referencias de confort y el ahorro estimado por grado.
  • OCU — Ahorrar energía con aire acondicionado: ya usada en la guía de temperatura ideal, referencia del ahorro estimado por grado de consigna.
  • Eurofred — Etiquetado energético: distribuidor del sector con información técnica sobre el marco regulatorio europeo de etiquetado (Reglamento (UE) 626/2011) y ecodiseño (Reglamento (UE) 206/2012) que sustentan los índices SEER y SCOP.

Los precios del kWh usados en los ejemplos de este artículo (0,15 €, 0,20 € y 0,25 €) son valores hipotéticos elegidos únicamente para ilustrar el método de cálculo, no una tarifa real ni una media del mercado español. Las potencias eléctricas usadas como ejemplo (700 W, 900 W, 1.000 W y 1.500 W) son cifras ilustrativas y representativas de equipos domésticos habituales, no especificaciones verificadas de un modelo concreto; para tu caso, usa siempre la potencia absorbida real de tu equipo.