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Cuánto consume un termo eléctrico y de qué depende

Publicado el 30 de agosto de 2026

Un termo eléctrico es, físicamente, un aparato muy distinto de una lavadora o un lavavajillas: no tiene programas ni ciclos, sino que mantiene un depósito de agua caliente disponible en todo momento. Por eso su etiqueta energética no se lee igual que la de esos electrodomésticos, y por eso tampoco existe una cifra única de “cuánto consume un termo al día”: depende de cuánta agua caliente uses realmente, de la temperatura a la que lo tengas puesto, del aislamiento del depósito y de las pérdidas que ese depósito tiene simplemente por mantener el agua caliente durante horas en las que no la usas. En esta guía calculamos con rigor cada uno de esos componentes por separado, sin mezclarlos como si fueran uno solo.

Respuesta rápida

El consumo de un termo eléctrico tiene dos componentes distintos que no debes mezclar en una sola cifra: (1) la energía necesaria para calentar el agua que realmente usas, que depende de los litros extraídos y de cuánto haya que elevar su temperatura, y (2) las pérdidas por mantenimiento (standing losses), la energía que el termo consume solo para mantener caliente el agua almacenada mientras no la usas, aunque no abras ningún grifo. No existe una cifra universal de "kWh al día" válida para cualquier termo: depende de tu volumen de depósito, tu consigna de temperatura, el aislamiento del aparato y tus hábitos de uso, como desarrollamos con cálculos propios más abajo.

Potencia no es potencia consumida

Un termo eléctrico típico tiene una resistencia de entre 1.500 y 3.000 W, pero eso no significa que consuma esa potencia de forma continua las 24 horas del día. Como ya explicamos en nuestra guía sobre cómo calcular cuánto consume un electrodoméstico, la potencia (en vatios o kilovatios) es la velocidad instantánea a la que un aparato consume energía en el momento en que está funcionando, mientras que el consumo real en kWh depende de cuánto tiempo esa resistencia está realmente activa.

Un termo de 1.500 W no consume 1,5 kWh en cada hora del día: la resistencia se enciende y se apaga según lo que marque el termostato, calentando el agua cuando su temperatura baja de la consigna establecida y desconectándose en cuanto la alcanza. El aparato puede pasar buena parte del día con la resistencia apagada, sobre todo si el depósito está bien aislado y no extraes agua caliente. Por eso, para saber cuánto consume realmente tu termo, no sirve multiplicar su potencia nominal por 24 horas: hace falta calcular por separado la energía de calentamiento del agua usada y las pérdidas de mantenimiento del depósito, como vemos en los siguientes apartados.

Cómo calcular la energía para calentar agua

La física detrás de calentar agua es sencilla y está bien establecida: la energía necesaria depende de la masa de agua, de su calor específico y del incremento de temperatura que hay que conseguir. La fórmula es:

Q = m × c × ΔT

Donde m es la masa de agua en kilogramos (que, al tener el agua una densidad de aproximadamente 1 kg/litro, equivale numéricamente a los litros), c es el calor específico del agua (4,186 kJ/kg·°C) y ΔT es el incremento de temperatura en grados centígrados que necesitas conseguir (temperatura final menos temperatura de entrada del agua fría).

Como 1 kWh equivale a 3.600 kJ, para expresar ese resultado directamente en kWh hay que dividir entre 3.600:

kWh = (litros × ΔT × 4,186) ÷ 3.600 = litros × ΔT × 0,001163

Verificamos este factor antes de usarlo: 4,186 ÷ 3.600 = 0,0011628 (repetitivo), que redondeado a seis decimales da 0,001163. Es la simplificación habitual del cálculo físico, no una cifra arbitraria.

Un ejemplo de aplicación: para calentar 80 litros de agua de 15 °C a 55 °C (un ΔT de 40 °C), la energía térmica ideal necesaria es 80 × 40 × 0,001163 ≈ 3,72 kWh. Insistimos en que esto es energía térmica ideal, calculada con la física del agua: no incluye las pérdidas propias del aparato (aislamiento imperfecto, tiempo de espera hasta que el agua caliente llega al grifo, eficiencia real de la resistencia, que en un calentamiento por efecto Joule se aproxima mucho al 100% pero no es matemáticamente el 100% exacto en la práctica) ni las pérdidas de mantenimiento del depósito que tratamos más abajo.

Ejemplos con 50, 80 y 100 litros

Estos tres volúmenes no son arbitrarios: coinciden, según la guía de compra de termos eléctricos de OCU, con el tamaño recomendado para 1, 2 y 3 personas en el hogar respectivamente. Aplicando la fórmula anterior a un mismo ΔT de 40 °C (por ejemplo, de 15 °C a 55 °C) para los tres volúmenes, obtenemos:

Litros ΔT Energía térmica ideal
50 L 40 °C 50 × 40 × 0,001163 = 2,33 kWh
80 L 40 °C 80 × 40 × 0,001163 = 3,72 kWh
100 L 40 °C 100 × 40 × 0,001163 = 4,65 kWh

Importante: estas cifras NO representan el consumo diario de un termo de ese tamaño. Son, exclusivamente, la energía térmica ideal necesaria para calentar todo el volumen del depósito de golpe, desde una temperatura de entrada hipotética hasta otra de salida hipotética. En el uso real, casi nunca se recalienta todo el depósito desde frío en un solo momento, como explicamos más abajo.

Cuánto cuesta calentar el depósito

Aplicando esas mismas cifras de energía a tres precios hipotéticos del kWh, obtenemos el coste eléctrico de calentar el depósito completo una vez:

Los precios de 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € por kWh son escenarios hipotéticos para ilustrar el cálculo, no el precio actual de la luz. Usa siempre el precio real de tu tarifa para tu propio cálculo.

Litros kWh (ΔT 40 °C) A 0,15 €/kWh A 0,20 €/kWh A 0,25 €/kWh
50 L 2,33 kWh 0,35 € 0,47 € 0,58 €
80 L 3,72 kWh 0,56 € 0,74 € 0,93 €
100 L 4,65 kWh 0,70 € 0,93 € 1,16 €

(Cálculo con las cifras sin redondear: 50 L → 2,326 kWh; 80 L → 3,7216 kWh; 100 L → 4,652 kWh; multiplicadas por el precio del kWh y redondeadas a 2 decimales al final.)

De nuevo, este coste corresponde únicamente a calentar el depósito completo una vez desde el ΔT del ejemplo, no a un gasto diario ni mensual.

¿Consume todo eso cada día?

No, y este es uno de los errores más habituales al pensar en el consumo de un termo. Un termo eléctrico no vacía y recalienta todo su depósito desde agua fría cada día: normalmente solo hay que reponer la energía correspondiente al agua que realmente se ha extraído (para ducharte, para el fregadero, para lo que sea), porque el agua fría de red entra por la parte inferior del depósito y se mezcla progresivamente con el agua caliente restante, no sustituye de golpe la totalidad del volumen.

Por eso el consumo diario real depende de una variable que solo tú conoces: cuántos litros de agua caliente extraes al día y a qué temperatura de entrada llega el agua fría de tu red (que varía según la estación del año y tu localidad). Si extraes poca agua caliente, calientas poca energía nueva; si extraes mucha (varias duchas largas, por ejemplo), calientas más. No existe una cifra de “consumo diario de un termo de 80 L” que podamos darte como universal, porque depende enteramente de tu propio uso, no solo del tamaño del depósito.

Pérdidas por mantener el agua caliente

Además de la energía para calentar el agua que usas, un termo eléctrico consume energía simplemente por mantener caliente el agua acumulada mientras no la usas: son las llamadas pérdidas de mantenimiento o standing losses. El depósito, aunque esté aislado, cede calor lentamente al ambiente, y el termostato reactiva la resistencia para compensar esa pérdida y mantener la consigna de temperatura.

Estas pérdidas están cuantificadas en la normativa europea de ecodesign y etiquetado energético de calentadores de agua. Según el documento técnico “Water Heaters” del proyecto europeo Topten HACKS (financiado por el programa Horizon 2020 de la Comisión Europea), que recoge los datos del Estudio de Revisión de la propia Comisión Europea de 2019 sobre calentadores de agua, las pérdidas medias anuales de mantenimiento (en kWh/año) varían según el tamaño del aparato (su “perfil de carga”, que explicamos en el siguiente apartado):

Perfil de carga Pérdidas de mantenimiento (kWh/año)
3XS 285
XXS 329
XS 329
S 430
M 567
L 641
XL 728
XXL 810

Como puede verse, cuanto mayor es el depósito, mayores suelen ser las pérdidas anuales en términos absolutos. Esto es relevante porque significa que, incluso sin abrir ningún grifo, un termo eléctrico está consumiendo electricidad de fondo todos los días del año solo por existir lleno de agua caliente, y esa cifra no depende de tus hábitos de ducha, sino del propio diseño y aislamiento del aparato.

Perfiles de carga: qué son y de dónde salen

El Reglamento Delegado (UE) n.º 812/2013 (etiquetado energético) y el Reglamento (UE) n.º 814/2013 (diseño ecológico), ambos de la Comisión Europea, complementan la normativa europea sobre calentadores de agua y depósitos de agua caliente, incluidos los termos eléctricos de resistencia. Su ámbito de aplicación difiere entre ambos reglamentos: el de diseño ecológico (814/2013) cubre calentadores de agua con una potencia calorífica nominal igual o inferior a 400 kW y depósitos de agua caliente con una capacidad de hasta 2.000 litros, mientras que el de etiquetado energético (812/2013) cubre calentadores de hasta 70 kW y depósitos de hasta 500 litros; en la práctica, esto significa que prácticamente cualquier termo eléctrico doméstico entra en el ámbito de ambos reglamentos.

Ambos reglamentos clasifican los calentadores de agua según un “perfil de carga declarado” (declared load profile), una letra (3XS, XXS, XS, S, M, L, XL, XXL, y hasta 3XL/4XL para los requisitos mínimos de eficiencia) que representa un patrón de extracción de agua caliente durante dos semanas de medición en laboratorio, no una cifra libre elegida por el fabricante. Según la descripción de estos perfiles recogida en el documento técnico de Topten HACKS (basado en el Estudio de Revisión de la Comisión Europea de 2019), cada perfil corresponde aproximadamente a este tipo de uso:

  1. 3XS: lavado de manos puntual, sin uso doméstico relevante.
  2. XXS: un único punto de agua, como un fregadero de cocina.
  3. XS: un único punto con más caudal, como una ducha aislada.
  4. S: hogar de 1 persona.
  5. M: hogar de 2-3 personas, con uso de ducha únicamente.
  6. L: hogar de 4-5 personas, con ducha y algún baño ocasional.
  7. XL: hogar de 4-5 personas, con ducha y baño diario.
  8. XXL: hogar de más de 5 personas o vivienda bifamiliar.

El perfil de carga declarado es, junto con la clase de eficiencia energética (de A+++ a F para calentadores convencionales, según el propio Reglamento 812/2013), uno de los datos que debe figurar en la etiqueta energética de tu termo, y es la referencia que usa el fabricante para calcular tanto el consumo anual de electricidad declarado como las propias pérdidas de mantenimiento que hemos visto en el apartado anterior. No inventes ni asumas un perfil: consúltalo en la etiqueta o ficha técnica de tu propio modelo.

Qué influye en el consumo

El consumo real de un termo eléctrico depende de la combinación de varios factores, ninguno de los cuales por sí solo determina el resultado final:

  • Volumen del depósito: a mayor volumen, mayores pérdidas de mantenimiento en términos absolutos, según hemos visto en la tabla de standing losses.
  • Uso real de ACS: cuántos litros de agua caliente extraes al día, que depende del número de personas del hogar y de sus hábitos (duchas frente a baños, por ejemplo).
  • Temperatura de entrada del agua fría: varía según la estación del año y tu localidad; en invierno, el agua de red entra más fría y hay que aportar más energía para el mismo ΔT.
  • Consigna de temperatura del termostato: cuanto más alta la fijes, mayor ΔT hay que cubrir en cada calentamiento y mayores serán también las pérdidas de mantenimiento, porque la diferencia de temperatura con el ambiente es mayor.
  • Aislamiento del depósito y de las tuberías: un aislamiento deficiente aumenta las pérdidas de mantenimiento sin que eso se traduzca en más agua caliente disponible para ti.
  • Ubicación del termo: instalarlo en un espacio con temperaturas ambientales muy bajas o muy variables (una terraza, un garaje sin calefactar) incrementa las pérdidas de calor hacia el entorno.
  • Hábitos de uso: dejar correr el agua caliente innecesariamente, o hacer varias duchas largas seguidas, aumenta el consumo real sin que ello se refleje en ningún dato de la etiqueta.
  • Mantenimiento del aparato: la acumulación de cal en la resistencia y en el fondo del depósito reduce la eficiencia del calentamiento y puede aumentar el tiempo (y por tanto la energía) necesaria para alcanzar la consigna.

¿80 litros consumen menos que 100 litros?

No necesariamente, y conviene matizar esta pregunta con cuidado. En términos de pérdidas de mantenimiento anuales, un depósito más grande sí suele tener pérdidas absolutas mayores, según la tabla de standing losses por perfil de carga que hemos visto más arriba. Pero eso no equivale a decir que “un termo de 100 L siempre consume más que uno de 80 L” en el conjunto del año: si el termo de 100 L cubre sin problema las necesidades de un hogar de 3 personas sin necesidad de recalentar con tanta frecuencia, y el de 80 L en ese mismo hogar tuviera que forzar más ciclos de calentamiento por quedarse corto de agua caliente, el resultado real de consumo podría no seguir la intuición simple de “más litros, más consumo”.

Lo que sí podemos afirmar con solidez es que el volumen del depósito debe ajustarse al uso real del hogar, no elegirse “por si acaso” de forma sobredimensionada: un termo demasiado grande para tus necesidades reales acumula más pérdidas de mantenimiento sin aportarte ningún beneficio adicional, mientras que uno demasiado pequeño puede forzarte a recalentar con más frecuencia o quedarte sin agua caliente en el peor momento.

¿Conviene apagarlo por la noche?

No hay una regla universal aquí, y conviene distinguir entre ausencias cortas y largas. Durante la noche (unas pocas horas), el termo sigue teniendo pérdidas de mantenimiento tanto si está encendido como si lo apagas y lo vuelves a encender por la mañana; apagarlo evita que la resistencia se active durante esas horas si la temperatura baja de la consigna, pero al encenderlo de nuevo tendrás que aportar la energía necesaria para recalentar lo que se haya enfriado durante ese tiempo. Si el periodo de apagado es corto, el ahorro de pérdidas evitadas puede ser modesto en comparación con la energía necesaria para volver a calentar el agua antes de que la necesites.

Para ausencias largas (varios días, por ejemplo durante unas vacaciones), la lógica cambia: ahí sí tiene sentido apagar el termo, porque las pérdidas de mantenimiento acumuladas durante todo ese tiempo sin ningún uso de agua caliente son, casi con seguridad, mayores que la energía de recalentamiento que necesitarás al volver. No damos aquí una cifra exacta de “a partir de cuántas horas conviene apagarlo”, porque depende del aislamiento de tu modelo concreto y de la diferencia entre la consigna y la temperatura ambiente; lo que sí es una idea sólida es que, cuanto más larga sea la ausencia, más se inclina la balanza hacia apagarlo.

¿Es mejor usar temporizador?

Puede tener sentido en algunos casos concretos, pero no es una solución universal con un ahorro garantizado. Si tienes una tarifa eléctrica con discriminación horaria (precio distinto según la hora del día) y tus hábitos de consumo de agua caliente son predecibles (por ejemplo, siempre duchas por la mañana), programar el termo para que caliente principalmente durante las horas más baratas puede reducir el coste de tu factura sin cambiar apenas los kWh totales que consumes.

Pero si tus hábitos son irregulares, o si tu tarifa no tiene esa discriminación horaria, un temporizador no te aporta ese beneficio y, mal configurado, incluso puede obligarte a calentar de más “por si acaso” antes de una franja horaria en la que el termo estará apagado. No afirmamos que instalar un temporizador produzca siempre un ahorro mágico: su utilidad depende de que tu tarifa y tus hábitos encajen con la lógica de desplazar el consumo a horas más baratas.

Temperatura del termo

Aquí conviene distinguir dos temperaturas distintas que a menudo se confunden: la temperatura de acumulación en el depósito (la consigna del termostato) y la temperatura con la que sale el agua mezclada en el grifo o la ducha, que suele ser más baja porque se combina con agua fría en el propio grifo monomando o mezclador. Según la propia OCU en su guía de compra de termos eléctricos, la resistencia de un termo funciona “hasta una temperatura determinada (suele ser unos 60 ºC)” por defecto de fábrica; no es necesario, para el uso cotidiano en el aseo personal, que el agua salga del grifo a esa temperatura, ya que se mezcla con agua fría antes de llegar a ti.

Sobre la temperatura del depósito en sí, la normativa técnica española de referencia (el Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, por el que se establecen los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis) establece, para las instalaciones que entran en su ámbito de aplicación, que los acumuladores finales de agua caliente sanitaria deben mantener una temperatura homogénea y mínima de 60 °C, y que el circuito de agua caliente debe mantenerse por encima de 50 °C en los puntos terminales. Conviene señalar con precisión un matiz importante de esta normativa, para no generalizarla de forma incorrecta: su artículo 3.2 excluye explícitamente de su ámbito de aplicación las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda, siempre que no afecten al ambiente exterior del edificio. Es decir, el termo eléctrico individual de una vivienda unifamiliar o de un piso no está, en sentido estricto, sujeto a las obligaciones administrativas de esta norma (planes de mantenimiento, muestreos, registros), que están pensadas sobre todo para instalaciones colectivas, hoteles, centros sanitarios y edificios similares.

Dicho esto, el propio preámbulo del Real Decreto 487/2022 recoge, citando el conocimiento científico-técnico disponible, que la bacteria Legionella es capaz de multiplicarse en un rango de temperatura entre 20 °C y 50 °C, con su temperatura óptima de crecimiento entre 35 °C y 37 °C. No vamos a convertir esto en un consejo médico ni en una recomendación de tratamiento: nos limitamos a señalar que el valor de 60 °C que suelen traer configurado de fábrica muchos termos eléctricos no es arbitrario, sino coherente con el criterio técnico que la propia normativa aplica a las instalaciones que sí entran en su ámbito. Si tienes dudas concretas sobre la seguridad sanitaria de tu instalación de agua caliente, la referencia adecuada es esta normativa oficial y, en su caso, un profesional cualificado; este artículo no sustituye ese asesoramiento.

Cómo calcular MI consumo

  1. Método 1 — Ficha técnica y hábitos: localiza en la etiqueta energética o la ficha técnica de tu termo el consumo anual de electricidad declarado y el perfil de carga (M, L, XL...). Compara ese perfil con tus hábitos reales de uso de agua caliente: si tu consumo real es notablemente distinto al perfil declarado (por ejemplo, vives solo pero tu termo está dimensionado para un perfil XL), tu consumo real se desviará del dato de la etiqueta en la misma dirección. Multiplica el consumo anual declarado por el precio real del kWh de tu tarifa para obtener una estimación de coste anual, sabiendo que es una estimación de laboratorio, no una medición de tu propio uso.
  2. Método 2 — Medidor de consumo real: si tu termo está conectado a la red eléctrica mediante un enchufe accesible (no cableado de forma fija a la instalación eléctrica de la vivienda), puedes conectar un medidor de consumo eléctrico compatible, como los que comparamos en nuestra guía sobre mejores medidores de consumo eléctrico, entre la toma de pared y el termo, y registrar los kWh acumulados durante varios días para obtener una media diaria real. Si tu termo va cableado directamente a la instalación eléctrica de la vivienda, como ocurre en muchas instalaciones domésticas, no intentes intervenir en el cableado para medir su consumo: esta opción solo es aplicable a termos conectados por enchufe accesible, y nunca debes manipular la instalación eléctrica fija de tu vivienda.

Si prefieres no hacer las cuentas a mano, nuestra calculadora de consumo eléctrico puede ayudarte a aplicar estos cálculos con los datos reales de tu tarifa.

Ejemplo mensual (escenario hipotético)

Imaginemos un hogar de 2 personas, con un termo eléctrico de perfil de carga M, que usa un total de 70 litros de agua caliente al día entre ambas personas (35 litros por persona, una cifra de referencia recogida por OCU, no un promedio universal aplicable a cualquier hogar), calentados con un ΔT hipotético de 35 °C (por ejemplo, de 15 °C a 50 °C), a un precio hipotético de 0,20 €/kWh:

  • Energía de calentamiento diaria: 70 L × 35 °C × 0,001163 = 2,850 kWh/día
  • Energía de calentamiento mensual (30 días): 2,850 × 30 = 85,5 kWh/mes
  • Pérdidas de mantenimiento mensuales (perfil M, 567 kWh/año ÷ 12 meses): 47,25 kWh/mes
  • Consumo eléctrico total estimado del mes: 85,5 + 47,25 = 132,75 kWh/mes
  • Coste estimado: 132,75 kWh × 0,20 €/kWh = 26,55 €/mes

Insistimos en que este es un escenario hipotético construido para ilustrar cómo se combinan los dos componentes del consumo (calentamiento de uso real más pérdidas de mantenimiento): no es una cifra de “hogar medio español”, ni un promedio que puedas aplicar sin adaptar los litros, el ΔT y el precio a tu propia situación real.

Cómo reducir el consumo

  • Ajusta la consigna de temperatura a un valor razonable, sin necesidad de mantenerla al máximo si no te aporta ningún beneficio real en el grifo, teniendo en cuenta que una consigna más alta aumenta tanto la energía de cada calentamiento como las pérdidas de mantenimiento.
  • Evita instalar el termo en espacios muy fríos o con temperatura muy variable (terrazas, garajes sin calefactar), porque aumentan las pérdidas de calor hacia el entorno.
  • Revisa el aislamiento del depósito y de las tuberías cercanas, ya que un aislamiento deficiente incrementa las pérdidas de mantenimiento sin aportarte más agua caliente disponible.
  • Usa el agua caliente de forma eficiente: duchas más cortas o menos frecuentes en baño frente a ducha reducen los litros reales calentados.
  • Repara cualquier fuga o grifo que gotee agua caliente, porque cada litro perdido por goteo es energía calentada que se desperdicia sin usar.
  • Ajusta el tamaño del termo a tu uso real del hogar, siguiendo referencias como la tabla de OCU (50 L para 1 persona, 80 L para 2, 100 L para 3, 150 L para 4, 200 L para 5), en lugar de sobredimensionar “por si acaso”.
  • Realiza el mantenimiento recomendado por el fabricante, incluida la revisión periódica del ánodo de sacrificio y la limpieza de cal, que afectan a la eficiencia real del calentamiento.
  • Desplaza el consumo a horas más baratas si tu tarifa lo permite y tus hábitos son predecibles, mediante un temporizador, sabiendo que esto reduce el coste de la factura sin necesariamente cambiar los kWh totales consumidos.

Puedes ver más ideas generales de ahorro eléctrico, más allá del termo, en nuestra guía sobre cómo ahorrar en la factura de la luz.

¿Merece la pena sustituir un termo antiguo?

Depende de varios factores que hay que considerar juntos, sin que exista una regla genérica válida para cualquier hogar. Un termo antiguo puede tener un aislamiento peor que los modelos actuales, lo que se traduce en mayores pérdidas de mantenimiento año tras año; puede también tener sedimentación de cal acumulada durante años, que reduce la eficiencia real del calentamiento y puede alargar el tiempo (y la energía) necesaria para alcanzar la consigna.

Frente a esas posibles pérdidas evitables, hay que poner en la balanza el coste de compra e instalación de un termo nuevo, la vida útil restante estimada del aparato actual (si puede seguir funcionando de forma segura varios años más), y si una simple reparación (por ejemplo, sustituir la resistencia, el termostato o el ánodo) podría resolver el problema sin necesidad de sustituir todo el aparato. No recomendamos sustituir un termo funcional de forma automática solo por su antigüedad: la decisión depende de este balance completo aplicado a tu caso concreto, incluyendo la clase energética del modelo nuevo (A o superior, según recomienda el propio IDAE al comprar un termo eléctrico) frente al consumo real de tu aparato actual.

Termo eléctrico vs bomba de calor para ACS

Existe otra tecnología de calentamiento de agua sanitaria, el calentador de agua con bomba de calor, que según el propio Estudio de Revisión de la Comisión Europea de 2019 (citado en el documento técnico Topten HACKS) alcanza una eficiencia mucho mayor que un termo eléctrico de resistencia convencional: mientras un termo eléctrico convierte prácticamente toda la electricidad consumida en calor en una proporción cercana a 1:1, una bomba de calor puede aportar varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida, gracias a que extrae parte de esa energía del aire ambiente en lugar de generarla íntegramente por efecto Joule. Esta es una comparación con implicaciones importantes de coste de compra, instalación y espacio disponible que merece un desarrollo propio con cifras verificadas: la trataremos en detalle en una futura guía dedicada específicamente a comparar termo eléctrico y aerotermia para agua caliente sanitaria.

Errores frecuentes

  • Multiplicar la potencia nominal del termo por 24 horas, ignorando que la resistencia no está activa de forma continua durante todo el día.
  • Asumir que el consumo diario equivale a calentar todo el depósito desde frío, cuando en la práctica solo se recalienta la energía correspondiente al agua realmente extraída.
  • Dar por hecho una cifra universal de “litros al día por persona”, sin verificar cuál es el uso real de tu propio hogar.
  • Confundir la temperatura de acumulación del depósito con la temperatura de salida en el grifo, que suele ser más baja porque se mezcla con agua fría.
  • Ignorar las pérdidas de mantenimiento del depósito, contando solo la energía de calentamiento del agua usada y olvidando que el termo consume energía de fondo incluso sin abrir ningún grifo.
  • Pensar que un termo más grande siempre consume más en términos absolutos anuales, sin tener en cuenta que el resultado real depende también del uso que le den los ocupantes del hogar.
  • Medir el consumo con un medidor de enchufe en un termo cableado de forma fija, o intentar manipular la instalación eléctrica para hacerlo: esto solo es seguro y aplicable en termos conectados por enchufe accesible.
  • Trasladar sin verificar las convenciones de etiqueta de otros electrodomésticos (como el kWh/100 ciclos de lavadoras y lavavajillas) al termo eléctrico, que se etiqueta de una forma distinta, basada en perfiles de carga y consumo anual, no en ciclos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto consume un termo eléctrico al día? No existe una cifra universal: depende de cuántos litros de agua caliente uses realmente ese día, del ΔT necesario según la temperatura de entrada del agua fría, y de las pérdidas de mantenimiento propias de tu modelo y su aislamiento. No publicamos una cifra fija de “kWh al día” porque no sería representativa de tu propio uso.

¿Un termo de 1.500 W consume 1,5 kWh cada hora? No. La potencia (W) es la velocidad instantánea de consumo mientras la resistencia está activa, no el consumo constante durante todo el tiempo. El termostato enciende y apaga la resistencia según la temperatura del agua, así que el consumo real en kWh depende de cuánto tiempo esa resistencia funciona realmente, no de multiplicar la potencia por las 24 horas del día.

¿Cuánto consume un termo de 80 litros? Calentar 80 litros con un ΔT de 40 °C requiere, según la fórmula física, unos 3,72 kWh de energía térmica ideal (80 × 40 × 0,001163). Pero esto es solo la energía para calentar todo el depósito de golpe una vez, no el consumo diario: en el uso real, no se recalienta todo el volumen desde frío cada día, y hay que sumar además las pérdidas de mantenimiento propias del aparato.

¿Cuánto consume un termo de 100 litros? Con el mismo ΔT de 40 °C, calentar 100 litros requiere unos 4,65 kWh de energía térmica ideal (100 × 40 × 0,001163). Igual que en el caso de 80 litros, esta cifra es solo la energía para calentar todo el depósito una vez, no un consumo diario real.

¿Es verdad que un termo encendido todo el día consume mucho? Depende de las pérdidas de mantenimiento de tu modelo concreto y de su aislamiento, más que del simple hecho de estar “encendido”. Según los datos del Estudio de Revisión de la Comisión Europea de 2019, esas pérdidas anuales van, según el tamaño del aparato, desde unos 285 kWh/año en los perfiles más pequeños hasta más de 800 kWh/año en los más grandes; son un componente real del consumo, pero no equivalen a la potencia nominal multiplicada por todas las horas del día.

¿Conviene apagar el termo por la noche? No hay una regla universal. En ausencias cortas (unas horas), el ahorro de pérdidas evitadas puede ser modesto frente a la energía necesaria para recalentar el agua después. En ausencias largas (varios días), sí suele tener sentido apagarlo, porque las pérdidas de mantenimiento acumuladas durante todo ese tiempo sin uso probablemente superan la energía de recalentamiento posterior.

¿Ayuda un temporizador a ahorrar? Puede ayudar a reducir el coste de la factura si tienes una tarifa con discriminación horaria y tus hábitos de consumo son predecibles, desplazando el calentamiento a horas más baratas. No garantiza un ahorro de kWh totales, y si tu tarifa no tiene esa discriminación horaria o tus hábitos son irregulares, no aporta ese beneficio.

¿A qué temperatura debo poner el termostato del termo? Muchos termos vienen configurados de fábrica en torno a 60 °C, según indica OCU en su guía de compra. La normativa técnica española sobre prevención de legionelosis (Real Decreto 487/2022) fija ese mismo valor de 60 °C como temperatura mínima de acumulación para las instalaciones que entran en su ámbito de aplicación, que excluye explícitamente las viviendas de uso exclusivo. No se trata de un consejo médico: para dudas sanitarias concretas, consulta la normativa oficial o a un profesional cualificado.

¿80 litros consumen menos que 100 litros? No necesariamente en el consumo total anual real, aunque las pérdidas de mantenimiento absolutas suelen ser algo mayores en depósitos más grandes. El resultado final depende también de si el volumen se ajusta bien al uso real del hogar: un depósito demasiado pequeño para tus necesidades puede forzar más ciclos de calentamiento que uno bien dimensionado, aunque sea de mayor tamaño.

¿Cómo mido el consumo real de mi termo? Con un medidor de consumo eléctrico enchufable, conectado entre la toma de pared y el termo, únicamente si tu aparato está conectado por un enchufe accesible. Si tu termo va cableado de forma fija a la instalación eléctrica de la vivienda, como ocurre en muchas instalaciones, no debes manipular esa instalación para medir el consumo: esta opción de medición solo aplica a termos con conexión por enchufe.

¿Merece la pena cambiar un termo antiguo por uno nuevo? Depende del aislamiento y estado de tu termo actual, de si una reparación puntual (resistencia, termostato, ánodo) podría resolver el problema, del coste de compra e instalación de uno nuevo, y de la clase energética del modelo de sustitución. No recomendamos sustituir un termo funcional solo por su antigüedad sin valorar antes este conjunto de factores.

Fuentes

  • Comisión Europea — Reglamento Delegado (UE) n.º 812/2013, de 18 de febrero de 2013, sobre etiquetado energético de calentadores de agua, depósitos de agua caliente y equipos combinados de calentador de agua y dispositivo solar; y Reglamento (UE) n.º 814/2013, de 2 de agosto de 2013, sobre requisitos de diseño ecológico para calentadores de agua y depósitos de agua caliente: verificados a través del documento técnico “D3.2 - Topten HACKS Criteria Paper: Water Heaters” (Hélène Rochat, Bush Energie GmbH, abril de 2020, proyecto financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea), leído completo mediante fetch directo y lectura del PDF. Fuente del ámbito de aplicación diferenciado (diseño ecológico: ≤400 kW y ≤2.000 L; etiquetado: ≤70 kW y ≤500 L), de la existencia y descripción de los perfiles de carga declarados (3XS a 4XL) con su correspondencia aproximada de uso por número de personas (Tabla 2 del documento), de la tabla de pérdidas de mantenimiento anuales por perfil de carga (Tabla 1, con datos del “EC (2019) Review Study on Water heaters — Task 5”), y de la comparación de eficiencia entre calentadores eléctricos de resistencia y bombas de calor. Se intentó también el acceso directo al texto íntegro de ambos reglamentos en EUR-Lex, sin éxito por limitaciones técnicas de acceso al contenido dinámico de esa web durante la verificación; los datos numéricos usados en este artículo proceden por ello del documento técnico citado, que reproduce y referencia explícitamente los artículos y anexos de los reglamentos originales.
  • Ministerio de Sanidad — Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, por el que se establecen los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis (BOE núm. 148, de 22 de junio de 2022; texto consolidado a 3 de julio de 2024): verificado por fetch directo y lectura completa del texto consolidado publicado en BOE.es. Fuente de la cita textual del preámbulo (“Legionella es una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones físico-químicas, multiplicándose a temperaturas entre 20 ºC y 50 ºC. Su temperatura óptima de crecimiento se da entre los 35 ºC y 37 ºC”), del artículo 3.2 (exclusión del ámbito de aplicación de las instalaciones en edificios de uso exclusivo de vivienda que no afecten al ambiente exterior), y del Anexo III.I.7 (requisitos de temperatura: mínimo 60 ºC homogéneo en acumuladores finales de ACS, 70 ºC en interacumuladores de doble tanque, más de 50 ºC en el circuito de agua caliente y sus puntos terminales, y mínimo 60 ºC a la salida de sistemas de calentamiento sin acumulación). Citado aquí exclusivamente como referencia normativa de diseño de instalaciones, no como consejo médico ni recomendación de tratamiento sanitario.
  • Ministerio de Sanidad — Respuestas a las cuestiones más frecuentes formuladas en relación al Real Decreto 487/2022 (documento de 39 páginas, actualizado a 05.04.2024, publicado en sanidad.gob.es): verificado por fetch directo y lectura completa del PDF. Fuente de la confirmación explícita de que las instalaciones en edificios de uso exclusivo de vivienda quedan excluidas del ámbito de aplicación del Real Decreto, incluso con servicios comunes, y de aclaraciones sobre el tratamiento de termos eléctricos de acumulación bajo esta normativa.
  • OCU — Guía de compra de termos eléctricos: verificada por fetch directo. Fuente de la cita sobre la temperatura de fábrica de la resistencia (“suele ser unos 60 ºC”), de la recomendación de revisión cada dos años por un técnico profesional, de las indicaciones de instalación (toma de agua a menos de 2 metros, enchufe alejado de zonas húmedas), y de la tabla de tamaño de depósito recomendado según personas en el hogar (50 L para 1 persona, 80 L para 2, 100 L para 3, 150 L para 4, 200 L para 5) y del dato de consumo medio de referencia de 35 litros de agua caliente al día por persona en España.
  • IDAE — Recomendaciones para el ahorro energético en hogares: verificada por fetch directo. Fuente de la recomendación de que los depósitos acumuladores y las tuberías de distribución de agua caliente estén bien aislados, de la recomendación de elegir un termo con etiqueta energética A o superior al renovarlo, y de la referencia a que una temperatura entre 30 ºC y 35 ºC en el punto de uso es suficiente para el aseo personal (una cifra referida a la temperatura de uso en el grifo, no a la temperatura de acumulación del depósito, distinción que mantenemos explícita en este artículo).
  • Nuestras guías sobre cómo calcular cuánto consume un electrodoméstico y cómo ahorrar en la factura de la luz: reutilizadas para mantener coherencia con la distinción ya publicada en Casaliax entre potencia (W) y consumo (kWh).

Cifras que buscamos activamente y descartamos por falta de una fuente verificable y homogénea: una cifra oficial y verificable de “consumo medio anual de un termo eléctrico en España” o de “litros de ACS por persona y día” atribuible a una única fuente oficial sin discrepancias (encontramos referencias distintas entre organismos —28 l/persona/día en criterios de diseño del Código Técnico de la Edificación citados por fuentes secundarias, frente a los 35 l/persona/día que sí pudimos verificar directamente en la guía de OCU—, y por eso usamos únicamente la cifra de OCU, verificada por fetch directo, dejando constancia de esta discrepancia); un porcentaje universal de “ahorro garantizado” al usar temporizador o al apagar el termo por la noche, que no encontramos respaldado por ninguna fuente oficial con una cifra concreta y homogénea; y cualquier recomendación de tratamiento sanitario específico frente a Legionella para instalaciones domésticas individuales, que deliberadamente no incluimos por quedar fuera del alcance de este artículo y de nuestra competencia.