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Cómo calcular cuánto consume cualquier electrodoméstico

Publicado el 23 de agosto de 2026

No hace falta ser electricista para calcular cuánto te cuesta tener un aparato encendido: si conoces su potencia en vatios, cuántas horas lo usas y el precio del kWh de tu tarifa, el cálculo es una simple multiplicación. Lo que sí conviene aclarar desde el principio es que esta fórmula funciona muy bien para aparatos de potencia relativamente estable —una bombilla, un ventilador, un radiador a máxima potencia—, pero da una idea menos precisa en aparatos con ciclos, compresor o termostato, como un frigorífico, un aire acondicionado o una lavadora, donde el consumo real varía a lo largo del tiempo de uso.

Respuesta rápida

Multiplica la potencia del aparato en kW por las horas de uso para obtener los kWh consumidos, y multiplica esa cifra por el precio del kWh para obtener el coste. Por ejemplo, un aparato de 1.500 W funcionando 2 horas a un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh consume 3 kWh y cuesta 0,60 €. Esta cuenta es exacta para aparatos de potencia estable; para aparatos con ciclos (frigorífico), compresor (aire acondicionado) o termostato (calefacción), es una aproximación que conviene matizar, como veremos más abajo.

La fórmula básica

La fórmula es la misma para cualquier aparato eléctrico de la casa:

Consumo (kWh) = Potencia (W) ÷ 1.000 × Horas

Coste (€) = Consumo (kWh) × Precio del kWh

Ejemplo paso a paso: un aparato de 1.500 W funcionando 2 horas, con un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh.

  • 1.500 W ÷ 1.000 = 1,5 kW
  • 1,5 kW × 2 horas = 3 kWh
  • 3 kWh × 0,20 €/kWh = 0,60 €

Solo necesitas tres datos: la potencia del aparato (en la etiqueta o el manual), las horas que lo usas y el precio que pagas por cada kWh en tu factura. El resto de este artículo explica cada pieza con más detalle y qué matices aparecen según el tipo de aparato.

Qué son los vatios (W)

El vatio (W) mide potencia: la cantidad de energía que un aparato consume en cada instante mientras está funcionando a esa carga. Es una fotografía del momento, no una cuenta acumulada. Una bombilla de 10 W consume 10 vatios en cada segundo que está encendida; un ventilador de 60 W consume 60 vatios; un radiador de 1.500 W consume 1.500 vatios; un calefactor de 2.000 W consume 2.000 vatios. Ninguna de estas cifras te dice, por sí sola, cuánto vas a gastar: para eso hace falta añadir el tiempo, que es justo lo que hace la unidad siguiente.

Es habitual confundir la potencia (W) con el consumo acumulado. Que un aparato “tenga 2.000 W” no significa que “gaste 2.000” de nada por sí mismo: significa que, mientras funciona a plena potencia, necesita 2.000 vatios en cada instante. El consumo total depende de cuánto tiempo se mantenga así.

Qué son los kilovatios (kW)

El kilovatio (kW) es simplemente 1.000 vatios: el prefijo “kilo” multiplica por mil, igual que un kilogramo son 1.000 gramos. Se usa por comodidad, porque las potencias de los electrodomésticos suelen rondar cientos o miles de vatios y resulta más manejable expresarlas en kW.

  • 500 W = 0,5 kW
  • 1.500 W = 1,5 kW
  • 2.000 W = 2 kW

Convertir de W a kW es solo dividir entre 1.000, el primer paso de la fórmula de este artículo.

Qué es un kWh

Este es el concepto que más confusión genera, y conviene detenerse en él: el kilovatio-hora (kWh) no es una unidad de potencia, sino de energía. Es la cantidad de energía que consume un aparato de 1 kW de potencia funcionando durante 1 hora completa. Es la unidad que aparece en tu factura de la luz, porque lo que te cobran es energía consumida a lo largo de un periodo, no potencia instantánea.

La diferencia entre kW y kWh es la que más merece la pena fijar bien, porque un mismo resultado en kWh puede salir de combinaciones muy distintas de potencia y tiempo:

  • 1 kW × 1 hora = 1 kWh
  • 2 kW × 30 minutos (0,5 horas) = 1 kWh
  • 0,1 kW × 10 horas = 1 kWh

Los tres ejemplos anteriores llegan al mismo 1 kWh partiendo de potencias y tiempos completamente distintos: un aparato de 2 kW necesita solo media hora para consumir 1 kWh, mientras que uno de 0,1 kW (100 W) necesita 10 horas enteras para llegar a esa misma cifra. Por eso no tiene sentido decir “un aparato de 2.000 W gasta 2.000” sin más: lo que gasta son 2 kWh por cada hora completa que funcione a esa potencia, y menos si funciona menos tiempo, o si se apaga y enciende de forma intermitente (como veremos más abajo con el termostato). kW mide la intensidad del consumo en un momento dado; kWh mide la energía acumulada durante un periodo de tiempo. No son lo mismo, aunque el nombre se parezca.

Cómo calcular el coste por hora

Los precios del kWh de esta tabla (0,15 €, 0,20 € y 0,25 €) son ejemplos hipotéticos para mostrar el cálculo, no el precio actual de la luz. Usa siempre tu tarifa real para tu propio cálculo.

Potencia Consumo en 1 h Coste a 0,15 €/kWh Coste a 0,20 €/kWh Coste a 0,25 €/kWh
10 W 0,01 kWh 0,0015 € 0,002 € 0,0025 €
50 W 0,05 kWh 0,0075 € 0,01 € 0,0125 €
100 W 0,1 kWh 0,015 € 0,02 € 0,025 €
500 W 0,5 kWh 0,075 € 0,10 € 0,125 €
1.000 W 1,0 kWh 0,15 € 0,20 € 0,25 €
1.500 W 1,5 kWh 0,23 € 0,30 € 0,38 €
2.000 W 2,0 kWh 0,30 € 0,40 € 0,50 €

(Cálculo: potencia ÷ 1.000 × 1 hora × precio del kWh. Cifras redondeadas a 2 decimales cuando el resultado lo requiere: por ejemplo, 1,5 kWh × 0,25 €/kWh = 0,375 €, que redondeamos a 0,38 €. En las potencias más bajas mantenemos más decimales para que el coste no se vea como “0 €”, aunque en la práctica sean céntimos muy pequeños.)

Esta tabla asume que el aparato funciona a esa potencia de forma constante durante toda la hora. Como veremos más abajo, eso no es lo mismo que “estar encendido” en aparatos con termostato, ciclos o compresor.

Cómo calcular el consumo diario

Para el consumo de un día completo, añade cuántas horas usas el aparato cada día. Ejemplo: un aparato de 750 W usado 3 horas al día.

  • 750 W ÷ 1.000 = 0,75 kW
  • 0,75 kW × 3 horas = 2,25 kWh/día
  • 2,25 kWh × 0,20 €/kWh (ejemplo) = 0,45 €/día

Cómo calcular el consumo mensual

Multiplica el consumo diario por los días que lo usas en el mes. Siguiendo el mismo ejemplo (750 W, 3 horas al día) durante 30 días:

  • Consumo diario: 2,25 kWh/día (ya calculado arriba)
  • Consumo mensual: 2,25 kWh × 30 días = 67,5 kWh/mes
  • Coste mensual: 67,5 kWh × 0,20 €/kWh (ejemplo) = 13,50 €/mes

Cómo calcular el consumo anual

Siguiendo la misma lógica, podrías multiplicar el consumo diario por 365 días para obtener una cifra anual: 2,25 kWh/día × 365 = 821,25 kWh/año, que a 0,20 €/kWh serían unos 164,25 € al año.

Conviene tomar esta cifra con mucha cautela. Multiplicar por 365 solo tiene sentido si el patrón de uso es realmente diario y prácticamente idéntico durante todo el año, algo poco habitual en la mayoría de electrodomésticos de casa. Un frigorífico sí funciona todos los días del año, pero no a una potencia constante (lo vemos más abajo). Un calefactor, un radiador o un aire acondicionado tienen un uso marcadamente estacional: se encienden muchas horas en invierno o en verano y prácticamente nada el resto del año, así que multiplicar su consumo de un día de temporada alta por 365 sobreestima enormemente el gasto real. Un cálculo anual fiable necesita, en la práctica, datos reales de varios meses o una estimación por temporada, no una simple extrapolación de un día cualquiera.

Calculadora mental rápida

  1. Divide los vatios del aparato entre 1.000 para obtener los kW.
  2. Multiplica por las horas de uso al día para obtener los kWh diarios.
  3. Multiplica por los días del periodo que quieras calcular (por ejemplo, 30 para un mes).
  4. Multiplica por el precio del kWh de tu tarifa para obtener el coste final en euros.

Ejemplo exprés siguiendo estos cuatro pasos: 1.000 W ÷ 1.000 = 1 kW → 1 kW × 2 h = 2 kWh/día → 2 kWh × 30 días = 60 kWh/mes → 60 kWh × 0,20 €/kWh = 12 €/mes.

Si prefieres no hacer las cuentas a mano, nuestra calculadora de consumo eléctrico aplica esta misma fórmula automáticamente a partir de la potencia, las horas y el precio que introduzcas.

Dónde encontrar la potencia del aparato

La potencia en vatios suele aparecer en varios sitios, y conviene mirar más de uno si tienes dudas:

  • La placa de características del propio aparato, habitualmente en la parte trasera, inferior o lateral.
  • El manual de instrucciones, en la ficha de especificaciones técnicas.
  • La ficha técnica oficial del fabricante, si conservas el enlace o el modelo exacto.
  • El adaptador o cargador, en aparatos pequeños alimentados por transformador (algunos periféricos, cargadores de dispositivos): ahí suele venir la potencia máxima que puede entregar el cargador, no siempre el consumo real del aparato.
  • La etiqueta energética, cuando el aparato pertenece a una categoría que la incluye (frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, aire acondicionado, entre otros).

Conviene no confundir varios términos que suenan parecido pero no son lo mismo: la potencia máxima es el límite superior que el aparato puede llegar a consumir en algún momento (por ejemplo, al arrancar); la potencia nominal es la de funcionamiento habitual declarada por el fabricante; y el consumo anual declarado de la etiqueta energética (cuando existe) es una estimación de energía acumulada a lo largo de un año bajo unas condiciones de ensayo normalizadas, no la potencia instantánea del aparato. Mezclar estos tres datos es una fuente frecuente de cálculos erróneos.

La potencia nominal no siempre es el consumo real

La fórmula de este artículo funciona de forma directa cuando la potencia se mantiene estable durante todo el tiempo de uso. Pero muchos electrodomésticos habituales no funcionan así, y aplicar la fórmula sin matices puede llevar a una estimación muy alejada de la realidad:

  • Frigorífico: el compresor no funciona de forma continua, se enciende y apaga en ciclos según la temperatura interior y la carga térmica.
  • Aire acondicionado y bomba de calor: el compresor trabaja con una carga variable, y en equipos inverter puede modular su velocidad de forma continua en lugar de solo encenderse o apagarse.
  • Radiador o calefactor con termostato: funciona a plena potencia solo mientras el termostato lo mantiene conectado; una vez alcanzada la temperatura, se apaga y se enciende de forma intermitente.
  • Lavadora y lavavajillas: el consumo varía a lo largo de las distintas fases del programa (calentamiento de agua, lavado, aclarado, centrifugado), no es constante durante todo el ciclo.
  • Ordenador: el consumo cambia según la carga de trabajo (no es lo mismo estar inactivo que ejecutando una tarea exigente) y según si está encendido, en reposo o en modo de bajo consumo. Puedes ver el desarrollo completo, con la normativa aplicable y ejemplos de cálculo, en nuestra guía sobre cuánto consume un ordenador.
  • Televisión: el consumo puede variar según el brillo, el contenido en pantalla y el modo de imagen, y no es el mismo estando encendida que en espera. Puedes ver el desarrollo completo, con la etiqueta energética vigente, en nuestra guía sobre cuánto consume una televisión.

En todos estos casos, el dato de potencia de la placa suele ser la potencia máxima o nominal en un instante concreto, no el consumo constante durante todo el tiempo que el aparato está en marcha. Aplicar “potencia máxima × horas encendido” en estos aparatos tiende a sobreestimar el consumo real, en ocasiones de forma considerable.

Aparatos que funcionan por ciclos

El frigorífico es el ejemplo más claro de esta categoría. Su compresor no funciona de forma continua: se enciende cuando la temperatura interior sube por encima de un límite y se apaga cuando baja lo suficiente, en un ciclo que depende de la temperatura ambiente, de cuántas veces se abre la puerta, de la cantidad de alimentos guardados y del estado del propio aparato.

Por eso no tiene sentido calcular el consumo de un frigorífico como “potencia máxima × 24 horas”: esa cuenta asume que el compresor está funcionando de forma continua todo el día, algo que no ocurre en la práctica. Para un frigorífico —y, en general, para cualquier aparato con ciclos— la forma correcta de estimar su consumo es acudir al consumo anual declarado en su etiqueta energética (expresado en kWh/año, como veremos en la siguiente sección), a una medición real con un medidor de consumo enchufable durante un periodo representativo, o a los datos oficiales del fabricante en su ficha técnica, en lugar de intentar reconstruirlo multiplicando la potencia nominal por las horas que el aparato lleva enchufado. Puedes ver este mismo método aplicado con cifras reales en nuestra guía sobre cuánto consume una nevera.

Aparatos con termostato

Como ya explicamos en nuestras guías sobre radiadores eléctricos y calefactores eléctricos, un aparato con termostato no entrega su potencia nominal de forma constante durante todo el tiempo que está encendido: el termostato mide la temperatura y lo enciende o apaga en función de si está por debajo o por encima de la consigna fijada. Mientras está conectado, consume su potencia nominal completa; lo que cambia es cuánto tiempo pasa realmente conectado dentro del periodo total.

Para calcular el consumo real de estos aparatos, en esas guías usamos el concepto de horas equivalentes a plena potencia: no las horas que el aparato ha estado enchufado o encendido, sino las horas que habría necesitado funcionar de forma continua a máxima potencia para consumir la misma energía que ha consumido en realidad con su ciclo de encendido y apagado. Es la forma correcta de aplicar la fórmula de este artículo a un aparato con termostato: sustituyendo “horas de uso” por “horas equivalentes a plena potencia”, en vez de por las horas que el aparato ha estado simplemente enchufado.

Aparatos inverter

Como explicamos con más detalle en nuestra guía sobre aire acondicionado inverter, un compresor inverter puede variar su velocidad de forma continua en lugar de limitarse a los dos estados de un compresor convencional (encendido a capacidad fija o parado). Esto significa que su potencia eléctrica real cambia constantemente mientras funciona: es mayor al arrancar o cuando hay mucha diferencia con la consigna, y se reduce según se acerca a la temperatura objetivo.

Por eso, “potencia máxima × horas” no es una estimación precisa del consumo real de un equipo inverter: la potencia que aparece en la ficha técnica suele corresponder a un punto concreto de funcionamiento (a menudo la máxima), no al promedio real durante todo el tiempo de uso, que depende de cuánto tiempo pase modulando a carga parcial.

Aire acondicionado y bomba de calor

Como ya explicamos en nuestras guías sobre cuánto consume un aire acondicionado y sobre bomba de calor, estos equipos tienen dos potencias distintas que conviene no confundir: la potencia térmica o frigorífica (la cantidad de calor o frío que el equipo es capaz de mover, expresada en frigorías/h, BTU/h o kW térmicos) y la potencia eléctrica absorbida (la electricidad que consume de la red, en W). Son magnitudes distintas porque estos equipos no generan frío o calor de forma directa consumiendo electricidad: mueven calor de un sitio a otro mediante un ciclo de refrigeración, un proceso que les permite trasladar más energía térmica de la que consumen en electricidad para hacerlo funcionar.

Indicadores como el COP o el SEER no son una medida de potencia: son ratios de rendimiento que comparan cuánta energía térmica entrega el equipo frente a cuánta electricidad consume para lograrlo. Un SEER o un COP altos indican buena eficiencia, pero no sustituyen al dato de potencia eléctrica absorbida a la hora de aplicar la fórmula de este artículo: para calcular el coste real de usar un aire acondicionado o una bomba de calor, necesitas la potencia eléctrica en W (o kW), no las frigorías ni el valor del SEER o el COP.

Ventiladores

Los ventiladores son uno de los aparatos donde la fórmula básica de este artículo funciona mejor, porque su potencia suele ser relativamente estable mientras funcionan a una velocidad determinada, sin ciclos de compresor ni termostato de por medio. Como explicamos en nuestra guía sobre cuánto consume un ventilador, la potencia real sí puede variar según la velocidad seleccionada (la de la ficha técnica suele corresponder a la velocidad máxima), pero dentro de cada velocidad concreta, el consumo se mantiene bastante constante mientras el aparato funciona, lo que hace que el cálculo de “potencia × horas” sea, en este caso, una estimación bastante fiable.

Cómo usar la etiqueta energética

El marco general del etiquetado energético europeo vigente es el Reglamento (UE) 2017/1369, que mantiene una escala única de clases de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente), tras eliminar las categorías A+, A++ y A+++ que existían antes. Este reglamento marco no sustituye de golpe toda la normativa anterior: establece cómo debe reescalarse la etiqueta de cada categoría de producto a medida que se revisa su reglamento específico, con el objetivo de que todos los productos etiquetados estén reescalados como muy tarde antes del 2 de agosto de 2030.

En la práctica, esto ha avanzado a ritmos distintos según la categoría. Frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y televisores ya usan la escala A-G reescalada desde el 1 de marzo de 2021. El aire acondicionado, en cambio, sigue etiquetado bajo su reglamento delegado específico, el (UE) 626/2011, sin haber pasado (a fecha de este artículo) por ese reescalado a la nueva escala A-G del marco 2017/1369; por eso, en nuestras guías sobre aire acondicionado y aire acondicionado inverter seguimos hablando de SEER y SCOP como sus indicadores propios, en vez de la escala A-G reescalada.

Es importante no generalizar una sola métrica a todas las categorías de electrodomésticos, porque cada una declara su consumo de forma distinta en la etiqueta:

  • Lavadoras y lavavajillas declaran el consumo de energía en kWh por cada 100 ciclos del programa eco (el programa de referencia que usa la etiqueta para comparar modelos), no en kWh al año ni por ciclo individual. Puedes ver este cálculo aplicado con ejemplos concretos en nuestras guías sobre cuánto consume una lavadora y cuánto consume un lavavajillas.
  • Frigoríficos y congeladores declaran un consumo anual en kWh/año, una estimación de energía acumulada durante un año bajo condiciones de ensayo normalizadas —precisamente el dato que conviene usar en lugar de “potencia × 24 horas” para este tipo de aparato con ciclos, como vimos más arriba.
  • Aire acondicionado usa SEER (refrigeración) y SCOP (calefacción) como indicadores de eficiencia estacional, sin una cifra directa de kWh en el frontal de la etiqueta equivalente a la de frigoríficos o lavadoras.

Si comparas dos modelos de la misma categoría, fíjate en la métrica que le corresponde a ese tipo de aparato, y no traslades la forma de leer la etiqueta de una categoría a otra distinta.

Medir el consumo real con un medidor de enchufe

Cuando la potencia nominal no basta —por ciclos, termostato, compresor o modulación inverter—, la alternativa más directa es medir el consumo real con un medidor de consumo eléctrico enchufable: un pequeño dispositivo que se conecta entre la toma de pared y el aparato, y que registra la electricidad que pasa a través de él.

Según el modelo, este tipo de medidor puede mostrar distintos datos: los vatios instantáneos que está consumiendo el aparato en ese momento, los kWh acumulados desde que empezó a medir, el tiempo total de funcionamiento, y en algunos casos una estimación de coste si le configuras el precio del kWh que pagas. Es una herramienta útil precisamente para los aparatos que hemos visto en las secciones anteriores, donde la fórmula simple de potencia por horas es solo una aproximación: conectando el medidor durante un ciclo completo (un lavado, un día entero de frigorífico, una tarde de aire acondicionado) obtienes un dato real en lugar de una estimación teórica.

Algunas precauciones básicas al usar uno:

  • Respeta la potencia y la corriente máxima que admite el medidor, indicadas en su ficha técnica: no lo uses con aparatos que superen ese límite.
  • No lo uses con equipos incompatibles con ese tipo de medición (por ejemplo, algunos aparatos con requisitos eléctricos especiales que el fabricante del medidor excluya expresamente).
  • Sigue las instrucciones del fabricante del medidor sobre su instalación y uso.
  • No manipules la instalación eléctrica de la vivienda para instalarlo: se conecta de forma sencilla entre la toma de pared y el aparato, sin necesidad de tocar el cableado fijo de la casa.

Qué pasa con el consumo en standby

Muchos aparatos electrónicos siguen consumiendo una pequeña cantidad de electricidad incluso cuando parecen apagados, en lo que se conoce como consumo en modo de espera o standby: por ejemplo, para mantener un reloj, un mando a distancia por infrarrojos activo, o una conexión de red en segundo plano. Existe normativa europea de diseño ecológico vigente que limita este consumo en equipos eléctricos y electrónicos domésticos, aunque el límite exacto depende de si el equipo dispone de pantalla o indicador y de qué fase de aplicación del reglamento corresponda a cada tipo de equipo.

Lo importante para el cálculo de este artículo no es tanto la cifra exacta de cada aparato, sino la idea de fondo: un consumo individual pequeño en standby puede acumularse de forma notable si se multiplica por muchos dispositivos en la vivienda y por las muchas horas al día que suelen pasar “apagados pero enchufados”. Si quieres saber el dato real de un aparato concreto, la forma más fiable es medirlo tú mismo con un medidor de consumo enchufable como el que hemos visto en la sección anterior, en lugar de asumir una cifra genérica que puede no corresponder a tu modelo. Puedes ver el desarrollo completo, con la normativa vigente y cómo calcular el coste anual, en nuestra guía sobre cómo detectar el consumo fantasma.

Ejemplos prácticos

Ejemplos matemáticos para practicar el cálculo; la potencia real depende de cada aparato y modelo concreto, así que revisa siempre el dato de tu propio equipo.

Aparato (ejemplo) Potencia del ejemplo Tiempo Consumo Coste a 0,20 €/kWh
Bombilla 10 W 5 h 0,05 kWh 0,01 €
Ventilador 60 W 8 h 0,48 kWh 0,10 €
Televisión 100 W 4 h 0,4 kWh 0,08 €
Ordenador 200 W 5 h 1,0 kWh 0,20 €
Calefactor 2.000 W 2 h 4,0 kWh 0,80 €

(Cálculo: potencia ÷ 1.000 × horas = kWh; kWh × 0,20 €/kWh = coste. Por ejemplo, el ventilador: 60 W ÷ 1.000 = 0,06 kW; 0,06 kW × 8 h = 0,48 kWh; 0,48 kWh × 0,20 €/kWh = 0,096 €, que redondeamos a 0,10 €.)

Los errores más frecuentes

  • Confundir vatios (W) con kilovatios-hora (kWh). El primero es potencia instantánea; el segundo, energía acumulada durante un periodo de tiempo. No son intercambiables.
  • Multiplicar la potencia máxima por 24 horas en aparatos con ciclos, como un frigorífico, asumiendo que el compresor funciona de forma continua todo el día.
  • Usar la potencia térmica de un aire acondicionado o una bomba de calor (frigorías, BTU/h) en lugar de su potencia eléctrica absorbida, que es la que determina el consumo real.
  • Olvidar dividir entre 1.000 al pasar de vatios a kilovatios, con lo que el resultado sale mil veces mayor de lo real.
  • Confundir el precio del kWh con el total de la factura, sin tener en cuenta que la factura incluye otros conceptos además de la energía consumida (lo vemos en la siguiente sección).
  • Ignorar el término de potencia contratada y los impuestos al intentar reproducir el importe exacto de la factura solo con el cálculo de este artículo.
  • Usar un precio eléctrico desactualizado como si fuera universal, en vez de consultar el precio real de tu propia tarifa vigente.
  • Creer que un aparato de 2.000 W siempre consume 2 kWh cada hora que está encendido, aunque tenga termostato y este lo desconecte buena parte de ese tiempo.

Cómo se relaciona esto con tu factura

La fórmula de este artículo calcula el coste de la energía asociada a un aparato concreto durante el tiempo que especifiques, pero eso no equivale automáticamente al importe total de tu factura de la luz. Una factura eléctrica suele incluir, además del término de energía (los kWh consumidos multiplicados por su precio), otros conceptos como el término de potencia contratada, impuestos, y en algunos casos el alquiler del equipo de medida, según tu contrato y tarifa concretos. Este artículo no entra en el detalle de esas tarifas ni de cómo se combinan esos conceptos: lo que te permite calcular es cuánto aporta un aparato concreto a la parte de energía consumida, que es una pieza de la factura completa, no toda ella.

Preguntas frecuentes

¿Cómo calculo cuánto consume un aparato? Divide su potencia en vatios entre 1.000 para obtener los kW, multiplica por las horas de uso para obtener los kWh, y multiplica esa cifra por el precio del kWh de tu tarifa para obtener el coste en euros. Esta fórmula es exacta para aparatos de potencia estable y una aproximación para aparatos con ciclos, compresor o termostato.

¿Cómo paso vatios a kWh? Los vatios no se convierten directamente a kWh sin añadir el tiempo: divide los vatios entre 1.000 para pasarlos a kW, y multiplica por las horas de funcionamiento para obtener los kWh consumidos en ese periodo.

¿Cuánto cuesta un aparato de 1.000 W por hora? Consume 1 kWh en esa hora. A precios de ejemplo de 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € por kWh, esa hora costaría entre 0,15 € y 0,25 €, según la tarifa.

¿Qué diferencia hay entre kW y kWh? El kW es una unidad de potencia: cuánta energía consume el aparato en cada instante. El kWh es una unidad de energía: cuánta energía se ha consumido a lo largo de un periodo de tiempo. Un aparato de 2 kW consume 1 kWh en solo media hora, mientras que uno de 0,1 kW necesita 10 horas para consumir esa misma cantidad.

¿La potencia de la etiqueta es el consumo real? No siempre. En aparatos de potencia estable (una bombilla, un ventilador a una velocidad fija), sí es una buena referencia. En aparatos con ciclos, termostato, compresor o modulación inverter (frigorífico, aire acondicionado, bomba de calor, calefacción, lavadora), la potencia nominal es solo el punto de partida: el consumo real depende de cuánto tiempo funcione realmente a esa potencia, no de cuánto tiempo esté simplemente encendido o enchufado.

¿Cómo calculo el consumo mensual? Calcula primero el consumo diario (potencia en kW × horas de uso al día) y multiplícalo por los días de uso en el mes. Por ejemplo, 750 W usados 3 horas al día dan 2,25 kWh/día, que multiplicados por 30 días son 67,5 kWh al mes.

¿Cómo sé cuánto consume una nevera? No se calcula con “potencia máxima × 24 horas”, porque el compresor no funciona de forma continua todo el día. Lo más fiable es mirar el consumo anual declarado en su etiqueta energética (en kWh/año) o medir su consumo real con un medidor de consumo enchufable durante un periodo representativo.

¿Cómo medir el consumo real? Con un medidor de consumo eléctrico enchufable, conectado entre la toma de pared y el aparato: según el modelo, puede mostrar los vatios instantáneos, los kWh acumulados, el tiempo de funcionamiento y, en algunos casos, una estimación de coste.

¿Qué es un medidor de consumo eléctrico? Un pequeño dispositivo que se coloca entre el enchufe de pared y el aparato para registrar la electricidad que pasa a través de él, mostrando datos como vatios instantáneos, kWh acumulados y tiempo de uso, sin necesidad de manipular la instalación eléctrica de la vivienda.

¿Cómo calculo cuánto aporta un aparato a mi factura? Multiplica su consumo en kWh (según el periodo que quieras) por el precio del kWh de tu tarifa: ese es el coste de energía que aporta ese aparato. Ten en cuenta que tu factura completa suele incluir además otros conceptos, como el término de potencia contratada y los impuestos, que este cálculo no cubre.

Fuentes

  • IDAE — Reglamento Europeo marco del etiquetado energético UE/2017/1369: verificada por fetch directo. Confirma que el reglamento mantiene la escala A-G (eliminando A+/A++/A+++), que está vigente desde el 1 de agosto de 2017, que exige que todos los productos etiquetados estén reescalados como muy tarde antes del 2 de agosto de 2030, y que este marco convive con reglamentos delegados específicos por categoría (como el 626/2011 para aire acondicionado) en lugar de sustituirlos de golpe.
  • Comisión Europea — Washing Machines: verificada por fetch directo. Confirma textualmente que el consumo de energía de las lavadoras se declara “per 100 cycles, eco 40-60 programme” (por 100 ciclos del programa eco 40-60), con la escala A-G vigente desde el 1 de marzo de 2021.
  • Comisión Europea — Dishwashers: verificada por fetch directo. Confirma textualmente que el consumo de energía de los lavavajillas se declara “per 100 cycles, based on the eco programme” (por 100 ciclos del programa eco).
  • Comisión Europea — Fridges and Freezers: verificada por fetch directo. Confirma textualmente que el consumo de los frigoríficos y congeladores se declara como “Annual energy consumption in kWh” (consumo anual de energía en kWh, “kWh/a”), a diferencia del formato por 100 ciclos de lavadoras y lavavajillas.
  • Consumo Responde — Etiquetado energético de los acondicionadores de aire: verificada por fetch directo. Confirma que el aire acondicionado se etiqueta bajo el Reglamento Delegado (UE) 626/2011, con SEER (refrigeración) y SCOP (calefacción) como indicadores propios, distintos de la escala A-G reescalada de otras categorías. Coherente con lo ya citado en nuestras guías de aire acondicionado y aire acondicionado inverter.
  • Comisión Europea — Standby, networked standby and off mode: verificada por fetch directo. Confirma que la normativa vigente es el Reglamento (UE) 2023/826, aplicable desde el 9 de mayo de 2025, que deroga el antiguo Reglamento (CE) n.º 1275/2008, y que establece límites de consumo en modo apagado y en espera (por debajo de 1 W en la mayoría de categorías de aparato), con una segunda fase de límites más estrictos desde el 9 de mayo de 2027 y un límite distinto para el modo de espera en red. El acceso directo a EUR-Lex para el texto legal completo del reglamento no fue posible durante esta verificación (bloqueo de acceso a la página), por lo que contrastamos esta cifra con la propia ficha oficial de la Comisión Europea. En el cuerpo del artículo mantenemos la explicación en términos generales, sin dar por hecho que un límite concreto se aplica sin matices a cualquier categoría de aparato doméstico, ya que el reglamento incluye fases de aplicación y excepciones según el tipo de equipo. Puedes ver el desglose completo de límites y fechas en nuestra guía sobre cómo detectar el consumo fantasma.
  • Nuestras guías sobre radiador eléctrico, calefactor eléctrico, ventilador, aire acondicionado, aire acondicionado inverter y bomba de calor: reutilizadas para los conceptos de horas equivalentes a plena potencia, modulación inverter, y la distinción entre potencia térmica y potencia eléctrica, manteniendo coherencia con lo ya publicado en Casaliax.

No hemos publicado ninguna marca ni modelo concreto de medidor de consumo, ningún precio de compra, ni ninguna cifra de standby atribuida de forma universal a “todos los aparatos”: la normativa vigente citada (Reglamento (UE) 2023/826) se presenta en el cuerpo del artículo en términos generales dado que su aplicación varía por fases y por tipo de equipo. Los precios del kWh usados en los ejemplos (0,15 €, 0,20 € y 0,25 €) son valores hipotéticos elegidos únicamente para ilustrar el método de cálculo, no una tarifa real ni una media del mercado español.