Cuánto consume un horno y cuánto cuesta cocinar con él
Publicado el 30 de agosto de 2026
Cuánto consume un horno eléctrico depende de su potencia, de la temperatura a la que cocines, de si usas modo convencional o ventilador, y de cuánto tiempo mantenga la resistencia realmente encendida, no solo de su potencia nominal. El horno es, además, un electrodoméstico distinto de la lavadora, el lavavajillas o el termo eléctrico: no declara su consumo en kWh/100 ciclos ni en kWh/año, y su etiqueta energética tiene un formato propio que conviene entender antes de hacer ningún cálculo.
Respuesta rápida
Un horno de 2.000 W NO consume necesariamente 2 kWh por cada hora completa de uso, porque la resistencia no permanece encendida al máximo todo el tiempo: un termostato la apaga al alcanzar la temperatura fijada y vuelve a activarla solo cuando la temperatura interior baja lo suficiente. Como ejercicio puramente matemático (no la medición de ningún modelo real), si ese horno de 2.000 W solo estuviera realmente encendido a plena potencia durante la mitad de una hora de cocción, consumiría en torno a 1 kWh en esa hora, no 2. El dato fiable de tu horno concreto es el kWh/ciclo de su etiqueta energética o una medición real, como vemos en detalle más abajo.
Potencia vs consumo
Como explicamos en nuestra guía sobre cómo calcular cuánto consume un electrodoméstico, la potencia en vatios (W) es una fotografía del consumo en un instante concreto, mientras que el kilovatio-hora (kWh) es la energía acumulada a lo largo de un periodo de tiempo. El horno pertenece al grupo de aparatos con termostato que esa misma guía identifica como problemáticos para la fórmula simple de “potencia × horas”: mientras está conectado a la red, sí consume su potencia nominal completa, pero lo que varía es cuánto tiempo pasa realmente conectado dentro del total de la cocción, porque el termostato lo enciende y apaga según la temperatura interior real frente a la temperatura objetivo.
Por eso multiplicar la potencia máxima de la placa de características por toda la duración de la cocción sobreestima el consumo real del horno, del mismo modo que ocurre con un radiador con termostato o un frigorífico con compresor. El dato fiable no es la potencia nominal por sí sola, sino el consumo por ciclo que declara la etiqueta energética del aparato o una medición real con un medidor de consumo, que veremos más abajo.
Cómo leer la etiqueta energética
A diferencia de lo que ocurre con lavadoras, lavavajillas, frigoríficos y televisores —que desde el 1 de marzo de 2021 usan la escala A-G reescalada del Reglamento marco (UE) 2017/1369—, los hornos domésticos siguen etiquetados bajo su propio reglamento delegado específico, sin haber pasado por ese reescalado. Confirmamos directamente en la ficha oficial de la Comisión Europea sobre hornos domésticos que la normativa vigente en agosto de 2026 sigue siendo el Reglamento Delegado (UE) n.º 65/2014 (etiquetado energético) junto con el Reglamento (UE) n.º 66/2014 (requisitos de ecodiseño), ambos de 2014, sin que hayamos encontrado ninguna derogación de la obligación de etiqueta para hornos domésticos.
La etiqueta actual de un horno eléctrico usa una escala de A+++ a D, no la escala A-G reescalada de otras categorías. Así lo confirma el propio Reglamento 65/2014, retenido en derecho del Reino Unido tras la transposición de la normativa europea, en su texto consolidado: sus considerandos explican que este reglamento introdujo “a revised energy efficiency scale from A+++ to D for all ovens concerned”, derogando la Directiva 2002/40/CE anterior (“Directive 2002/40/EC should be repealed and new provisions should be laid down”), con aplicación desde el 1 de enero de 2015 según su artículo 10. Es decir: si tienes en casa un horno anterior a esa fecha, su etiqueta puede corresponder a la normativa antigua ya derogada, y no equivale a la vigente.
Según el propio Anexo I de ese reglamento, las clases se determinan mediante un Índice de Eficiencia Energética por cavidad (EEIcavidad), donde cuanto menor es el índice, mayor es la eficiencia:
| Clase | EEIcavidad |
|---|---|
| A+++ (más eficiente) | < 45 |
| A++ | 45 – 62 |
| A+ | 62 – 82 |
| A | 82 – 107 |
| B | 107 – 132 |
| C | 132 – 159 |
| D (menos eficiente) | ≥ 159 |
No necesitas calcular tú mismo este índice: el fabricante ya sitúa cada modelo en su clase correspondiente. Según el Anexo III de ese mismo reglamento, la etiqueta de un horno eléctrico debe mostrar, entre otros datos: la marca o nombre del proveedor, el identificador del modelo, la fuente de energía, la clase de eficiencia energética (con una flecha indicadora), el volumen utilizable de la cavidad en litros, y el consumo de energía por ciclo, expresado en kWh/ciclo, redondeado a dos decimales, tanto para el modo de calentamiento convencional como para el modo de convección con ventilador cuando el horno dispone de ambos. Es decir: a diferencia de la lavadora o el lavavajillas, que declaran su consumo en kWh por cada 100 ciclos, el horno declara directamente el consumo de un único ciclo en kWh, sin necesidad de dividir entre 100. Los hornos de gas declaran, además, ese mismo dato en MJ/ciclo.
Conviene apuntar dos matices más. Primero, las placas de cocina (hobs) no tienen etiqueta energética en esta misma normativa, solo requisitos de ecodiseño: lo confirma un análisis de la organización ambiental ECOS sobre la revisión de esta normativa, que reclamaba explícitamente “to finally introduce an energy label for hobs, which do not have one at present” (introducir por fin una etiqueta energética para las placas, que actualmente no tienen ninguna). Segundo, la propia Comisión Europea mantiene abierta una revisión en curso de esta normativa de hornos, placas y campanas, con una consulta pública realizada en 2023; en nuestra investigación para este artículo no encontramos que esa revisión haya concluido en un nuevo reglamento que sustituya al 65/2014 y al 66/2014 a fecha de agosto de 2026, por lo que la escala A+++ a D y el resto de datos descritos arriba siguen siendo, hasta donde hemos podido verificar, los vigentes.
Cuánto cuesta usar el horno
Como el horno declara su consumo directamente en kWh/ciclo (no por cada 100 ciclos), la fórmula para pasar de la etiqueta a un coste en euros es directa:
Coste por uso (€) = kWh consumidos × Precio del kWh
Los precios de 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € por kWh de esta tabla son escenarios hipotéticos para mostrar el cálculo, no el precio actual de la luz. Usa siempre el precio real de tu tarifa para tu propio cálculo. Los kWh por uso de esta tabla (0,8 / 1,0 / 1,2 / 1,5) son también escenarios ilustrativos, no una medición de ningún horno concreto: el consumo real de tu aparato depende de su potencia, del modo, de la temperatura y del tiempo de cocción, como vemos en las secciones siguientes.
| kWh por uso | A 0,15 €/kWh | A 0,20 €/kWh | A 0,25 €/kWh |
|---|---|---|---|
| 0,8 kWh | 0,12 € | 0,16 € | 0,20 € |
| 1,0 kWh | 0,15 € | 0,20 € | 0,25 € |
| 1,2 kWh | 0,18 € | 0,24 € | 0,30 € |
| 1,5 kWh | 0,23 € | 0,30 € | 0,38 € |
(Cálculo: kWh por uso × precio del kWh, redondeado a 2 decimales. Por ejemplo, 1,5 kWh × 0,15 €/kWh = 0,225 €, que redondeamos a 0,23 €; 1,5 kWh × 0,25 €/kWh = 0,375 €, que redondeamos a 0,38 €.)
Para tu propio horno, sustituye el kWh/ciclo de tu etiqueta (o el dato de una medición real) por estos valores de ejemplo; nuestra calculadora de consumo eléctrico puede ayudarte a hacer la cuenta sin errores.
¿Cuánto consume una hora de horno?
No existe una cifra universal válida para cualquier horno. El consumo real de una hora de cocción depende de una combinación de factores que varían de un uso a otro: la potencia nominal del aparato, la temperatura objetivo fijada, si se activa o no el precalentamiento, el aislamiento térmico de la cavidad, el tamaño del horno, cuántas veces se abre la puerta durante la cocción, la cantidad y el tipo de alimento introducido, y el propio comportamiento del termostato, que enciende y apaga la resistencia según necesite mantener la temperatura. Cambiar cualquiera de estas variables cambia el resultado, así que cualquier cifra de “consumo por hora” que veas publicada sin especificar estas condiciones debe tomarse como una referencia orientativa, no como un dato aplicable a tu horno concreto.
Para un dato representativo de tu propio aparato, la opción más fiable es la etiqueta energética (kWh/ciclo del modo que uses) o una medición real, como explicamos en la sección “Cómo saber cuánto consume MI horno” más abajo.
Precalentamiento
Sobre si hace falta precalentar, el IDAE, en sus recomendaciones para el ahorro energético en hogares, aconseja literalmente “hacer del precalentamiento del horno una excepción, no una regla”, es decir, no convertirlo en un paso automático en cualquier cocción. Un análisis independiente de OCU sobre el consumo anual de los hornos va en la misma línea de fondo, recomendando precalentar “hasta la temperatura exacta a la que vas a cocinar, no más”, en lugar de precalentar por encima de esa temperatura o durante más tiempo del necesario.
No vamos a dar aquí una regla culinaria universal sobre en qué recetas concretas es o no es necesario precalentar, porque eso depende del tipo de preparación y no es un dato que podamos verificar como una cifra de consumo energético. Lo que sí podemos afirmar, con respaldo de ambas fuentes, es que precalentar de forma automática y por encima de lo necesario añade un consumo evitable que no aporta nada a la cocción.
¿200°C consume mucho más que 180°C?
En términos generales de termodinámica, sí: alcanzar y mantener una temperatura objetivo más alta requiere aportar más energía, porque hay que calentar el aire y las paredes de la cavidad un número mayor de grados, y después el termostato tiene que reponer más calor a medida que el horno pierde temperatura hacia el exterior. Esto es una explicación cualitativa del funcionamiento del aparato, no un hecho exclusivo del horno.
Dicho esto, no vamos a publicar aquí ningún porcentaje concreto de “cuánto más consume 200°C frente a 180°C”: en nuestra investigación para este artículo no encontramos una cifra oficial o de una organización de consumidores que cuantifique esa diferencia específica para hornos domésticos, y las cifras que sí encontramos en fuentes no verificables no coincidían entre sí. Si te interesa el dato exacto de tu propio horno, la única forma fiable de obtenerlo es medir el mismo tipo de cocción a ambas temperaturas con un medidor de consumo real, como explicamos más abajo.
Horno con ventilador vs convencional
Aquí sí encontramos una comparación cuantitativa fiable. OCU, en su análisis del consumo anual de los hornos, realizado sobre los diez hornos más vendidos del mercado usando datos técnicos de EPREL (la base de datos europea de información energética), calcula que un ciclo en modo convección consume de media 0,7 kWh, frente a 0,95 kWh de media en modo tradicional (calor de las resistencias superior e inferior, sin ventilador). Es decir, en esta comparación concreta, el modo convección resultó ser el más eficiente de los dos.
No vamos a generalizar esto como “el ventilador siempre consume menos en cualquier horno y cualquier receta”: es el resultado de un estudio concreto sobre un conjunto de modelos y unas condiciones de uso determinadas, no una ley física universal aplicable a cualquier combinación de temperatura y tiempo de cocción. Cada modo, además, suele recomendarse para tipos de cocción distintos según el fabricante (el modo convección distribuye el aire caliente de forma más uniforme por toda la cavidad, mientras que el calor del modo tradicional procede principalmente de las resistencias superior e inferior), así que la elección entre uno y otro no depende solo de cuál consume menos en abstracto, sino también de qué modo es el adecuado para lo que estés cocinando.
Abrir la puerta
Que abrir la puerta del horno durante la cocción hace que pierda temperatura y que el termostato tenga que reponer esa energía es algo que confirma la propia OCU en su análisis de consumo de hornos: “cada vez que abres, baja la temperatura interior y el horno demanda más electricidad” para recuperarla. Es, por tanto, un efecto real sobre el consumo.
Lo que no vamos a hacer es publicar un porcentaje concreto de “cuánto se pierde” cada vez que se abre la puerta. En nuestra investigación para este artículo revisamos directamente tanto la página de recomendaciones del IDAE como el propio análisis de OCU sobre hornos, y ninguna de las dos fuentes oficiales que consultamos por fetch directo incluye una cifra porcentual de pérdida térmica al abrir la puerta de un horno doméstico: solo encontramos porcentajes de este tipo (por ejemplo, “20%” o “25%”) en artículos de terceros que no citaban ninguna fuente primaria verificable, así que no los reproducimos aquí como si fueran un dato establecido.
Cocinar varias cosas a la vez
Como el consumo del horno se concentra en gran parte en llevar la cavidad hasta la temperatura objetivo y mantenerla ahí, aprovechar un horno que ya está caliente para cocinar más de una preparación a la vez (siempre que sean compatibles entre sí en temperatura y tiempo de cocción) reduce el número de veces que hay que volver a calentar la cavidad desde frío, en comparación con hacer varias cocciones separadas y consecutivas. No es un consejo culinario sobre qué combinar, solo una consecuencia lógica de cómo funciona el consumo del aparato: cada vez que enciendes el horno desde frío, vuelves a pagar el coste energético de calentar la cavidad hasta la temperatura de trabajo.
Tamaño del horno
Una cavidad más grande contiene más aire y más masa de paredes internas que calentar, así que, en igualdad del resto de condiciones, cabe esperar que necesite más energía para alcanzar la misma temperatura que una cavidad más pequeña. Esto es coherente con que la propia etiqueta energética declare el volumen utilizable de la cavidad en litros como un dato relevante, tal y como vimos en la sección de la etiqueta.
Dicho esto, no vamos a establecer aquí una relación lineal ni una cifra concreta de “cuánto más consume un horno de X litros frente a uno de Y litros”: el aislamiento térmico, la potencia, la eficiencia de cada modelo y el propio diseño de la cavidad influyen también en el resultado, así que un horno grande y bien aislado puede no comportarse exactamente como sugeriría una simple proporción de volumen. Si comparas dos modelos de tamaños distintos, compara junto al volumen la clase de eficiencia energética y el kWh/ciclo declarado, no el tamaño por separado.
Cómo saber cuánto consume MI horno
- Método 1 — Etiqueta o ficha técnica: localiza el consumo por ciclo (kWh/ciclo) en la etiqueta energética de tu horno, en su ficha técnica o en la base de datos europea EPREL, indicando el modo (convencional o convección) que vayas a usar. Multiplica ese dato por el precio real del kWh de tu tarifa para obtener el coste de un uso, y por el número de usos del periodo que quieras calcular para obtener el coste mensual o anual.
- Método 2 — Medidor de consumo real: conecta un medidor de consumo eléctrico compatible, como los que comparamos en nuestra guía sobre mejores medidores de consumo eléctrico, entre la toma de pared y el horno, y mide una cocción completa. Ten en cuenta que muchos hornos empotrados van conectados a un circuito dedicado de la instalación eléctrica, en ocasiones sin un enchufe de pared convencional accesible, y que su potencia puede superar la carga máxima admitida por un medidor doméstico habitual. Comprueba ambas cosas antes de intentar medir tu horno: si está cableado de forma fija o su potencia excede el límite del medidor, no lo conectes ni manipules la instalación eléctrica para forzar la medición; en ese caso, el Método 1 (etiqueta o ficha técnica) es la alternativa segura.
Ejemplo completo de coste
Imagina un horno que consume 1,1 kWh por sesión de cocción, que usas 3 veces por semana (lo que estimamos en 12 usos al mes, contando 4 semanas), a un precio hipotético de 0,20 €/kWh:
- 1,1 kWh/uso × 12 usos/mes = 13,2 kWh/mes
- 13,2 kWh/mes × 0,20 €/kWh = 2,64 €/mes
Esta cifra es un ejemplo de cálculo con datos hipotéticos, no la medición de ningún modelo real: sustituye el kWh por uso de tu propio horno (según su etiqueta o una medición real) y tu frecuencia de uso real para obtener tu propia cifra. No incluye el término fijo ni los impuestos de tu factura completa.
Cómo reducir consumo
- Precalienta solo cuando sea necesario, siguiendo la recomendación del IDAE de convertirlo en la excepción y no en la norma, y hazlo únicamente hasta la temperatura exacta que necesitas, como recomienda OCU.
- Aprovecha el calor residual cuando sea apropiado: para cocciones largas, el IDAE recomienda apagar el horno unos 10 minutos antes de que termine el tiempo de cocción y dejar que el calor residual complete el proceso.
- Evita abrir la puerta sin necesidad, ya que cada apertura obliga al termostato a reponer la temperatura perdida, según confirma OCU.
- Cocina varias preparaciones compatibles a la vez cuando puedas, para aprovechar un horno que ya está caliente en lugar de encenderlo varias veces desde frío.
- Mantén las juntas de la puerta en buen estado, ya que unas juntas deterioradas pueden dificultar que el horno retenga el calor con la misma eficacia.
- Usa un aparato más pequeño cuando tenga sentido para la cantidad que vas a cocinar (un horno de sobremesa o similar, si dispones de uno), sin que esto signifique que sea siempre la opción preferible frente al horno principal: depende de la cantidad de comida y del tipo de cocción.
- Compara el kWh/ciclo y la clase de eficiencia al sustituir un horno, no solo la letra de la etiqueta por separado.
Puedes ver más ideas generales de ahorro eléctrico, más allá del horno, en nuestra guía sobre cómo ahorrar en la factura de la luz.
Horno vs air fryer
Es una comparación habitual, especialmente para cocinar cantidades pequeñas de comida, pero no vamos a afirmar aquí de forma absoluta que una de las dos opciones consuma siempre menos que la otra: el resultado depende de la cantidad de alimento, del tamaño de cada aparato, de la temperatura y del tiempo de cocción que se comparen. Es un tema lo bastante amplio como para merecer su propio análisis con datos específicos, así que lo trataremos en detalle en un futuro artículo dedicado a esta comparación.
¿Merece la pena cambiar un horno antiguo?
Depende, y no hay una respuesta única. El cálculo conceptual de partida es:
Ahorro anual estimado = (Consumo por uso actual − Consumo por uso del modelo nuevo) × Usos al año × Precio del kWh
Ese ahorro anual estimado hay que compararlo con el precio de compra del modelo nuevo, la vida útil restante de tu horno actual, si puede repararse en lugar de sustituirse, y el número real de usos que haces al año. Conviene recordar también que, si tu horno actual es anterior a 2015, su etiqueta puede corresponder a la Directiva 2002/40/CE ya derogada, no al reglamento vigente, lo que dificulta comparar directamente su clase con la de un modelo nuevo. No recomendamos sustituir un horno funcional de forma automática solo por su antigüedad: la decisión depende de este cálculo completo aplicado a tu caso concreto, no de una regla genérica válida para cualquier hogar.
Errores frecuentes
- Confundir la potencia nominal (W) con el consumo por hora, asumiendo que un horno de 2.000 W consume siempre 2 kWh en cada hora que está encendido.
- Creer que la resistencia permanece siempre al máximo, sin tener en cuenta que el termostato la apaga y la enciende según la temperatura real de la cavidad.
- Pensar que 200°C implica un consumo fijo y universal, cuando el consumo real depende también del tiempo, del modo, del tamaño del horno y de cuántas veces se abre la puerta.
- Usar la información de una etiqueta antigua y ya derogada (anterior a 2015, bajo la Directiva 2002/40/CE) como si correspondiera a la escala A+++ a D vigente.
- Ignorar el precalentamiento innecesario, precalentando por costumbre en lugar de solo cuando la cocción lo requiere.
- Asumir que el modo ventilador siempre consume menos en cualquier horno y cualquier receta, en lugar de tratarlo como el resultado de un estudio concreto sobre un conjunto de modelos.
- Medir el horno con un dispositivo no compatible, conectándolo a un medidor de enchufe pensado para cargas menores, o intentando forzar la medición en un horno cableado a un circuito dedicado sin un enchufe accesible.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto consume un horno eléctrico? Depende de su potencia, del modo (convencional o convección), de la temperatura, del tamaño de la cavidad y del tiempo real que la resistencia esté encendida. El dato fiable de tu aparato es el kWh/ciclo de su etiqueta energética o una medición real, no solo su potencia nominal.
¿Un horno de 2.000 W gasta 2 kWh cada hora que está encendido? No necesariamente. La resistencia no permanece encendida al máximo todo el tiempo: un termostato la apaga al alcanzar la temperatura fijada y la vuelve a activar cuando hace falta, así que el consumo real de una hora suele ser menor que la potencia nominal multiplicada por esa hora.
¿Cuánto cuesta una hora de horno? No existe una cifra universal: depende de la potencia del aparato, la temperatura, el modo, el aislamiento y las aperturas de puerta. Para un dato real, consulta el kWh/ciclo de tu etiqueta o mide tu horno con un medidor de consumo.
¿Los hornos tienen etiqueta energética en 2026? Sí. Según la ficha oficial de la Comisión Europea, los hornos domésticos siguen sujetos al Reglamento Delegado (UE) 65/2014 (etiquetado) y al Reglamento (UE) 66/2014 (ecodiseño), ambos vigentes en el momento de escribir este artículo, con una escala de A+++ a D distinta de la escala A-G reescalada de lavadoras, lavavajillas, frigoríficos y televisores.
¿Qué significa que un horno sea clase A+++? Que su Índice de Eficiencia Energética por cavidad (EEIcavidad) es inferior a 45, el umbral más eficiente de la escala vigente para hornos domésticos, que va de A+++ (más eficiente) a D (menos eficiente).
¿Hay que precalentar siempre el horno? No como norma general. El IDAE recomienda hacer del precalentamiento “una excepción, no una regla”, y OCU aconseja, cuando se precalienta, hacerlo solo hasta la temperatura exacta necesaria.
¿200°C consume mucho más que 180°C? En términos generales sí, porque alcanzar y mantener una temperatura más alta requiere más energía. No publicamos un porcentaje concreto de esa diferencia porque no encontramos una cifra verificable y específica para hornos domésticos en ninguna fuente oficial consultada.
¿El modo ventilador consume menos que el convencional? En el análisis de OCU sobre los diez hornos más vendidos, el modo convección consumió de media 0,7 kWh por ciclo frente a 0,95 kWh del modo tradicional. Es el resultado de un estudio concreto, no una garantía universal para cualquier horno o receta.
¿Pierdo mucha energía si abro la puerta del horno? Abrir la puerta hace que el horno pierda temperatura y que el termostato tenga que reponerla, según confirma OCU. No publicamos un porcentaje concreto de esa pérdida porque no encontramos una cifra oficial verificable específica para hornos domésticos.
¿Cómo puedo medir el consumo real de mi horno? Con un medidor de consumo eléctrico enchufable, comprobando antes que tu horno tiene un enchufe de pared accesible y que su potencia no supera la carga máxima del medidor. Muchos hornos empotrados van conectados a un circuito dedicado sin enchufe accesible; en ese caso, no debe forzarse la medición ni manipular la instalación eléctrica.
¿Merece la pena cambiar un horno antiguo? Depende del ahorro estimado (diferencia de consumo por uso entre tu horno actual y el nuevo, multiplicada por tus usos anuales y el precio del kWh) frente al coste de compra, la vida útil restante y el estado real de tu aparato actual. No recomendamos sustituir un horno funcional de forma automática solo por su antigüedad.
¿Qué consume más, el horno o la air fryer? No hay una respuesta universal: depende de la cantidad de comida, el tamaño de cada aparato y el tiempo y temperatura de cocción que se comparen. Trataremos esta comparación con datos específicos en un futuro artículo dedicado.
Fuentes
- Comisión Europea — Domestic ovens: verificada por fetch directo. Confirma que los hornos domésticos siguen sujetos al Reglamento Delegado (UE) 65/2014 (etiquetado) y al Reglamento (UE) 66/2014 (ecodiseño), ambos vigentes; que el consumo se declara como “Energy consumption per cycle (conventional mode) in kWh” y “Energy consumption per cycle (fan-forced convection mode) in kWh”; que la escala de clases va de A+++ a D; y que existe una revisión normativa en curso sin que hayamos encontrado, a fecha de este artículo, un reglamento sustitutivo ya aprobado.
- Reglamento retenido del Reino Unido que transpone el Reglamento Delegado (UE) 65/2014 sobre etiquetado energético de hornos y campanas domésticas — texto consolidado, Anexo I sobre clases de eficiencia, Anexo III sobre el contenido de la etiqueta y artículo 10 sobre entrada en vigor y aplicación: verificados por fetch directo. Fuente de la cita textual “Directive 2002/40/EC should be repealed and new provisions should be laid down”, de la cita “a revised energy efficiency scale from A+++ to D for all ovens concerned”, de la fecha de aplicación (1 de enero de 2015, según el artículo 10), de los umbrales del Índice de Eficiencia Energética por cavidad (EEIcavidad) para cada clase de A+++ a D, y del contenido exacto de la etiqueta (marca, modelo, fuente de energía, clase, volumen de la cavidad en litros y consumo en kWh/ciclo por modo, con los hornos de gas declarando además MJ/ciclo). Este texto reproduce la normativa europea de origen (Reglamento Delegado (UE) n.º 65/2014), citada aquí a través de su transposición al derecho británico por las dificultades de acceso directo al contenido completo de la versión de EUR-Lex durante la verificación.
- ECOS — The Commission starts cooking revised measures for ovens, hobs and range hoods: verificada por fetch directo. Fuente de la confirmación de que las placas de cocina (hobs) no tienen etiqueta energética en la normativa vigente, solo requisitos de ecodiseño, mediante la cita textual “to finally introduce an energy label for hobs, which do not have one at present”.
- OCU — ¿Cuánto te cuesta cocinar en el horno?: verificada por fetch directo. Fuente de la metodología del estudio (los diez hornos más vendidos, con datos técnicos de EPREL), de las cifras de consumo por ciclo (0,7 kWh de media en modo convección frente a 0,95 kWh en modo tradicional), del coste eléctrico anual estimado (25-30 €/año con un uso de 3 veces por semana a 0,20 €/kWh) y del coste total anual incluyendo amortización del aparato (46-65 €/año), de la recomendación de precalentar solo hasta la temperatura exacta necesaria, y de la cita textual sobre la pérdida de temperatura al abrir la puerta (“cada vez que abres, baja la temperatura interior y el horno demanda más electricidad”), verificando explícitamente que este artículo no incluye ningún porcentaje concreto de esa pérdida ni una cifra de diferencia de consumo entre 180°C y 200°C.
- IDAE — Recomendaciones para el ahorro energético en hogares: verificada por fetch directo. Fuente de las citas textuales “haga del precalentamiento del horno una excepción, no una regla” y “para tiempos de cocción largos, puede apagar el horno 10 minutos antes del final de cocción y utilizar el calor residual”, y de la recomendación de no usar el horno para cantidades pequeñas de comida ni para recalentar o descongelar. Se verificó explícitamente que esta página no incluye ningún porcentaje de pérdida térmica al abrir la puerta ni una cifra de consumo medio anual de hornos que hayamos podido confirmar con esta fuente.
- Nuestras guías sobre cómo calcular cuánto consume un electrodoméstico y mejores medidores de consumo eléctrico: reutilizadas para los conceptos de potencia frente a consumo, horas equivalentes a plena potencia en aparatos con termostato, y la advertencia sobre hornos y aparatos de alta potencia que pueden superar la carga máxima de un medidor doméstico o estar conectados a un circuito dedicado sin enchufe accesible.
Cifras que buscamos activamente y descartamos por falta de una fuente verificable y específica para hornos domésticos: un porcentaje de pérdida térmica al abrir la puerta del horno (solo lo encontramos en artículos de terceros sin fuente primaria citable, mientras que tanto IDAE como OCU, consultadas por fetch directo, describen el efecto solo de forma cualitativa); una cifra de diferencia de consumo entre cocinar a 180°C y a 200°C; una comparación cuantitativa y homogénea entre horno y air fryer con metodología verificable; y una cifra de consumo medio anual de hornos eléctricos en los hogares españoles (encontramos una cifra de “229 kWh/año” atribuida a IDAE en fuentes secundarias, que no pudimos confirmar mediante fetch directo de ninguna página oficial del IDAE, por lo que no la incluimos en este artículo).
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