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Radiador eléctrico vs bomba de calor: consumo, coste y diferencias

Publicado el 30 de agosto de 2026

“¿Qué consume menos, un radiador eléctrico o una bomba de calor?” es una pregunta distinta de “¿cuál me conviene?”, aunque suelen hacerse juntas. La física detrás de cada sistema es muy distinta —una resistencia genera calor, una bomba de calor lo traslada— y esa diferencia tiene consecuencias reales en consumo, pero no convierte a ninguno de los dos en la opción correcta para cualquier situación. Un radiador eléctrico portátil y una bomba de calor no siempre compiten por el mismo uso: a veces se comparan para calentar una sola habitación de forma puntual, y otras veces la comparación real es entre electrificar toda la calefacción de la vivienda o mantener varios radiadores individuales. Repasamos ambos casos con el mismo rigor que ya aplicamos en nuestras guías sobre radiador eléctrico, bomba de calor y bomba de calor vs caldera de gas.

Respuesta rápida

Respuesta rápida

Un radiador eléctrico convierte casi toda la electricidad que consume en calor (rendimiento ≈ 1), mientras que una bomba de calor traslada calor del aire exterior y puede entregar varios kWh térmicos por cada kWh eléctrico, según su COP o SCOP en cada momento. Eso hace que, en operación y bajo condiciones normales, una bomba de calor eficiente pueda necesitar menos electricidad para entregar la misma cantidad de calor útil que un radiador. Pero esa diferencia no es una proporción fija ni universal, y el radiador sigue teniendo sentido en usos puntuales, espacios pequeños o cuando no hay instalación previa que lo justifique.

Radiador eléctrico Bomba de calor
Principio Resistencia eléctrica (efecto Joule): convierte electricidad en calor Traslada calor del aire exterior mediante un ciclo de refrigeración
Eficiencia Rendimiento ≈ 1, prácticamente constante Varios kWh térmicos por kWh eléctrico (COP/SCOP), variable según condiciones
Instalación Enchufe convencional, sin obra Unidad exterior e instalador especializado
Coste inicial Bajo, aparato independiente Mayor, equipo más instalación
Rapidez Depende del tipo: termoventilador rápido, aceite o fluido térmico más lento Aire-aire: rápida en calentar el aire de la estancia; aire-agua: más progresiva
Uso puntual Bien adaptado a encendidos breves y esporádicos Pensada para funcionamiento más continuado, menos eficiente en ciclos muy cortos
Climatización completa Poco práctico para una vivienda entera (un aparato por estancia) Pensada para cubrir varias estancias o toda la vivienda
Mantenimiento Mínimo Revisión periódica del circuito frigorífico, filtros y unidad exterior
Capacidad de refrigeración Ninguna, solo calienta Si es reversible, también refrigera (aire-aire como aire acondicionado; aire-agua con emisores compatibles)

Esta tabla resume tendencias generales, no un veredicto: cada fila tiene matices que desarrollamos en las secciones siguientes.

Cómo funciona un radiador eléctrico

Un radiador eléctrico calienta mediante una resistencia: la corriente que la atraviesa se transforma en calor por efecto Joule, prácticamente sin margen para que un fabricante “mejore” ese rendimiento con un diseño distinto de la resistencia. A igual potencia (en vatios), da igual que se llame radiador de aceite, emisor térmico o “calor azul”: el consumo eléctrico es el mismo, y ronda un rendimiento de 1 (1 kWh eléctrico ≈ 1 kWh térmico). Lo explicamos con más detalle, incluida la fórmula de consumo y el mito del “bajo consumo”, en nuestra guía sobre cuánto consume un radiador eléctrico.

Por su propia naturaleza, un radiador eléctrico es un sistema independiente por estancia: no reparte calor a otras habitaciones ni necesita una instalación previa más allá de un enchufe, lo que lo hace especialmente sencillo de añadir sin obra.

Cómo funciona una bomba de calor

Una bomba de calor no genera calor quemando ni resistiendo nada: usa electricidad, un refrigerante y un compresor para trasladar calor de un lugar a otro, mediante un ciclo de evaporación, compresión, condensación y expansión. Incluso el aire frío del exterior contiene energía térmica aprovechable mientras no esté en el cero absoluto, muy por debajo de cualquier temperatura invernal real. Explicamos este funcionamiento con más detalle, junto con los conceptos de COP y SCOP, en nuestra guía sobre cómo funciona una bomba de calor.

Aquí conviene una precisión importante para esta comparación en concreto: cuando se compara con un radiador eléctrico —normalmente pensado para calentar una sola estancia—, la bomba de calor equivalente suele ser un split o multisplit reversible (aire-aire), no un sistema de aerotermia aire-agua pensado para sustituir una caldera y alimentar radiadores de agua o suelo radiante en toda la vivienda. Volvemos sobre esta distinción más abajo, porque cambia bastante el tipo de instalación y de decisión que estás valorando.

La diferencia clave: resistencia vs transferencia de calor

Esta es la raíz de toda la comparación. Una resistencia eléctrica convierte electricidad en calor mediante un proceso de conversión directa: no hay pérdidas significativas que optimizar, así que 1 kWh eléctrico se traduce, en la práctica, en aproximadamente 1 kWh térmico entregado. Una bomba de calor, en cambio, no “crea” el calor que entrega: usa electricidad para mover un ciclo de refrigeración que concentra y traslada energía térmica que ya estaba en el aire exterior. Por eso puede entregar más energía térmica que la eléctrica que consume, sin que eso contradiga ninguna ley física: la energía adicional procede del ambiente, no de la nada.

Esta diferencia de principio es la que explica por qué “consume menos” tiene sentido real al comparar estas dos tecnologías, y no lo tiene al comparar dos radiadores eléctricos entre sí (algo que ya tratamos en detalle en nuestra guía de consumo del radiador eléctrico).

COP y SCOP

El COP (Coefficient of Performance) mide cuánta energía térmica entrega una bomba de calor por cada unidad de electricidad que consume, en unas condiciones concretas de temperatura exterior e interior. Un COP de 3 significa que, bajo esas condiciones concretas, aproximadamente 1 kWh eléctrico permite trasladar unos 3 kWh térmicos. El SCOP (Seasonal COP) promedia ese rendimiento a lo largo de una temporada de calefacción completa, con distintas temperaturas, cargas parciales y ciclos de desescarche, y por eso se acerca más a la realidad estacional que una única cifra de COP.

Ni el COP ni el SCOP son una constante que se pueda aplicar a cualquier vivienda o cualquier día: dependen del equipo concreto, de la carga térmica que tenga que cubrir en cada momento, de la temperatura exterior, de la temperatura interior de consigna, del modo de funcionamiento, de si el equipo está en un ciclo de desescarche y del estado de mantenimiento del propio equipo. Un COP alto anunciado en una ficha técnica corresponde a un punto de ensayo concreto, no al rendimiento medio que vayas a obtener en tu instalación durante todo el invierno.

Ejemplo puramente conceptual, ya usado en nuestras guías sobre bomba de calor y sobre potencia de radiador: si una habitación necesita 6 kWh térmicos en un momento dado y el equipo rinde con un COP de 3 bajo esas condiciones concretas, necesitaría aproximadamente 6 ÷ 3 = 2 kWh eléctricos para cubrir esa demanda. Un radiador eléctrico, con un rendimiento ≈ 1, necesitaría aproximadamente esos mismos 6 kWh eléctricos. Esta cifra es ilustrativa de la lógica del cálculo, no una proporción fija válida para cualquier equipo, clima o instalación.

Comparación de coste energético

Para pasar de rendimiento a coste hace falta combinar el precio de la electricidad con el rendimiento efectivo de cada sistema:

Coste térmico útil radiador ≈ precio de la electricidad ÷ rendimiento resistivo (≈ 1)
Coste térmico útil bomba de calor ≈ precio de la electricidad ÷ COP efectivo

El precio y el COP usados en el siguiente ejemplo (0,20 €/kWh y COP 3) son valores hipotéticos elegidos solo para ilustrar el cálculo. No son precios actuales de la luz, no representan una inversión ni una garantía de ahorro real: son un ejemplo conceptual, nada más.

Ejemplo puramente hipotético, a un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh:

Sistema Cálculo (ejemplo hipotético) Coste por kWh térmico útil
Radiador eléctrico 0,20 € ÷ 1 ≈ 0,20 €/kWh térmico
Bomba de calor (COP 3) 0,20 € ÷ 3 ≈ 0,067 €/kWh térmico

En este ejemplo concreto, con este precio y este COP, la bomba de calor sale más barata por kWh térmico entregado. Pero el resultado cambia con facilidad si cambian los supuestos: si el COP efectivo bajara a 2 en un día muy frío o con el equipo mal dimensionado, el cálculo pasaría a ser 0,20 € ÷ 2 = 0,10 €/kWh térmico, todavía por debajo del radiador pero con menos margen; y si el precio de tu tarifa eléctrica es distinto al de este ejemplo —algo casi seguro—, el resultado vuelve a cambiar. No uses estas cifras como una previsión de ahorro ni como base de ninguna decisión de inversión: son solo un ejemplo conceptual para entender el cálculo, con tus propios datos de precio y COP real tendrás que rehacerlo.

¿Qué pasa cuando hace mucho frío?

El rendimiento de una bomba de calor tiende a bajar cuanto más fría está la temperatura exterior, porque el equipo tiene que “levantar” una diferencia de temperatura mayor entre el exterior y el interior. En ambientes fríos y húmedos, el evaporador exterior puede acumular escarcha, lo que obliga a ciclos de desescarche periódicos que reducen temporalmente la producción de calor. Algunos equipos incorporan una resistencia eléctrica auxiliar para cubrir picos de demanda en los momentos más fríos o durante el desescarche, y existen modelos pensados específicamente para climas fríos que mantienen mejor su rendimiento en esas condiciones.

Un radiador eléctrico, al ser una resistencia pura, no sufre esta variación: su rendimiento no depende de la temperatura exterior, aunque sí puede necesitar funcionar más tiempo en un día muy frío para compensar mayores pérdidas de calor de la estancia. No existe una temperatura universal por debajo de la cual una bomba de calor “deje de servir” ni un COP que puedas dar por hecho en cualquier día de invierno: depende del equipo concreto, de su dimensionado y de las condiciones reales de cada momento, así que este matiz aplica a cada cálculo de coste o de consumo que hagas con una bomba de calor, no solo a esta sección.

Uso puntual

Un radiador eléctrico puede tener bastante sentido cuando el uso es breve o esporádico: calentar un rato una habitación pequeña antes de acostarse, cubrir un pico de frío en una estancia concreta, o climatizar una segunda residencia que se usa pocos días al año y donde no compensa una instalación permanente. En esos casos, el coste inicial bajo y la ausencia de obra pesan más que la eficiencia por kWh, sobre todo si el número de horas de uso total es reducido.

Un radiador también puede ser la opción práctica cuando no existe ninguna instalación previa de climatización y el uso que se le va a dar no justifica el desembolso y la obra de una bomba de calor: por ejemplo, un dormitorio de invitados que se calienta pocas noches al año.

Uso diario

Cuando el uso es continuado —una estancia que se calienta varias horas al día durante toda la temporada, o toda una vivienda—, la eficiencia operativa de la bomba de calor pesa más en el resultado acumulado, porque cada kWh eléctrico que consume puede traducirse en varios kWh térmicos entregados, en lugar de aproximadamente uno. Esto no convierte a la bomba de calor en la opción automáticamente más barata en cualquier caso de uso diario: sigue dependiendo del COP o SCOP real que consiga el equipo en tu clima y tu instalación, del coste inicial que puedas amortizar con ese uso, y de si tu vivienda y tus emisores encajan bien con la tecnología, como veremos más abajo.

Velocidad de calentamiento

La velocidad con la que se nota el calor depende más del tipo de emisor que de si el sistema es una resistencia o una bomba de calor. Entre los radiadores eléctricos, un termoventilador impulsa aire caliente con rapidez, mientras que un radiador de aceite o fluido térmico tarda más en calentar pero mantiene el calor un rato tras apagarse, como ya vimos en nuestra guía sobre cuánto consume un radiador eléctrico. Un split de bomba de calor (aire-aire) también impulsa aire caliente y puede notarse con bastante rapidez, de forma parecida a un termoventilador en cuanto a percepción inicial, aunque el equipo necesite algo de tiempo para alcanzar su régimen de rendimiento óptimo. Un sistema de aerotermia con radiadores de agua o suelo radiante es más progresivo, sobre todo el suelo radiante, por su mayor inercia térmica.

Confort

La sensación de confort depende de cómo se reparte el calor, no solo de la tecnología. Un radiador de aceite o fluido térmico reparte calor de forma suave, por convección y algo de radiación; un termoventilador impulsa aire caliente de forma más directa, pero también más ruidosa. Un split de bomba de calor (aire-aire) también calienta impulsando aire, con un ruido de la unidad interior generalmente moderado, y el confort depende de la distribución del aire en la estancia y del punto donde se instale. Un sistema de aerotermia con suelo radiante o radiadores de baja temperatura suele describirse como una sensación más uniforme, sin corrientes de aire. Ninguna de estas descripciones es universal: la preferencia de confort varía de una persona a otra, y depende también del tamaño y la distribución concreta de cada estancia.

Instalación y coste inicial

Un radiador eléctrico se conecta a un enchufe convencional y no requiere obra ni instalador especializado, lo que lo convierte en la opción de coste inicial más bajo y de instalación más inmediata. Una bomba de calor, incluso en su versión más sencilla (un split reversible), necesita una unidad exterior, una unidad interior y una instalación profesional; un sistema de aerotermia para toda la vivienda añade además la adaptación de emisores si es necesario y, en algunos casos, revisar la instalación eléctrica de la vivienda.

No damos aquí ninguna cifra de precio para ninguno de los dos sistemas: varía demasiado según la potencia necesaria, la marca y gama del equipo, si hace falta adaptar la instalación eléctrica y el instalador. Lo que sí se puede decir de forma cualitativa es que, en términos generales, un radiador eléctrico tiene un coste inicial claramente menor que una bomba de calor, y que ese coste inicial hay que valorarlo junto con el uso esperado y el ahorro potencial en el consumo, no de forma aislada.

Potencia contratada

La potencia contratada de tu vivienda (el kW que figura en tu factura eléctrica) limita cuánta potencia puedes tener funcionando a la vez en toda la casa, y aquí conviene pensar en términos de simultaneidad, no de uso medio. Como explicamos en nuestra guía sobre qué potencia de radiador necesitas, varios radiadores eléctricos encendidos a la vez —por ejemplo, al arrancar la calefacción en un día muy frío— pueden sumar bastante potencia eléctrica instantánea, junto con el resto de electrodomésticos que puedan estar funcionando en ese momento.

Una bomba de calor tiene un comportamiento distinto: su potencia eléctrica instantánea suele ser menor que la que necesitaría un conjunto de radiadores eléctricos para cubrir la misma demanda térmica, precisamente porque su rendimiento (COP/SCOP) reduce la electricidad necesaria por cada kWh térmico entregado. Aun así, sigue siendo un consumo a tener en cuenta al sumar el resto de aparatos de la vivienda, y en algunas instalaciones puede requerir revisar la potencia contratada o la instalación eléctrica, sobre todo si el equipo incorpora una resistencia auxiliar que se active en los momentos más fríos. No hay una recomendación de “contrata tantos kW” válida para cualquier caso: depende de cuántos aparatos tengas y de cómo se solapen en el tiempo.

¿Bomba de calor aire-aire es lo mismo que aerotermia?

No exactamente, y esta distinción es importante para no comparar cosas que no son equivalentes. “Bomba de calor” es la tecnología general: cualquier equipo que traslada calor mediante un ciclo de refrigeración, incluido el modo calor de un split doméstico normal y corriente. “Aerotermia” se usa habitualmente en España para referirse a un tipo concreto dentro de esa categoría más amplia: sistemas aire-agua que extraen energía del aire exterior para alimentar calefacción central con radiadores de agua o suelo radiante, y a menudo también agua caliente sanitaria. Ya explicamos esta distinción con más detalle, incluida la postura de OCU al respecto, en nuestra guía sobre bomba de calor vs caldera de gas.

Para esta comparación en concreto, la diferencia importa así: si lo que estás valorando es sustituir uno o varios radiadores eléctricos portátiles por un aparato que caliente (y quizá refrigere) una habitación, el competidor natural es una bomba de calor aire-aire, normalmente un split o multisplit reversible. Si, en cambio, lo que estás valorando es electrificar la calefacción central de toda la vivienda —sustituyendo una caldera y radiadores de agua o suelo radiante—, esa es la comparación de aerotermia (aire-agua) que desarrollamos con más detalle en nuestra guía sobre bomba de calor vs caldera de gas, no la comparación con un radiador eléctrico individual que tratamos aquí.

¿Qué consume menos?

En operación, y bajo condiciones normales de funcionamiento, una bomba de calor eficiente puede entregar más calor útil por cada kWh eléctrico consumido que una resistencia eléctrica, porque suma a la electricidad que consume la energía térmica que traslada del aire exterior. Esta diferencia es real y responde a un principio físico distinto —mover calor frente a generarlo—, no a que un radiador sea “de bajo consumo” frente a otro.

Dicho esto, no es correcto afirmar que una bomba de calor consume siempre varias veces menos: el resultado real depende del COP o SCOP efectivo del equipo en esas condiciones concretas, del dimensionado de la instalación, de la temperatura exterior en cada momento y del estado de mantenimiento del equipo. Un radiador eléctrico bien dimensionado y usado de forma puntual puede seguir teniendo un consumo total razonable para su uso, aunque su rendimiento por kWh sea estructuralmente menor que el de una bomba de calor eficiente.

Cuál elegir según el caso

Estas son orientaciones generales, no una recomendación cerrada para tu vivienda concreta:

  • Dormitorio de uso ocasional (invitados, pocas noches al año): un radiador eléctrico suele ser suficiente y evita una instalación que apenas se amortizaría con ese uso.
  • Salón de uso diario, varias horas al día: la eficiencia operativa de una bomba de calor pesa más a lo largo de una temporada completa de calefacción.
  • Piso pequeño en zona urbana: puede funcionar bien con un radiador eléctrico si el uso es puntual, o con un split reversible si hay dónde ubicar la unidad exterior sin problemas de ruido o de comunidad de vecinos.
  • Vivienda completa: rara vez tiene sentido cubrir toda la calefacción con radiadores eléctricos individuales por el coste eléctrico acumulado; aquí la comparación relevante suele ser con un sistema de aerotermia frente a la calefacción central existente, como vimos en la sección anterior.
  • Clima suave: el rendimiento de una bomba de calor se mantiene más alto durante más tiempo al año, al no exigirle condiciones extremas con tanta frecuencia.
  • Clima frío: el rendimiento de la bomba de calor cae más en esas condiciones, aunque existen equipos pensados específicamente para climas fríos; conviene comparar modelos concretos en vez de asumir un rendimiento genérico.
  • Presupuesto inicial limitado: un radiador eléctrico tiene un desembolso inicial mucho menor, aunque su coste de uso acumulado pueda ser mayor si el uso es intensivo y prolongado.

Errores frecuentes

  • Comparar el coste de compra de un radiador con el de una bomba de calor sin tener en cuenta el uso previsto. El coste inicial y el coste de uso son dos cuestiones distintas que hay que valorar juntas.
  • Afirmar que una bomba de calor consume siempre “varias veces menos”. El COP y el SCOP varían con el equipo, el clima, la carga y el mantenimiento; no son una proporción fija.
  • Confundir bomba de calor aire-aire (splits) con aerotermia aire-agua (radiadores, suelo radiante, ACS). Son aplicaciones distintas de la misma tecnología, y comparan con cosas distintas.
  • Ignorar la potencia contratada al valorar sustituir varios radiadores por electrodomésticos adicionales, o al añadir una bomba de calor con resistencia auxiliar.
  • Pensar que un radiador eléctrico “de bajo consumo” reduce la diferencia con una bomba de calor. A igual potencia, todos los radiadores eléctricos consumen lo mismo; la diferencia real está entre resistencia y bomba de calor, no entre modelos de radiador.
  • Descartar el radiador eléctrico por sistema, incluso en usos puntuales donde su coste inicial bajo y su instalación inmediata son ventajas reales.
  • Usar un COP o SCOP de ficha técnica sin ajustarlo al clima real de tu zona ni al estado de mantenimiento del equipo.

Preguntas frecuentes

¿Qué consume menos, un radiador eléctrico o una bomba de calor? En operación y bajo condiciones normales, una bomba de calor eficiente puede entregar más calor útil por cada kWh eléctrico que una resistencia, porque traslada calor del exterior en lugar de generarlo. No es una proporción fija: depende del COP o SCOP real del equipo, del clima y de la instalación.

¿Es lo mismo bomba de calor que aerotermia? No exactamente. Bomba de calor es la tecnología general, que incluye tanto los splits aire-aire como los sistemas aire-agua. Aerotermia se usa habitualmente en España para los sistemas aire-agua pensados para calefacción central con radiadores de agua o suelo radiante, no para el split doméstico que suele compararse con un radiador eléctrico individual.

¿Qué significa un COP de 3? Que, en unas condiciones concretas de ensayo, aproximadamente 1 kWh eléctrico permite trasladar unos 3 kWh térmicos. Por ejemplo, para cubrir una demanda de 6 kWh térmicos con un COP de 3 en esas condiciones, harían falta aproximadamente 6 ÷ 3 = 2 kWh eléctricos. No es una cifra fija: varía con el equipo, la carga y la temperatura exterior e interior.

¿Un radiador eléctrico de “bajo consumo” se acerca al rendimiento de una bomba de calor? No. A igual potencia, todos los radiadores eléctricos convierten aproximadamente 1 kWh eléctrico en 1 kWh térmico, sea cual sea su nombre comercial. La diferencia de rendimiento frente a una bomba de calor no depende del modelo de radiador, sino de que se trate de tecnologías distintas.

¿Cuánto cuesta calentar con cada sistema? Depende del precio de tu tarifa eléctrica y del COP o SCOP real de la bomba de calor en tus condiciones. En un ejemplo puramente hipotético, a 0,20 €/kWh, un radiador saldría en torno a 0,20 €/kWh térmico y una bomba de calor con COP 3 en torno a 0,067 €/kWh térmico, pero esas cifras no son una garantía ni una previsión de ahorro real: son solo un ejemplo conceptual.

¿Funciona bien la bomba de calor cuando hace mucho frío? Sigue funcionando, pero su rendimiento baja cuanto menor es la temperatura exterior, y puede necesitar ciclos de desescarche. Un radiador eléctrico no varía su rendimiento con el frío exterior, aunque puede necesitar funcionar más tiempo para compensar mayores pérdidas de calor.

¿Es más cara de instalar una bomba de calor que un radiador eléctrico? En términos generales, sí: un radiador eléctrico se conecta a un enchufe sin obra, mientras que una bomba de calor necesita unidad exterior e instalación profesional. No damos cifras concretas porque varían mucho según el equipo y la instalación.

¿Puedo usar una bomba de calor para climatizar toda la casa? Sí, aunque el sistema adecuado depende del caso: un split o multisplit reversible puede cubrir varias estancias, mientras que sustituir toda una instalación de calefacción central con radiadores de agua o suelo radiante corresponde a un sistema de aerotermia aire-agua, una decisión distinta que tratamos en nuestra guía sobre bomba de calor vs caldera de gas.

¿Cuándo tiene más sentido un radiador eléctrico que una bomba de calor? En usos puntuales o esporádicos, estancias pequeñas, segundas residencias de poco uso, o cuando no existe instalación previa y el uso no justifica el desembolso y la obra de una bomba de calor.

¿La bomba de calor también sirve como aire acondicionado? Si es reversible, sí: un split aire-aire funciona directamente como aire acondicionado en verano al invertir su ciclo. Un radiador eléctrico solo calienta, no tiene ninguna función de refrigeración.

¿Necesito revisar mi potencia contratada si cambio a bomba de calor? Puede ser necesario, aunque no siempre: depende de la potencia eléctrica del equipo, de si incorpora resistencia auxiliar y de qué otros electrodomésticos de alto consumo tenga tu vivienda. Conviene sumar el escenario de todo encendido a la vez y compararlo con tu potencia contratada actual.

¿El SCOP de la ficha técnica es lo que voy a obtener en mi casa? No necesariamente. El SCOP es una cifra de ensayo normalizado que promedia condiciones de una temporada de referencia; el rendimiento real depende también del clima de tu zona, del aislamiento de tu vivienda, del dimensionado del equipo y de su mantenimiento.

Fuentes

No hemos publicado ninguna marca ni modelo concreto de radiador o de bomba de calor, ningún precio de instalación, ningún plazo de amortización, ni ninguna afirmación de que un sistema consuma siempre menos que el otro: según lo explicado en este artículo, esa diferencia depende del COP o SCOP real, del clima, de la instalación y del uso que se le dé a cada sistema.