Cuánto consume un calefactor eléctrico y cuánto cuesta usarlo
Publicado el 23 de agosto de 2026
“¿Cuánto gasta un calefactor eléctrico?” es una pregunta que suele llegar acompañada de otra más concreta: “¿el cerámico consume menos?”, “¿mejor calefactor o radiador?”, “¿el termostato me ahorra la mitad?”. Como ya vimos al hablar de radiadores eléctricos, la física de una resistencia eléctrica deja poco margen para sorpresas: lo que cambia entre un calefactor y otro es la rapidez, el ruido y cómo reparten el calor por la habitación, no cuánta electricidad necesitan para generarlo.
Respuesta rápida
Un calefactor de 2.000 W consume 2 kWh si funciona una hora completa a máxima potencia, lo que a un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh serían 0,40 €. Pero "estar encendido" no es lo mismo que "consumir a máxima potencia todo el rato": con termostato o en una posición de potencia menor, el consumo real puede ser bastante inferior a esa cifra.
Qué significa que un calefactor sea de 2.000 W
El vatio (W) mide potencia: cuánta energía es capaz de consumir el aparato en cada instante que está funcionando a plena carga. No es, por sí solo, un consumo total — para eso hace falta añadir el tiempo. El kilovatio (kW) es simplemente 1.000 W, y el kilovatio-hora (kWh) es la unidad de energía que aparece en tu factura: la energía consumida por un aparato de 1 kW funcionando durante 1 hora.
Un calefactor de 2.000 W (2 kW) funcionando a plena potencia durante una hora completa consume 2 kWh:
2 kW × 1 hora = 2 kWh
Esa es la idea central de todo el artículo: la potencia (W) te dice cuánto consume el aparato en cada instante; la energía (kWh) depende de cuánto tiempo lo mantengas funcionando a esa potencia.
Cómo calcular cuánto consume
La fórmula es la misma que para cualquier aparato eléctrico, y la misma que ya usamos para el radiador eléctrico:
Consumo (kWh) = Potencia (W) ÷ 1.000 × Horas
Aplicándola a tres potencias habituales en calefactores domésticos, funcionando 1 hora a plena potencia:
- 1.000 W: 1.000 ÷ 1.000 = 1 kW × 1 h = 1 kWh
- 1.500 W: 1.500 ÷ 1.000 = 1,5 kW × 1 h = 1,5 kWh
- 2.000 W: 2.000 ÷ 1.000 = 2 kW × 1 h = 2 kWh
El dato que necesitas para tu propio cálculo es la potencia nominal de tu calefactor, indicada en la etiqueta o en la ficha técnica. OCU, en su comparativa de calefactores, incluye modelos con potencias que van aproximadamente de 1.200 a 4.200 W, así que 2.000 W es una potencia habitual dentro de ese rango, no un valor especial ni universal.
Cuánto cuesta por hora
Los precios del kWh usados abajo (0,15 €, 0,20 € y 0,25 €) son ejemplos hipotéticos para mostrar cómo se calcula, no el precio actual de la luz. Usa siempre tu tarifa real para tu propio cálculo.
| Potencia | Consumo en 1 h | Coste a 0,15 €/kWh | Coste a 0,20 €/kWh | Coste a 0,25 €/kWh |
|---|---|---|---|---|
| 1.000 W | 1,0 kWh | 0,15 € | 0,20 € | 0,25 € |
| 1.500 W | 1,5 kWh | 0,23 € | 0,30 € | 0,38 € |
| 2.000 W | 2,0 kWh | 0,30 € | 0,40 € | 0,50 € |
(Cifras redondeadas a 2 decimales. Por ejemplo, 1,5 kWh × 0,25 €/kWh = 0,375 €, que redondeamos a 0,38 €.)
Esta tabla asume que el calefactor funciona a máxima potencia de forma continua durante toda la hora. Si tiene termostato, lo habitual es que no sea así: en cuanto alcanza la temperatura marcada, se apaga y vuelve a encenderse de forma intermitente, así que el consumo real suele quedar por debajo de esta cifra “a potencia constante”.
Cuánto cuesta usarlo 4 horas
Tomando un calefactor de 2.000 W funcionando a plena potencia durante 4 horas seguidas:
- 2.000 W ÷ 1.000 = 2 kW
- 2 kW × 4 horas = 8 kWh
| Precio del kWh (ejemplo) | Coste de esas 4 horas |
|---|---|
| 0,15 €/kWh | 1,20 € |
| 0,20 €/kWh | 1,60 € |
| 0,25 €/kWh | 2,00 € |
Igual que en el cálculo por hora, esto supone las 4 horas completas a máxima potencia. Con termostato, el calefactor no entrega 2.000 W de forma constante durante todo ese tiempo: se enciende y apaga para mantener la temperatura, así que el consumo real de esas “4 horas encendido” suele ser inferior a estos 8 kWh teóricos.
Cuánto puede gastar al mes
Aquí conviene introducir un concepto importante: las horas equivalentes a plena potencia, es decir, cuánto tiempo habría estado el calefactor a máxima potencia para consumir la misma energía que realmente ha consumido con su termostato encendiéndose y apagándose. No es lo mismo que las horas que el aparato ha estado enchufado o “en marcha”.
Ejemplo: un calefactor de 2.000 W que, por su ciclo de termostato, equivale a unas 2 horas diarias a plena potencia, durante 30 días:
- Consumo diario: 2 kW × 2 h = 4 kWh/día
- Consumo mensual: 4 kWh × 30 días = 120 kWh/mes
| Precio del kWh (ejemplo) | Coste mensual (120 kWh) |
|---|---|
| 0,15 €/kWh | 18,00 € |
| 0,20 €/kWh | 24,00 € |
| 0,25 €/kWh | 30,00 € |
Esta cifra depende por completo de cuántas horas equivalentes a plena potencia acumule tu calefactor a lo largo del mes, algo que varía según la temperatura de consigna, el aislamiento de la habitación y cuánto tiempo lo tengas encendido cada día.
¿Consume menos si lo pongo a potencia baja?
Tiene matices, y conviene no simplificarlo. Muchos calefactores permiten elegir entre varias posiciones de potencia (por ejemplo, 1.000 W o 2.000 W en el mismo aparato). En un instante concreto, la posición baja consume menos que la alta, porque hay menos potencia circulando por la resistencia: eso es simplemente aplicar la misma fórmula con un W menor.
Lo que no es correcto es asumir que, por usar la mitad de potencia, vas a pagar automáticamente la mitad de la factura. Si la habitación necesita más calor del que esa potencia baja puede aportar, el calefactor tendrá que funcionar más tiempo para llegar a la misma temperatura, o directamente no la alcanzará. El consumo total depende de la energía necesaria para compensar las pérdidas de calor de la estancia, no solo de la potencia instantánea elegida: una potencia baja durante más tiempo puede acabar consumiendo una cantidad de energía parecida, menor o incluso mayor que una potencia alta durante menos tiempo, según el caso.
¿Qué hace el termostato?
El termostato de un calefactor mide la temperatura de la habitación y compara con la temperatura de consigna que has fijado: cuando la temperatura ambiente supera esa consigna, desconecta el calefactor, y cuando vuelve a bajar por debajo, lo enciende de nuevo. El sitio especializado en eficiencia Nergiza lo explica de forma directa: el termostato “no regula la potencia del aparato, sólo lo enciende o lo apaga en función de la temperatura que mide”. Mientras está encendido, el calefactor consume su potencia nominal completa (1.000 W, 2.000 W o la que sea); lo que cambia con el termostato es cuánto tiempo pasa encendido, no cuánto consume en cada instante.
Esto significa que el consumo real de un calefactor con termostato depende de su ciclo de trabajo (la proporción de tiempo que la resistencia está realmente conectada frente al tiempo total que el aparato está en marcha), y ese ciclo varía según la temperatura exterior, el aislamiento de la habitación y la consigna elegida. No hay un porcentaje de ahorro fijo que aplicar de forma universal: lo único seguro es que un termostato bien ajustado evita que el calefactor siga funcionando a máxima potencia una vez alcanzada la temperatura deseada, algo que un calefactor sin control térmico (solo con interruptor de encendido/apagado) no puede hacer por sí mismo. Si quieres saber el ciclo real de tu calefactor en lugar de estimarlo, un medidor de consumo enchufable —como los que comparamos en nuestra guía sobre mejores medidores de consumo eléctrico— te da el dato exacto.
¿Un calefactor cerámico consume menos?
No por el simple hecho de ser cerámico. “Cerámico” describe el material o diseño del elemento calefactor y, en muchos modelos, va asociado a un ventilador que reparte el aire caliente — es decir, describe cómo se construye la resistencia y cómo se distribuye el calor, no un principio físico distinto de conversión de electricidad en calor. Como ya explicamos con los radiadores eléctricos, en una resistencia eléctrica prácticamente toda la energía consumida se convierte en calor en el punto de uso; ningún material de la resistencia cambia esa conversión de forma significativa para entregar la misma cantidad de calor.
En la búsqueda de fuentes para este artículo hemos encontrado publicidad y contenido de blogs que afirma que los calefactores cerámicos tienen “bajo consumo” porque “aprovechan mejor la energía” frente a estufas eléctricas o radiadores de aceite. No reproducimos esa afirmación: no está respaldada por ninguna fuente técnica u oficial que hayamos podido verificar, y contradice el principio físico ya explicado (efecto Joule) que se aplica igual a cualquier resistencia eléctrica, sea cerámica o no. Lo que sí puede cambiar con un diseño cerámico y ventilador es la rapidez con la que se nota el calor y cómo se reparte por la habitación, que es una cuestión de confort y diseño, no de menor consumo eléctrico por vatio.
Calefactor vs radiador eléctrico
A igual potencia, el consumo eléctrico instantáneo es el mismo: un calefactor de 1.500 W y un radiador eléctrico de 1.500 W consumen exactamente lo mismo cuando ambos están funcionando a plena potencia, porque los dos convierten electricidad en calor mediante una resistencia. Lo que cambia entre ambos es cómo entregan ese calor: un calefactor (habitualmente con ventilador) calienta el aire con rapidez pero se enfría en cuanto se apaga, mientras que un radiador de aceite o fluido térmico tiene más inercia, tarda más en calentar y sigue desprendiendo calor un rato después de apagarse. El calefactor suele ser más ruidoso si lleva ventilador; el radiador suele ser más silencioso. Ninguna de estas diferencias hace que uno consuma menos que el otro a igualdad de potencia y tiempo de uso real: la diferencia está en la rapidez, el ruido y la forma de uso, no en la electricidad necesaria para generar el calor.
Calefactor vs convector
La diferencia principal es cómo mueven el aire. Un calefactor con ventilador (termoventilador) fuerza el paso del aire a través de la resistencia, por lo que calienta con rapidez pero de forma más ruidosa. Un convector, en cambio, calienta el aire por convección natural, sin ventilador: el aire caliente asciende por sí solo, lo que hace que tarde más en notarse pero funcione en silencio. OCU señala precisamente esta diferencia de velocidad y ruido entre ambos tipos, y recomienda equipos sin ventilador (como un convector) para dormitorios. En términos de consumo, aplica la misma lógica: a igual potencia, ambos consumen lo mismo por hora de funcionamiento a plena potencia; lo que cambia es la rapidez con la que se percibe el calor y el nivel de ruido, no la energía necesaria para generarlo.
Calefactor vs emisor térmico
“Emisor térmico” suele referirse a radiadores rellenos de un fluido (aceite o fluido térmico) que almacenan y ceden calor de forma más gradual, frente a un calefactor que normalmente entrega el calor de forma más directa e inmediata, a menudo con ventilador. En muchos de estos emisores térmicos, la base sigue siendo una resistencia eléctrica: lo que cambia es cómo se almacena y reparte ese calor en el tiempo, no la cantidad de energía necesaria para compensar las pérdidas de la habitación. La inercia térmica de un emisor térmico puede mejorar el confort (menos oscilaciones de temperatura, calor residual tras apagarse) y modificar el patrón de uso (menos ciclos de encendido/apagado bruscos), pero no reduce por sí misma los vatios que hacen falta para calentar un espacio determinado. Puedes ver esta comparación con más detalle, incluidos los mitos habituales sobre materiales “más eficientes”, en nuestra guía sobre emisor térmico vs radiador eléctrico.
Calefactor vs bomba de calor
Aquí sí hay una diferencia estructural de fondo, y no una cuestión de diseño o material. Un calefactor eléctrico (como un radiador eléctrico) convierte electricidad en calor mediante una resistencia: en la práctica, aproximadamente 1 kWh eléctrico se convierte en 1 kWh térmico. Una bomba de calor no genera el calor desde cero, sino que lo traslada desde el aire exterior (u otra fuente) usando electricidad para mover ese proceso, por lo que puede entregar varios kWh térmicos por cada kWh eléctrico consumido.
Usando el mismo ejemplo hipotético de nuestra guía sobre bomba de calor: si una vivienda necesita 6 kWh térmicos en un momento dado, un calefactor eléctrico necesitaría aproximadamente 6 kWh eléctricos para cubrir esa demanda, mientras que una bomba de calor con un COP de 3 en esas condiciones necesitaría 6 ÷ 3 = 2 kWh eléctricos. Esta diferencia no convierte a un calefactor cerámico o de cualquier otro diseño en “más eficiente”: es una comparación entre dos tecnologías distintas (generar calor frente a trasladarlo), no entre dos calefactores. Como ya señalamos en esa guía, el COP real varía según el equipo y las condiciones, así que la cifra es ilustrativa, no una proporción fija.
¿Es buena idea usar un calefactor para una habitación?
Depende del uso que le des, más que del aparato en sí.
Puede ser útil para calentar una habitación pequeña de forma puntual, para un uso corto (mientras te vistes o mientras se calienta el resto de la vivienda con otro sistema), como apoyo temporal en una zona concreta, o cuando necesitas calor rápido y no dispones de otra calefacción en ese espacio.
Puede ser menos interesante para calentar una vivienda completa, para muchas horas diarias de uso continuado, en estancias con pérdidas de calor importantes (poco aislamiento, ventanas antiguas), o cuando ya dispones de un sistema más eficiente para ese uso continuado, como una bomba de calor bien dimensionada.
Esto no es una recomendación universal: un calefactor puede tener sentido en unos contextos y ser una opción cara en otros, según cuántas horas lo uses y qué alternativa tengas disponible.
¿Qué potencia necesito?
No existe una regla fija de vatios por metro cuadrado que sirva para cualquier vivienda: la potencia necesaria depende del tamaño y la altura de la habitación, el aislamiento, el clima de la zona, la temperatura exterior y la temperatura objetivo que quieras alcanzar. OCU, en su comparativa de calefactores, ofrece una referencia orientativa (no una norma técnica): en condiciones normales, un calefactor de 1.000 W podría calentar aproximadamente entre 10 y 15 m². Es un punto de partida útil, no un cálculo preciso: una habitación con techos altos, mal aislada o muy fría en invierno puede necesitar bastante más potencia que esa cifra orientativa. Los 2.000 W que hemos usado como ejemplo en este artículo son una potencia habitual dentro del rango de calefactores domésticos (OCU compara modelos de aproximadamente 1.200 a 4.200 W), no una cifra que debas asumir como la adecuada para tu caso sin más.
Cómo gastar menos usando un calefactor
- Usa el termostato en lugar de dejarlo siempre a máxima potencia de forma manual.
- No sobrecalientes la habitación: cada grado adicional por encima de la temperatura que necesitas aumenta el consumo. Puedes repasar rangos razonables en nuestra guía sobre temperatura ideal en casa.
- Cierra la puerta de la habitación mientras el calefactor está encendido, para no calentar el resto de la vivienda sin necesidad.
- Reduce las infiltraciones de aire frío (rendijas, marcos de ventana) para que el calor generado no se pierda enseguida.
- Usa persianas y cortinas para reducir las pérdidas de calor, sobre todo por la noche.
- Utilízalo solo en la estancia que realmente necesitas calentar, no como sistema para toda la vivienda.
- Apágalo cuando salgas de la habitación o no lo estés usando, en lugar de dejarlo encendido "por si acaso".
- Si tu modelo incluye temporizador, prográmalo para que no siga funcionando cuando ya no haga falta.
Puedes ver más ideas generales, válidas para cualquier sistema de calefacción, en nuestra guía sobre cómo ahorrar en calefacción sin pasar frío, y consejos de ahorro eléctrico más amplios en nuestra guía sobre cómo ahorrar en la factura de la luz.
Cómo calcular el coste de tu propio calefactor
- Mira la potencia máxima de tu calefactor en la etiqueta o ficha técnica (en vatios, W).
- Identifica qué posición de potencia usas habitualmente, si el aparato permite varias.
- Divide esa potencia en W entre 1.000 para obtener los kW.
- Multiplica por las horas equivalentes a plena potencia que estimes que funciona al día (no las horas que está simplemente enchufado).
- Multiplica el resultado por los días de uso al mes para obtener los kWh mensuales.
- Multiplica esos kWh por el precio real del kWh de tu tarifa eléctrica para obtener el coste final.
Si prefieres no hacer estas cuentas a mano, nuestra calculadora de consumo eléctrico aplica esta misma fórmula automáticamente.
Ejemplo completo
Un calefactor de 2.000 W que, por su termostato, equivale a unas 1,5 horas diarias a plena potencia, usado durante 30 días, con un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh:
- Consumo diario: 2 kW × 1,5 h = 3 kWh/día
- Consumo mensual: 3 kWh × 30 días = 90 kWh/mes
- Coste mensual: 90 kWh × 0,20 €/kWh = 18 €
Como en los demás ejemplos de este artículo, el resultado depende por completo de las horas equivalentes a plena potencia que realmente acumule tu calefactor y del precio de tu tarifa, así que utiliza tus propios datos para un cálculo representativo.
Seguridad
Un calefactor eléctrico concentra bastante potencia en un aparato pequeño, así que conviene tomar algunas precauciones básicas, recogidas por organismos de consumidores como OCU:
- No lo cubras con ropa, toallas u otros materiales, y mantenlo alejado (al menos un metro, como referencia habitual) de materiales inflamables: cortinas, ropa de cama, muebles o papeles.
- No lo conectes a un alargador o regleta. OCU recomienda comprobar la potencia de aparatos con resistencias eléctricas que calientan, como los calefactores, y conectarlos directamente a la toma de pared: la mayoría de regletas comunes soportan solo entre 1.200 y 2.000 W, una cifra que un calefactor puede superar o rozar con facilidad.
- Precaución en baños y zonas húmedas. OCU señala que estos aparatos no deben usarse en ambientes húmedos o con agua, salvo que la placa de características indique expresamente que están preparados para ello (grado de protección IP21 o superior).
- Respeta las instrucciones del fabricante sobre distancias de seguridad, ubicación y mantenimiento, y no lo dejes funcionando sin supervisión: apágalo y desenchúfalo al salir de la habitación o antes de dormir.
Esta sección es una orientación general, no un manual eléctrico completo: para cualquier duda sobre un modelo concreto, consulta siempre sus instrucciones y la normativa aplicable.
Errores frecuentes
- Confundir vatios (W) con kilovatios-hora (kWh). El primero es potencia instantánea; el segundo, energía consumida durante un periodo de tiempo.
- Creer que un calefactor cerámico consume menos automáticamente, sin más respaldo que el nombre comercial. “Cerámico” describe el elemento y el diseño, no cambia la física de conversión de electricidad en calor.
- Pensar que la potencia baja siempre reduce el coste total a la mitad. Puede necesitar más tiempo para conseguir el mismo resultado térmico, lo que puede compensar parte o toda esa diferencia.
- Confundir “4 horas encendido” con “4 horas a máxima potencia”. Con termostato, el aparato pasa buena parte del tiempo apagado dentro de ese ciclo.
- Comparar un calefactor y una bomba de calor como si fueran tecnologías equivalentes. Una genera calor desde una resistencia; la otra lo traslada desde el exterior, con un principio físico distinto.
- Ignorar las pérdidas de calor de la habitación (aislamiento, ventanas, infiltraciones) al elegir la potencia o al estimar cuánto tiempo funcionará el aparato.
- Cubrir el calefactor con ropa u otros objetos, con el consiguiente riesgo de sobrecalentamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto consume un calefactor de 1.000 W? 1 kWh por cada hora que funcione a plena potencia. A precios de ejemplo de 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € por kWh, esa hora costaría entre 0,15 € y 0,25 €. Con termostato, el consumo real suele ser algo menor.
¿Cuánto consume uno de 1.500 W? 1,5 kWh por hora a plena potencia, entre 0,23 € y 0,38 € según el precio de ejemplo usado. Es la misma potencia que ya calculamos para un radiador eléctrico de 1.500 W: a igual potencia, el consumo eléctrico es el mismo.
¿Cuánto gasta un calefactor de 2.000 W? 2 kWh por hora a plena potencia, entre 0,30 € y 0,50 € según el precio de ejemplo. Con termostato o en una posición de potencia menor, el consumo real puede ser inferior.
¿Cuánto cuesta usarlo 4 horas? Con 2.000 W a plena potencia durante 4 horas, el consumo sería de 8 kWh; a precios de ejemplo de 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € por kWh, entre 1,20 € y 2,00 €. Con termostato, el gasto real suele ser menor porque no está a máxima potencia todo el tiempo.
¿Cuánto puede gastar al mes? Depende de las horas equivalentes a plena potencia que acumule al día. Con 2.000 W y unas 2 horas equivalentes diarias durante 30 días, el consumo teórico es de 120 kWh al mes, entre 18 € y 30 € según el precio de ejemplo.
¿Un calefactor cerámico consume menos? No por ser cerámico. Ese término describe el material o diseño del elemento calefactor, no cambia el principio físico por el que una resistencia convierte electricidad en calor. No hemos encontrado ninguna fuente técnica que respalde que consuma menos electricidad que otro calefactor de igual potencia para entregar la misma cantidad de calor.
¿Qué consume más, un radiador o un calefactor? A igual potencia, ninguno: ambos consumen lo mismo por hora de funcionamiento a plena potencia, porque los dos son resistencias eléctricas. La diferencia está en la rapidez, el ruido y cómo reparten el calor, no en la electricidad necesaria para generarlo.
¿La potencia baja consume la mitad? No de forma automática. Consume menos en cada instante, pero si necesita más tiempo para calentar la habitación a la misma temperatura, ese tiempo extra puede compensar parte o toda la diferencia inicial.
¿Es barato calentar una habitación con calefactor? Puede serlo para uso puntual y en espacios pequeños, ya que no requiere instalación. Para uso continuado y muchas horas diarias, el coste puede acumularse rápido comparado con sistemas más eficientes para ese uso, como una bomba de calor bien dimensionada.
¿Qué consume menos, un calefactor o una bomba de calor? Una bomba de calor, de forma estructural: traslada calor del exterior en lugar de generarlo desde una resistencia, por lo que puede entregar varios kWh térmicos por cada kWh eléctrico (por ejemplo, con un COP de 3, 6 kWh térmicos necesitarían solo 2 kWh eléctricos). No es una comparación entre dos calefactores, sino entre dos tecnologías distintas.
Fuentes
- OCU — Calefactores, ¿cuál elegir?: verificada por fetch directo. Fuente de los tipos de calefactor (termoventiladores, convectores, radiadores de aceite, halógenos), del rango de potencias comparado (aproximadamente 1.200-4.200 W), de la referencia orientativa de cobertura (un calefactor de 1.000 W para unos 10-15 m²), de la importancia del termostato, y de la advertencia sobre uso en baños salvo grado de protección IP21 o superior. Reutilizada también en nuestra guía sobre radiador eléctrico.
- OCU — Cómo elegir un alargador y usarlo con seguridad: verificada por fetch directo. Fuente de la recomendación de no conectar calefactores a regletas o alargadores y de conectarlos directamente a la toma de pared, y del dato de que la mayoría de regletas comunes soportan entre 1.200 y 2.000 W.
- OCU — Bomba de calor: todo sobre ellas: ya verificada y citada en nuestra guía sobre bomba de calor. Fuente del concepto de COP y de la comparación de rendimiento entre una resistencia eléctrica y un equipo con COP, reutilizada aquí con el mismo ejemplo hipotético (COP 3, 6 kWh térmicos).
- Nergiza — Ajustar un calefactor con termostato, ¿seguro que sabes cómo hacerlo?: verificada por fetch directo. Cita textual sobre el mecanismo del termostato (“no regula la potencia del aparato, sólo lo enciende o lo apaga en función de la temperatura que mide”). No menciona calefactores cerámicos ni cifras de ahorro.
Durante la investigación encontramos una afirmación comercial en un blog del sector energético (yoigoluzygas.com, verificado por fetch directo) que asegura que los calefactores cerámicos tienen “bajo consumo” porque “aprovechan mejor la energía” frente a estufas eléctricas o radiadores de aceite. No reproducimos esa cifra ni esa conclusión: no está respaldada por ninguna fuente técnica u oficial verificable, y contradice el principio físico (efecto Joule) ya expuesto en nuestra guía de radiador eléctrico, aplicable por igual a cualquier resistencia sin importar el material o el nombre comercial. Un segundo artículo que atribuía una recomendación concreta a OCU sobre emisores cerámicos (elconfidencialdigital.com) devolvió un error 403 al intentar verificarlo por fetch directo, por lo que se ha descartado sin usar ninguna de sus cifras.
No hemos publicado ninguna marca ni modelo concreto de calefactor, ningún precio de compra, ninguna regla fija de vatios por metro cuadrado sin respaldo, ni ninguna cifra de ahorro específica atribuida a un material o diseño de resistencia: según la física ya expuesta en nuestra guía de radiador eléctrico, esa cifra no existiría entre calefactores de igual potencia.
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- kWh
- calefacción