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Cuánto consume un congelador y cuánto cuesta mantenerlo encendido

Publicado el 31 de agosto de 2026

El congelador comparte con la nevera una característica poco intuitiva: está enchufado las 24 horas del día, pero eso no significa que su compresor trabaje sin parar. Como ya explicamos en nuestra guía sobre cuánto consume una nevera, estos aparatos funcionan por ciclos de encendido y apagado, así que multiplicar su potencia de placa por 24 horas sobreestima el consumo real. Un congelador, además, tiene que mantener una temperatura bastante más baja que un frigorífico (en torno a -18 °C frente a los 5-7 °C de la nevera), lo que le exige un trabajo distinto al compresor. Para calcular cuánto gasta el tuyo, la referencia más fiable sigue siendo el consumo anual declarado en su etiqueta energética.

Respuesta rápida

Si tu congelador tiene un consumo anual declarado de 200 kWh/año (un ejemplo de etiqueta, no un promedio universal), consume aproximadamente 0,55 kWh al día y 16,67 kWh al mes. A un precio hipotético de 0,20 €/kWh, eso son unos 40 € al año, unos 3,33 € al mes y unos 0,11 € al día. Es una estimación basada en el consumo normalizado de la etiqueta; el consumo real depende del tipo de congelador (arcón o vertical), su tamaño, la temperatura ambiente y el uso que le des, como vemos más abajo.

Cómo leer la etiqueta energética del congelador

Los congeladores domésticos no tienen un reglamento de etiquetado propio y separado del de los frigoríficos: ambos están regulados por el mismo texto, el Reglamento Delegado (UE) 2019/2016 de la Comisión, de 11 de marzo de 2019, que completa el Reglamento (UE) 2017/1369 en lo relativo al etiquetado energético de los “aparatos de refrigeración domésticos” —una categoría que incluye tanto frigoríficos como congeladores, arcones y vinotecas— con un volumen de entre 10 y 1.500 litros. No hay, por tanto, una escala ni un formato distintos para el congelador: comparte la misma etiqueta A-G reescalada que la nevera, vigente desde el 1 de marzo de 2021, según confirma también la ficha de la Comisión Europea sobre frigoríficos y congeladores.

En la práctica, la etiqueta de un congelador declara:

  • La clase de eficiencia energética, en la escala A (más eficiente) a G (menos eficiente).
  • El consumo de energía anual en kWh/año, calculado en condiciones de ensayo normalizadas de laboratorio, no en tu cocina o tu terraza.
  • La suma de los volúmenes de los compartimentos de congelación, en litros (en un congelador puro, esto coincide con el volumen útil total del aparato).
  • El nivel de emisiones acústicas, en decibelios, si el fabricante lo declara.
  • En el caso de las vinotecas, el número de botellas almacenables, aunque esto no aplica a un congelador de alimentos.

Como con cualquier otro producto sujeto a esta normativa, la etiqueta incluye también un código QR que enlaza con la base de datos pública europea EPREL, donde puedes consultar la ficha completa del modelo. El dato que necesitas para calcular el coste de tenerlo encendido es el consumo anual en kWh, igual que en una nevera: no la potencia de la placa, ni solo la letra de la clase energética.

Por qué está enchufado 24 horas pero no consume a plena potencia todo el rato

Igual que en un frigorífico, un termostato o control electrónico mide la temperatura interior del congelador y enciende el compresor cuando sube por encima de un límite, apagándolo cuando vuelve a bajar lo suficiente. El aparato permanece conectado a la red de forma constante, pero el compresor —la parte que realmente consume la mayor parte de la electricidad— alterna entre periodos de funcionamiento y de reposo.

Cuánto tiempo pasa encendido frente a apagado depende de la temperatura ambiente, cuántas veces se abre la tapa o la puerta, la cantidad de alimentos almacenados, el estado de las juntas y la ventilación del propio aparato. No existe un porcentaje fijo de “tiempo de compresor activo” aplicable a cualquier congelador, así que no lo inventamos aquí. Algunos modelos “no frost” añaden además un ventilador interno y resistencias de descongelación automática que consumen de forma puntual, sumándose al consumo total mostrado en la etiqueta.

Cuánto consume un congelador al año

Los valores de 150, 200, 250, 300 y 400 kWh/año de esta tabla son escenarios de cálculo para ilustrar el método, no el consumo real de "un congelador medio". El consumo anual concreto de tu aparato es el que aparece en su propia etiqueta o ficha técnica, y según la guía de compra de congeladores de OCU, los modelos reales del mercado se mueven en un rango amplio, desde aproximadamente 150 hasta 350 kWh/año según el tipo y el tamaño.

Consumo anual Consumo diario Consumo mensual A 0,15 €/kWh A 0,20 €/kWh A 0,25 €/kWh
150 kWh/año 0,411 kWh/día 12,5 kWh/mes 22,50 € 30,00 € 37,50 €
200 kWh/año 0,548 kWh/día 16,67 kWh/mes 30,00 € 40,00 € 50,00 €
250 kWh/año 0,685 kWh/día 20,83 kWh/mes 37,50 € 50,00 € 62,50 €
300 kWh/año 0,822 kWh/día 25 kWh/mes 45,00 € 60,00 € 75,00 €
400 kWh/año 1,096 kWh/día 33,33 kWh/mes 60,00 € 80,00 € 100,00 €

El consumo diario se obtiene dividiendo el consumo anual entre 365, y el mensual dividiendo entre 12 (o multiplicando el diario por 30,4, el promedio de días al mes). El coste anual sale de multiplicar el consumo anual por el precio del kWh de tu tarifa; el coste mensual, de dividir ese resultado entre 12. Usa siempre el precio real de tu contrato, no los 0,15 €, 0,20 € y 0,25 € de esta tabla, que son escenarios hipotéticos para mostrar el cálculo.

Arcón vs vertical: ¿cuál consume menos?

Es habitual leer que un arcón congelador consume siempre menos que uno vertical, con el argumento de que el aire frío es más denso que el caliente y, al abrir una tapa horizontal, tiende a quedarse “asentado” en el fondo en lugar de caer hacia fuera como ocurre al abrir una puerta frontal. Ese principio físico —que el aire frío es más pesado y tiende a permanecer en las zonas bajas— es real y explica por qué, en igualdad de condiciones, un arcón puede perder algo menos de aire frío en cada apertura que un modelo con puerta vertical.

Sin embargo, en la guía de compra de congeladores de OCU, los rangos de consumo declarado que aparecen para ambos tipos se solapan de forma considerable: los arcones se mueven en un rango amplio, de unos 150 a 350 kWh/año, mientras que los verticales van desde unos 200 kWh/año en los modelos más pequeños hasta unos 300 kWh/año en los más grandes. Es decir, un arcón grande y poco eficiente puede consumir más que un vertical pequeño y eficiente, y viceversa. Por eso no afirmamos aquí que “un arcón siempre consume menos que un vertical”: el principio físico de la apertura es real, pero el consumo final de un modelo concreto depende también de su tamaño, su aislamiento, su clase energética y su antigüedad, no solo de la forma de apertura. Comparar el kWh/año declarado de modelos concretos y de tamaño equivalente sigue siendo el método más fiable.

Más allá del consumo, ambos tipos tienen diferencias de uso relevantes: un arcón suele ofrecer más capacidad útil real para el mismo espacio ocupado en planta, pero organizar y localizar alimentos en el fondo puede ser menos cómodo; un vertical, con cajones y estantes, facilita la organización pero ocupa más superficie de pared.

Tamaño del congelador

El volumen del congelador influye en su consumo, aunque con matices similares a los de una nevera: un aparato más grande tiene más superficie que aislar y, en general, más carga térmica que gestionar, pero el diseño, el aislamiento y la eficiencia del compresor concretos pueden pesar tanto o más que la capacidad en litros. Un congelador sobredimensionado para tus necesidades reales no solo cuesta más de comprar, sino que puede suponer un consumo mayor del necesario sin ningún beneficio práctico. Comparar el kWh/año declarado de modelos de tamaño similar al que necesitas es más útil que fijarte solo en los litros.

Temperatura ambiente

Igual que en un frigorífico, la diferencia entre la temperatura interior del congelador (en torno a -18 °C) y la temperatura de la habitación donde está instalado determina cuánto tiene que trabajar el compresor: cuanto mayor sea esa diferencia, más energía necesita el aparato para mantener el frío. Un congelador situado en un garaje sin calefacción en pleno invierno o en una terraza cerrada en verano puede enfrentarse a condiciones ambientales muy distintas a las de una cocina.

Muchos fabricantes indican en la ficha técnica del aparato una “clase climática”, que señala el rango de temperatura ambiente para el que está diseñado y garantizado su funcionamiento correcto. No hemos encontrado en las fuentes de referencia que priorizamos (Comisión Europea, IDAE, OCU) una tabla oficial y verificada con los rangos exactos de cada clase climática aplicada específicamente a congeladores domésticos, así que no publicamos aquí cifras concretas de esos rangos: si vas a instalar tu congelador en un espacio con temperaturas extremas (un garaje, un trastero sin aislar), consulta la ficha técnica de tu modelo concreto para comprobar que está pensado para esas condiciones.

Abrir la tapa o la puerta

Cada vez que se abre el congelador, entra aire más caliente y húmedo del exterior, que el compresor tiene que volver a enfriar. El IDAE, en sus recomendaciones para el ahorro energético en hogares, señala que las aperturas prolongadas de puerta llegan a desperdiciar un 7% de la energía del frigorífico; esta cifra la publica IDAE referida al frigorífico, y la trasladamos aquí como referencia razonable del mismo fenómeno físico en un congelador, sin presentarla como un dato medido específicamente para congeladores. No disponemos de una cifra propia y verificada para el congelador, así que no inventamos un porcentaje distinto: lo relevante es el principio, no un número exacto, salvo que quieras aplicar la estimación de IDAE como orientación.

En cualquier caso, abrir el congelador el menor tiempo posible y cerrarlo bien cada vez reduce la entrada de aire caliente y húmedo, que además es la principal causa de la formación de escarcha, como vemos a continuación.

Escarcha y acumulación de hielo

La escarcha no es solo una cuestión de aspecto: según OCU, en su artículo sobre cómo ahorrar con la temperatura del frigorífico, tres milímetros de escarcha en las paredes del congelador aumentan su consumo un 30%. Esta cifra es específica de OCU y la publicamos porque cuenta con ese respaldo concreto, no como una estimación genérica nuestra.

La escarcha se forma principalmente por la humedad que entra cada vez que se abre la tapa o la puerta, y por introducir alimentos sin envasar adecuadamente. En los congeladores que no son “no frost”, esa capa de hielo actúa como aislante entre el evaporador y el aire interior, dificultando el intercambio de frío y obligando al compresor a trabajar más para compensarlo, según indica OCU en su guía de errores frecuentes al usar el frigorífico. Descongelar periódicamente estos modelos, antes de que el hielo se acumule en exceso, ayuda a mantener el consumo bajo control.

Junta de la puerta o la tapa

Una junta desgastada o deformada deja escapar frío de forma constante, obligando al compresor a compensar esa pérdida incluso sin que nadie abra el congelador. Conviene revisar periódicamente el estado de la goma —que selle bien en todo su perímetro, sin grietas ni zonas donde no haga contacto— y sustituirla si está deteriorada, la misma recomendación que aplica OCU a los frigoríficos en general.

Ubicación y ventilación

El congelador necesita disipar el calor que extrae de su interior a través de la parte trasera o lateral, según el modelo. OCU recomienda dejar unos centímetros de espacio libre alrededor del aparato para no restringir esa circulación de aire, y evitar instalarlo pegado a la pared. También conviene mantenerlo alejado de fuentes de calor —un horno, un radiador, la luz solar directa— porque eso obliga al compresor a compensar una diferencia térmica mayor de la necesaria.

Congelador lleno o vacío

Es una idea muy repetida: que un congelador lleno de alimentos congelados consume menos que uno vacío, porque los propios alimentos actúan como una masa fría que ayuda a mantener la temperatura y amortigua la entrada de aire caliente al abrir. El razonamiento físico detrás de esta idea (que un sólido frío conserva mejor el frío que el aire, y que hay menos volumen de aire caliente que sustituir tras cada apertura) es plausible, pero al buscar esta comparación en las fuentes que priorizamos para este artículo —OCU e IDAE— no hemos encontrado una prueba directa, medida y publicada por ninguna de las dos que confirme esta idea de forma verificada para congeladores domésticos de uso normal.

Por eso no la afirmamos aquí como un hecho establecido, en ninguna dirección: ni que un congelador lleno consuma siempre menos, ni lo contrario. Lo que sí conviene tener en cuenta, con independencia de esta cuestión, es no llenarlo hasta el punto de bloquear la circulación de aire frío entre los alimentos, ya que eso puede generar zonas mal enfriadas dentro del aparato, algo relacionado con el reparto del frío más que con el consumo eléctrico en sí.

Congelador antiguo

No existe una cifra fiable y universal del tipo “un congelador de hace diez años consume el doble que uno nuevo”: es una simplificación que no podemos respaldar con una fuente sólida, así que no la repetimos aquí como si fuera un hecho establecido. Lo razonable es lo siguiente: los modelos más antiguos suelen pertenecer a categorías de eficiencia anteriores a la escala A-G reescalada de 2021, y la tecnología de aislamiento y compresores ha mejorado con el tiempo en términos generales. Pero el estado concreto del aparato —el desgaste de las juntas, el estado del compresor, la acumulación de hielo si no es “no frost”— puede influir tanto o más que su fecha de fabricación. Un congelador antiguo bien mantenido puede rendir mejor de lo que su edad sugiere, y uno más reciente con juntas deterioradas o mal ventilado puede consumir más de lo esperado.

Cómo saber cuánto consume MI congelador

  1. Método 1 — Etiqueta: busca el consumo anual en kWh/año en la etiqueta energética o la ficha técnica de tu modelo. Divide esa cifra entre 365 para el consumo diario, o entre 12 para el mensual, y multiplícala por el precio real del kWh de tu tarifa para obtener el coste.
  2. Método 2 — Medición real: conecta un medidor de consumo eléctrico compatible entre la toma de pared y el congelador, como los que comparamos en nuestra guía sobre mejores medidores de consumo eléctrico, o un enchufe inteligente con medición de consumo como los de nuestra guía sobre mejores enchufes inteligentes con medición de consumo. Deja el dispositivo funcionando durante varios días completos, registra los kWh acumulados, calcula el promedio diario dividiendo entre los días medidos, y extrapola con cautela a un mes o un año.

No existe una duración científica universal válida para cualquier congelador, pero sí una idea clara: unos minutos no bastan. El compresor funciona por ciclos de encendido y apagado que no se completan en un tramo tan corto, así que medir solo unos minutos puede capturar únicamente un fragmento de compresor encendido (sobreestimando el consumo) o uno de compresor apagado (subestimándolo por completo). Lo razonable es medir varios ciclos completos del compresor, lo que en la práctica significa dejar el medidor funcionando durante varios días seguidos, de forma que la medición recoja un patrón de uso real y no un instante concreto. Cuantos más días completos incluya la medición, menos peso tiene sobre el resultado cualquier situación puntual, como una apertura prolongada, un ciclo de descongelación automática en curso o la introducción reciente de una compra grande de alimentos.

Cómo reducir el consumo de un congelador

  • Ajusta una temperatura razonable: en torno a -18 °C, según OCU e IDAE, sin bajar más de lo necesario, ya que no mejora la conservación de los alimentos y sí aumenta el consumo del compresor.
  • Cierra bien la tapa o la puerta cada vez, y evita dejarla abierta más tiempo del necesario.
  • Revisa las juntas periódicamente y sustitúyelas si están desgastadas o no sellan bien en todo su perímetro.
  • Descongela si tu modelo no es “no frost”, antes de que la escarcha se acumule en exceso: recuerda que, según OCU, tres milímetros de hielo pueden aumentar el consumo un 30%.
  • Deja la ventilación indicada por el fabricante alrededor del aparato, sin pegarlo a la pared.
  • Sitúalo lejos de fuentes de calor y de la luz solar directa.
  • No introduzcas alimentos aún calientes: déjalos enfriar fuera antes de guardarlos.
  • Evita bloquear la circulación de aire interior llenándolo hasta el punto de que los alimentos impidan el reparto del frío.
  • Si vas a sustituirlo, elige un tamaño y un tipo (arcón o vertical) adecuados a tus necesidades reales, comparando el kWh/año declarado de modelos concretos en lugar de asumir que un tipo siempre consume menos que otro.

Puedes ver más ideas generales de ahorro eléctrico en nuestra guía sobre cómo ahorrar en la factura de la luz.

Nevera vs congelador: ¿cuál consume más?

No hay una respuesta única, porque depende del modelo, el tamaño y la temperatura de trabajo de cada aparato concreto. Un congelador mantiene una temperatura bastante más baja (-18 °C frente a los 5-7 °C de un frigorífico), lo que en principio exige más trabajo al compresor para esa diferencia térmica adicional; pero un frigorífico suele abrirse con mucha más frecuencia a lo largo del día, lo que también incrementa su consumo. Como explicamos en nuestra guía sobre cuánto consume una nevera, el dato fiable para comparar ambos aparatos —igual que aquí— es siempre el consumo anual en kWh/año declarado en la etiqueta de cada modelo concreto, no una suposición general sobre cuál “debería” consumir más.

¿Merece la pena cambiar un congelador antiguo por uno nuevo?

Depende, y no hay una respuesta única. El cálculo conceptual de partida es:

Ahorro anual estimado = (Consumo actual − Consumo del modelo nuevo) × Precio del kWh

Ese ahorro anual estimado hay que compararlo con el precio de compra del modelo nuevo, la vida útil restante del aparato actual, su estado real (si tiene averías o solo consume algo más de lo ideal) y el coste ambiental de fabricar un aparato nuevo frente a seguir usando uno que funciona. No recomendamos sustituir un congelador funcional de forma automática solo por su antigüedad: la decisión depende de este cálculo completo, aplicado a tu caso concreto, no de una regla genérica válida para cualquier hogar.

Errores frecuentes

  • Multiplicar la potencia de la placa por 24 horas, asumiendo que el compresor funciona de forma continua todo el día.
  • Creer que “estar enchufado” equivale a “compresor funcionando”, ignorando los ciclos de encendido y apagado.
  • Asumir que un arcón siempre consume menos que un vertical sin comparar el kWh/año de modelos concretos: los rangos de consumo de ambos tipos se solapan.
  • Fijarse solo en la letra de la clase energética, sin mirar también el kWh/año declarado.
  • Dejar acumular escarcha en exceso en modelos que no son “no frost”, aumentando el consumo sin darse cuenta.
  • Medir el consumo solo unos minutos, un tiempo insuficiente para capturar varios ciclos completos de compresor.
  • Bajar la temperatura por debajo de -18 °C “por si acaso”, sin ganar nada en conservación y aumentando el consumo.
  • Cambiar un congelador funcional sin calcular el ahorro real, guiándose solo por la antigüedad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto consume un congelador al día? Depende del consumo anual declarado en su etiqueta: divide esa cifra entre 365. Un congelador con 200 kWh/año declarados consume aproximadamente 0,55 kWh al día, aunque el dato real puede variar según el tipo de aparato, la temperatura ambiente y el uso.

¿Cuánto gasta un congelador al mes? Divide el consumo anual declarado entre 12 para obtener un promedio mensual. Un congelador de 200 kWh/año consumiría en torno a 16,67 kWh al mes de media.

¿Cuánto consume un congelador al año? El dato más fiable es el consumo anual en kWh/año de la etiqueta energética o la ficha técnica de tu modelo concreto, no un cálculo genérico. Según la guía de compra de OCU, los modelos reales del mercado se mueven aproximadamente entre 150 y 350 kWh/año, según el tipo y el tamaño.

¿Cuánto consume un arcón congelador? Según la guía de compra de congeladores de OCU, los arcones se mueven en un rango amplio, de unos 150 a 350 kWh/año, dependiendo del tamaño y la eficiencia del modelo concreto. No hay una cifra única válida para “un arcón” en general.

¿Consume más un congelador vertical? No necesariamente: la guía de compra de OCU muestra que los rangos de consumo de verticales (entre 200 y 300 kWh/año aproximadamente) y de arcones se solapan de forma considerable. El tipo de apertura influye en la física de la pérdida de frío, pero el tamaño, el aislamiento y la eficiencia del modelo concreto pesan tanto o más.

¿Un congelador consume mucho? Depende totalmente del modelo, su tamaño y su antigüedad: no hay una cifra universal de “consume mucho” o “poco”. Comparar el kWh/año declarado en tu etiqueta con el de modelos equivalentes es la forma más fiable de valorarlo.

¿Un congelador antiguo consume mucho más? No hay una cifra universal fiable para esto. Los modelos antiguos suelen tener tecnología menos eficiente, pero el estado de las juntas, el compresor y la acumulación de hielo también influyen mucho. Lo más fiable es comparar el consumo real de tu aparato actual con el kWh/año de un posible sustituto.

¿Qué clase energética consume menos? Dentro de la escala A-G reescalada vigente desde 2021 (la misma para frigoríficos y congeladores), la clase A es la más eficiente. Pero conviene mirar también el kWh/año declarado, ya que la clase se calcula en relación con el volumen del aparato.

¿Es mejor tener el congelador lleno o vacío? No hemos encontrado en OCU ni en IDAE una comparación directa y verificada de esta idea para congeladores domésticos, así que no la afirmamos como un hecho establecido en ninguna dirección. Lo que sí conviene evitar es llenarlo hasta bloquear la circulación de aire frío entre los alimentos.

¿Qué temperatura debe tener el congelador? Según OCU e IDAE, en torno a -18 °C. Bajar la temperatura más de lo necesario no mejora la conservación de los alimentos y sí aumenta el consumo.

¿Cómo sé cuánto consume mi congelador? De dos formas: mirando el consumo anual en kWh/año de su etiqueta y aplicando la fórmula de este artículo, o midiendo su consumo real con un medidor de consumo eléctrico o un enchufe inteligente durante varios días completos, para capturar varios ciclos del compresor.

¿Merece la pena cambiarlo por uno nuevo? Depende del cálculo del ahorro esperado (diferencia de consumo entre tu aparato actual y el nuevo, multiplicada por el precio del kWh) frente al coste de compra, la vida útil restante de tu congelador actual y su estado real. No recomendamos sustituir un congelador funcional de forma automática solo por su antigüedad.

Fuentes

  • Comisión Europea — Fridges and Freezers: verificada por fetch directo para este artículo. Confirma que frigoríficos y congeladores comparten el mismo marco de etiquetado (escala A-G desde el 1 de marzo de 2021, consumo declarado como “Annual energy consumption in kWh”), y que la etiqueta incluye clase energética, consumo anual, volúmenes de los compartimentos y ruido en decibelios.
  • Reglamento Delegado (UE) 2019/2016 de la Comisión, de 11 de marzo de 2019 (consultado vía BOE y EUR-Lex): verificado para este artículo. Confirma que este reglamento —el mismo para frigoríficos y congeladores— regula el etiquetado de los “aparatos de refrigeración domésticos” con volumen de entre 10 y 1.500 litros, e incluye entre los elementos de la etiqueta la clase energética A-G, el consumo anual en kWh/año y la suma de volúmenes de los compartimentos de congelados.
  • OCU — Temperatura de la nevera para ahorrar: verificada por fetch directo para este artículo. Fuente de la temperatura recomendada de -18 °C en el congelador y de la cifra de que tres milímetros de escarcha en las paredes del congelador aumentan su consumo un 30%.
  • OCU — 10 errores que debes evitar al usar el frigorífico: verificada por fetch directo para este artículo. Fuente de la recomendación de -18 °C en el congelador, del aumento de consumo por acumulación de hielo en equipos sin tecnología “no frost”, y de la recomendación de descongelar los alimentos en el frigorífico el día antes en lugar de fuera.
  • OCU — Cómo elegir nevera y congelador vertical: verificada por fetch directo para este artículo. Fuente de los rangos de consumo anual declarado para arcones (aproximadamente 150-350 kWh/año) y para verticales (aproximadamente 200-300 kWh/año), y de que ambos tipos se recomiendan a -18 °C.
  • IDAE — Recomendaciones para el ahorro energético en hogares: reutilizada de nuestra guía sobre cuánto consume una nevera, verificada originalmente por fetch directo. Fuente de la recomendación de -18 °C en el congelador, de la cifra de que las aperturas de puerta prolongadas desperdician un 7% de la energía del frigorífico (aplicada aquí como referencia razonable del mismo fenómeno en un congelador, no como dato medido específicamente en congeladores), y de la recomendación de no introducir alimentos calientes.
  • IDAE — Reglamento Europeo marco del etiquetado energético UE/2017/1369: reutilizada de artículos ya publicados en Casaliax, verificada originalmente por fetch directo. Fuente de la escala A-G reescalada vigente desde el 1 de marzo de 2021 y del marco general de EPREL y el código QR de la etiqueta.
  • Nuestras guías sobre cuánto consume una nevera, cómo calcular cuánto consume un electrodoméstico, mejores medidores de consumo eléctrico, mejores enchufes inteligentes con medición de consumo y cómo ahorrar en la factura de la luz: reutilizadas para mantener coherencia con los conceptos de ciclos de compresor, medición real y cifras ya verificadas y publicadas en Casaliax.

Sobre si un congelador lleno consume más o menos que uno vacío, buscamos evidencia sólida en OCU e IDAE y no encontramos una comparación directa y verificada de esta idea concreta en ninguna de las dos fuentes, así que no la afirmamos en este artículo como un hecho establecido, en ninguna dirección. Sobre si un arcón consume siempre menos que un vertical, el principio físico de la apertura horizontal es real, pero los propios rangos de consumo declarado publicados por OCU para ambos tipos se solapan, por lo que tampoco afirmamos una diferencia universal entre ambos formatos. Tampoco publicamos rangos numéricos de clase climática para congeladores, al no encontrar una tabla oficial verificada específica para esta categoría en las fuentes prioritarias consultadas.