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Cómo detectar el consumo fantasma de tus aparatos eléctricos

Publicado el 30 de agosto de 2026

Muchos aparatos de casa siguen tirando de la red eléctrica aunque parezcan apagados: un piloto encendido, un reloj, una conexión de red en segundo plano. A eso se le llama consumo fantasma o consumo en standby, y la pregunta real no es si existe (existe, y está regulado), sino cuánto supone en tu caso concreto y si merece la pena hacer algo al respecto. En esta guía explicamos cómo detectarlo, cómo medirlo con las mismas herramientas que ya comparamos en nuestras guías sobre mejores medidores de consumo eléctrico y mejores enchufes inteligentes con medición de consumo, y qué dice la normativa europea vigente en 2026, sin inflar la cifra ni tratarla como si fuera la misma en cualquier casa.

Respuesta rápida

Respuesta rápida

El consumo fantasma es la electricidad que un aparato sigue gastando cuando parece no estar haciendo su función principal: en espera (standby), con la pantalla o el reloj activos, o manteniendo una conexión de red. No todo lo que sigue "encendido" es consumo fantasma: una nevera funcionando por ciclos o un router dando servicio de Internet cumplen una función continua, no están en espera. Para saber cuánto gasta un aparato concreto, la única forma fiable es medirlo con un medidor de consumo o un enchufe inteligente, no asumir una cifra genérica de Internet.

Qué es el standby

El standby (modo de espera) es el estado en el que un aparato queda conectado a la red eléctrica pero no está realizando su función principal, a la espera de una orden (encenderse por mando a distancia, responder a la red, mostrar la hora). En ese estado, muchos equipos electrónicos mantienen activos algunos circuitos —un receptor de infrarrojos, un reloj, un módulo de wifi o Bluetooth— que consumen una pequeña cantidad de electricidad de forma continua.

No todos los aparatos tienen la misma cantidad de standby, ni todos los que están “aparentemente apagados” consumen algo significativo: un electrodoméstico simple sin electrónica de control (por ejemplo, un ventilador con interruptor mecánico, sin mando ni pantalla) puede tener un consumo en espera prácticamente nulo, mientras que un televisor con conexión permanente a Internet, un descodificador o una consola pueden mantener un consumo más apreciable. La única forma de saber si el standby de un aparato concreto es relevante o no es medirlo, no generalizarlo a partir de otro aparato distinto.

Qué aparatos pueden consumir apagados

Estos son ejemplos de aparatos que pueden tener un consumo en standby, no una lista de aparatos que necesariamente consumen una cantidad significativa:

  • Televisores, sobre todo los que mantienen una conexión de red activa para actualizaciones o para encenderse por voz (repasamos su etiqueta energética y su propia normativa de standby en nuestra guía sobre cuánto consume una televisión).
  • Consolas de videojuegos, especialmente si tienen activado el modo de “arranque rápido” o descargas en segundo plano.
  • Altavoces inteligentes y equipos de sonido, que suelen mantener un micrófono o una conexión de red en espera permanente.
  • Descodificadores de TV (routers de televisión, decodificadores de operador), que en muchos casos siguen grabando programaciones o actualizando guías en segundo plano.
  • Impresoras, sobre todo las que tienen wifi y quedan a la espera de trabajos de impresión.
  • Cafeteras y microondas con reloj o temporizador, cuyo display y electrónica de control consumen algo de forma continua para mantener la hora.
  • Cargadores de móvil, portátil u otros dispositivos, enchufados sin el aparato conectado (lo vemos en detalle en la siguiente sección); repasamos también la suspensión, hibernación y el modo apagado propios del ordenador en nuestra guía sobre cuánto consume un ordenador.
  • Equipos de domótica (hubs, puentes Zigbee/Thread, repetidores wifi), que por su propia función necesitan estar siempre activos, aunque eso no es exactamente lo mismo que “standby” en sentido estricto.
  • Routers y módems, que también están conectados de forma permanente, aunque —como explicamos más abajo— no encajan realmente en la definición de consumo fantasma porque su función es precisamente estar activos.

No des por hecho que todos estos aparatos consumen cantidades relevantes: varía mucho según el modelo, la antigüedad y si tiene o no conexión de red activa. Un medidor de consumo es la única forma de saberlo para tu aparato concreto.

¿Un cargador enchufado sin móvil consume?

Es una de las preguntas más habituales, y la respuesta con matices es: puede existir un consumo residual real, pero muy pequeño en los cargadores modernos, y limitado por normativa desde hace años.

La normativa de referencia es el Reglamento (UE) 2019/1782 de la Comisión, de 1 de octubre de 2019, que sustituyó al antiguo Reglamento (CE) n.º 278/2009 y que establece requisitos de diseño ecológico para fuentes de alimentación externas (los cargadores con transformador separado, como los de portátiles, routers o muchos móviles). Es aplicable desde el 1 de abril de 2020, y sigue siendo la norma vigente en 2026: ya existe un reglamento sucesor, el (UE) 2025/2052, de 13 de octubre de 2025 —que además incorpora cargadores inalámbricos, bases de carga inalámbrica, cargadores de pilas y cables USB Type-C—, pero no será generalmente aplicable hasta el 14 de diciembre de 2028 (con un periodo de coexistencia entre ambos reglamentos desde el 14 de diciembre de 2025), así que todavía no debe citarse como la norma que rige hoy este tipo de producto.

Según el Anexo II del Reglamento (UE) 2019/1782, el límite de consumo en modo sin carga (el cargador enchufado a la red, pero sin ningún dispositivo conectado a su salida) es de apenas 0,10 W para la mayoría de cargadores de una sola salida de potencia de salida moderada, 0,21 W para los de mayor potencia de salida, y 0,30 W para los que tienen varias salidas (por ejemplo, cargadores con varios puertos USB).

En la práctica, esto significa que un cargador que cumpla esta normativa —la inmensa mayoría de los vendidos en la Unión Europea desde 2020— consume, enchufado sin nada conectado, una cantidad tan pequeña que resulta casi irrelevante en términos de coste: a modo de ejemplo de cálculo, un consumo constante de 0,3 W durante todo el año (24 h al día, 365 días) equivale a unos 2,63 kWh/año, que a un precio hipotético de 0,20 €/kWh saldrían por unos 0,53 €/año. No tenemos una cifra verificada para cargadores anteriores a 2020 o no certificados, así que no generalizamos ese dato a “todos los cargadores”, pero sí podemos afirmar que el consumo en vacío de un cargador moderno que cumpla el reglamento es, por normativa, muy bajo.

Normativa europea

La normativa de referencia para el consumo en modo desactivado, en espera (standby) y en espera en red (networked standby) de equipos eléctricos y electrónicos domésticos y de oficina es, en 2026, el Reglamento (UE) 2023/826 de la Comisión, de 17 de abril de 2023. Este reglamento deroga y sustituye al antiguo Reglamento (CE) n.º 1275/2008 (el que ya conocíamos por su modificación mediante el Reglamento (UE) n.º 801/2013), y es aplicable desde el 9 de mayo de 2025. En 2026 ya no debe citarse el 1275/2008 como la norma vigente: sigue siendo relevante como antecedente histórico, pero ha sido reemplazado.

El nuevo reglamento establece los límites en dos fases:

Fase 1 — desde el 9 de mayo de 2025:

  • Modo desactivado o en espera sin pantalla ni información de estado: máximo 0,5 W.
  • Modo de espera con pantalla o información de estado visible: máximo 0,8 W.
  • Modo de espera en red (networked standby): máximo 2 W para equipos estándar, y hasta 8 W para los equipos de la categoría “alta disponibilidad de red” (conocidos por sus siglas en inglés, HiNA), pensada para dispositivos que necesitan mantener funciones de red más exigentes.

Fase 2 — desde el 9 de mayo de 2027:

  • Modo desactivado: baja a 0,3 W.
  • Modo de espera sin pantalla y modo de espera con pantalla se mantienen en los mismos límites de la fase 1 (0,5 W y 0,8 W, respectivamente).
  • Modo de espera en red para equipos HiNA: baja a 7 W (el límite de 2 W para equipos estándar no cambia).

Estos son los límites horizontales generales del reglamento; el propio texto contempla categorías de producto y excepciones específicas, así que no des por hecho que un límite concreto se aplica sin matices a cualquier aparato de tu casa. Lo importante para esta guía es la idea de fondo: la mayoría de aparatos electrónicos domésticos vendidos hoy en la Unión Europea están obligados a mantener su consumo en espera por debajo de estas cifras, típicamente inferiores a 1 W salvo en el caso del standby en red.

Cómo medir el consumo fantasma

  1. Método 1 — Medidor de consumo dedicado: conecta un medidor enchufable con pantalla propia entre la toma de pared y el aparato, apágalo dejándolo en modo de espera, y lee la potencia instantánea (W) o los kWh acumulados durante un periodo. Es el método más simple si no necesitas control remoto. Comparamos varios modelos verificados en nuestra guía sobre mejores medidores de consumo eléctrico.
  2. Método 2 — Enchufe inteligente con medición: conecta un enchufe inteligente con función de medición de energía, y consulta el consumo desde la app mientras el aparato está en standby. Además de medir, te permite programar el apagado o crear automatizaciones una vez sepas cuánto gasta. Comparamos varios modelos según ecosistema (Matter, Apple Home, Alexa, Google Home) en nuestra guía sobre mejores enchufes inteligentes con medición de consumo.

Ten en cuenta que el consumo en standby suele moverse en un rango de décimas de vatio a pocos vatios, muy por debajo de la potencia habitual de uso de la mayoría de electrodomésticos. Algunos medidores económicos no publican una precisión verificable a potencias tan bajas, así que un dato de "0 W" o una lectura inestable en un aparato con standby muy bajo no significa necesariamente que no consuma nada: puede estar por debajo de la resolución real del medidor que estés usando.

Cómo convertir vatios de standby en coste anual

Una vez tengas el dato en vatios (W) del consumo en espera de un aparato, puedes convertirlo en un coste anual con la misma lógica que explicamos en nuestra guía sobre cómo calcular el consumo de un electrodoméstico, aplicada a un uso continuo las 24 horas:

Consumo (kWh/año) = Potencia (W) × 24 horas × 365 días ÷ 1.000

Ejemplo paso a paso: un aparato con un consumo en standby constante de 3 W, a un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh.

  • 3 W × 24 horas × 365 días = 26.280 vatios-hora
  • 26.280 ÷ 1.000 = 26,28 kWh/año
  • 26,28 kWh × 0,20 €/kWh = 5,256 €/año, redondeado a 5,26 €/año

Los vatios de esta tabla (0,5, 1, 3, 5 y 10 W) son valores hipotéticos para mostrar el método de cálculo, no el consumo real de "un aparato típico" en standby. El precio de 0,20 €/kWh también es un ejemplo; usa siempre el precio real de tu tarifa. Los cálculos asumen un consumo constante las 24 horas del día durante todo el año, algo que no todos los aparatos en standby cumplen exactamente igual.

Potencia en standby Consumo anual (kWh/año) Coste anual a 0,20 €/kWh
0,5 W 4,38 kWh 0,88 €
1 W 8,76 kWh 1,75 €
3 W 26,28 kWh 5,26 €
5 W 43,8 kWh 8,76 €
10 W 87,6 kWh 17,52 €

Como se ve en la tabla, un único aparato con un standby bajo (0,5-1 W) apenas representa un par de euros al año. El consumo fantasma solo empieza a ser relevante cuando se suman varios aparatos a la vez, o cuando alguno tiene un standby anormalmente alto para lo que debería ser (lo vemos en la sección de consumo anómalo, más abajo).

Cómo medir el consumo de toda la casa

Si lo que quieres no es medir un aparato suelto, sino hacerte una idea del consumo fantasma agregado de toda la vivienda, tienes varias opciones, con distinto nivel de acceso y de riesgo:

  • Contador inteligente (telemedida): la mayoría de contadores actuales en España permiten consultar la curva de consumo horaria a través de la app o la web de tu distribuidora. Comparar el consumo de una franja horaria en la que sabes que no hay nadie usando electrodomésticos (por ejemplo, de madrugada) te da una idea del consumo base de la vivienda, que incluye el standby agregado de todo lo que queda enchufado.
  • Monitor energético de cuadro eléctrico: un dispositivo que se instala en el cuadro de la vivienda, normalmente con pinzas amperimétricas alrededor de los cables de fase, y mide el consumo total o por circuitos. Su instalación requiere acceso al cuadro eléctrico y, en la mayoría de los casos, un electricista: no es un aparato que debas instalar tú mismo si no tienes conocimientos ni certificación para manipular el cuadro.
  • Prueba por circuitos, solo si es segura: si tu instalación tiene interruptores diferenciados por circuito o por zona y sabes identificarlos con seguridad, puedes apagar un circuito a la vez y observar el cambio en la lectura del contador inteligente, sin necesidad de abrir ni manipular el cuadro más allá de accionar los propios interruptores previstos para ese uso. Si tienes cualquier duda sobre qué interruptor corresponde a qué zona, no lo intentes por tu cuenta.
  • Enchufes individuales: medir aparato por aparato con un medidor o un enchufe inteligente, como vimos en la sección anterior, y sumar los resultados. Es el método más lento, pero también el más preciso para saber qué aparato concreto pesa más en el total.

En ningún caso recomendamos manipular el cuadro eléctrico de la vivienda (abrir el cuadro, tocar los automáticos internos, instalar pinzas o dispositivos de medición) sin los conocimientos y la certificación adecuados: si quieres un monitor de cuadro, la instalación debe hacerla un electricista.

Cómo saber si hay un consumo anómalo

No todo consumo permanente es un problema, y no toda subida del consumo nocturno es “consumo fantasma” sin más. Conviene distinguir varias situaciones:

  • Standby normal: un aparato que en espera consume unas décimas de vatio o, como mucho, un par de vatios, de forma estable y constante. Es lo esperable en la mayoría de electrónica moderna.
  • Un electrodoméstico que nunca entra en reposo: por ejemplo, un aparato que debería bajar a un modo de bajo consumo tras un rato de inactividad y no lo hace, manteniendo una potencia parecida a la de uso activo de forma indefinida.
  • Un fallo o avería: una lectura de consumo que sube con el tiempo sin motivo aparente, o que es notablemente más alta que la de un aparato equivalente, puede apuntar a un problema del propio equipo (fuente de alimentación defectuosa, componente en mal estado).
  • Una resistencia o calefacción activada por error: algunos aparatos con función de calentamiento (una cafetera con mantenimiento de temperatura, un calentador de agua auxiliar) pueden quedar con esa función encendida sin que lo notes, lo que dispara el consumo muy por encima de un standby normal.
  • Un aparato que en realidad está funcionando, no en espera: conviene descartar que lo que mides no sea, simplemente, el aparato haciendo su función (por ejemplo, un router transmitiendo datos, o una nevera con el compresor en marcha).

Si detectas un consumo claramente por encima de lo que cabría esperar para un standby normal (por ejemplo, decenas de vatios sostenidos en un aparato que debería estar en reposo), y no encuentras una explicación razonable, puede merecer la pena revisar el aparato o consultar con el servicio técnico, en lugar de asumir que es “consumo fantasma normal”.

Nevera y router no son “consumo fantasma”

Es habitual confundir el consumo fantasma con el de aparatos que, simplemente, tienen que estar activos de forma continua para cumplir su función. La nevera y el router son los dos ejemplos más claros:

  • La nevera está enchufada las 24 horas del día, pero no está en “espera”: su compresor funciona por ciclos de encendido y apagado para mantener la temperatura, un proceso activo y necesario, no un consumo residual de un aparato apagado. Puedes ver el desarrollo completo, con ejemplos de cifras reales y cómo calcular su consumo, en nuestra guía sobre cuánto consume una nevera.
  • El router (y el módem, si es un equipo aparte) están pensados para dar servicio de conectividad de forma ininterrumpida. Su consumo, aunque sea bajo, corresponde a su función principal —mantener la conexión activa—, no a un modo de espera de una función que no se está usando.

Ninguno de los dos encaja en la definición de consumo fantasma de este artículo, aunque ambos contribuyan al consumo base de la vivienda. Por eso, más abajo, no recomendamos desconectar el router como estrategia de ahorro si necesitas conectividad en casa, ni cortar el suministro a la nevera para “ahorrar en standby”: ninguno de los dos está en modo de espera, están cumpliendo su función.

¿Merece la pena desconectar todo?

Depende del consumo real de cada aparato (medido, no asumido) y de cuánta comodidad estás dispuesto a sacrificar a cambio de un ahorro que, en muchos casos individuales, es de solo unos pocos euros al año, según vimos en la tabla de conversión más arriba.

Algunas líneas que no recomendamos cruzar:

  • No desconectes el router si necesitas conectividad en casa: su consumo no es “fantasma”, es el de un equipo cumpliendo su función, como vimos en la sección anterior.
  • No cortes el suministro a aparatos con ciclos necesarios, como la nevera: interrumpir su funcionamiento para “ahorrar en standby” no tiene sentido, porque no está en standby, y además pone en riesgo los alimentos que conserva.
  • No uses regletas de forma insegura para desconectar varios aparatos a la vez (lo detallamos en la siguiente sección): una regleta mal usada es un riesgo mayor que el ahorro que puede aportar.

Dicho esto, sí puede tener sentido desconectar (o programar el apagado de) aparatos que uses poco, que tengan un standby verificado como alto, o cuya función no necesitas mantener activa fuera de ciertas horas: un equipo de sonido que solo usas por la tarde, una impresora que no necesitas en espera permanente, o una cafetera con reloj que no vas a consultar de madrugada.

Regletas con interruptor

Una regleta con interruptor general es una forma cómoda de cortar de un solo gesto el standby de varios aparatos que uses juntos (por ejemplo, televisor, decodificador y equipo de sonido del salón), pero conviene usarla con algunas precauciones:

  • No superes la potencia máxima de la regleta, sumando la potencia de todos los aparatos que vayas a conectar a la vez y comparándola con el límite indicado por el fabricante (habitualmente en la propia regleta o en su ficha técnica).
  • No conectes varias regletas en cascada (una regleta enchufada a otra) para ganar más tomas: cada una sigue limitada por su propia capacidad y por el circuito al que está conectada.
  • No la coloques bajo alfombras, detrás de muebles sin ventilación, ni en zonas húmedas, y revisa que tenga marcado CE y protección contra sobrecarga.
  • No la uses para aparatos que necesiten mantenerse activos, como el router (si necesitas conectividad) o cualquier equipo con un ciclo que no deba interrumpirse.
  • Revisa periódicamente el cable y el interruptor: si notas que se calienta de forma anormal, dañado o con signos de desgaste, sustitúyela.

Smart plugs para automatizar

Si en lugar de un interruptor manual quieres automatizar el apagado de aparatos concretos después de comprobar cuánto gastan en standby, un enchufe inteligente con función de medición y control remoto es la alternativa: puedes programar horarios, crear rutinas (“apaga el equipo de sonido a las 00:00”) o integrarlo con tu ecosistema de casa inteligente. Comparamos varios modelos según su compatibilidad con Matter, Apple Home, Alexa y Google Home, y explicamos qué aparatos no deberías conectar a través de uno, en nuestra guía sobre mejores enchufes inteligentes con medición de consumo.

Qué consumos atacar primero

No todos los watts de standby pesan lo mismo, y el criterio que importa no es la potencia en sí, sino potencia × horas que ese aparato pasa realmente en ese estado. Por ejemplo:

  • Un aparato con 1 W de standby, pero que está así las 24 horas del día, acumula 8,76 kWh/año (según la tabla de más arriba).
  • Un aparato de 50 W que solo pasa 2 horas al día en un modo de “reposo” alto (no un verdadero standby bajo, sino un modo intermedio que sigue gastando bastante), acumula 50 W × 2 h × 365 días ÷ 1.000 = 36,5 kWh/año, bastante más que el ejemplo anterior a pesar de estar “en reposo” muchas menos horas.

Por eso, antes de decidir qué atacar primero, mide (con un medidor o un enchufe inteligente) tanto la potencia como el tiempo real que cada aparato pasa en ese estado, y prioriza los que combinan una potencia más alta con más horas acumuladas, no solo los que “parecen” gastar más por su tamaño o apariencia.

Cómo reducirlo

  • Activa los modos de ahorro o “eco” del propio aparato, cuando el fabricante los ofrezca, en lugar de dejarlo en su configuración de fábrica.
  • Aprovecha el autoapagado, si el aparato lo tiene: muchos televisores, monitores y equipos de sonido pueden pasar a un modo de bajo consumo tras un periodo de inactividad, y solo hace falta activarlo en el menú de ajustes.
  • Desconecta equipos que uses poco, especialmente los que confirmes (midiéndolos) que tienen un standby más alto de lo esperable.
  • Usa una regleta con interruptor para los aparatos que sueles usar juntos y sin necesidad de mantenerse activos fuera de esos momentos, siguiendo las precauciones de la sección anterior.
  • Programa el apagado con un enchufe inteligente, si prefieres automatizarlo en lugar de acordarte de hacerlo manualmente.
  • No sustituyas un aparato solo por su standby, salvo que el cálculo completo (ahorro esperado frente a coste de compra) lo justifique: para un standby de 1-3 W, el ahorro anual suele ser de pocos euros, como vimos en la tabla de conversión.

Si tu objetivo es reducir la factura en general, no solo el consumo fantasma, puedes ver más ideas en nuestra guía sobre cómo ahorrar en la factura de la luz.

Errores frecuentes

  • Pensar que toda la energía consumida de madrugada es “fantasma”, sin tener en cuenta que aparatos como la nevera siguen funcionando por ciclos toda la noche, no en standby.
  • Confundir la nevera o el router con consumo fantasma, cuando ambos cumplen una función continua y necesaria, no un modo de espera.
  • Creer que todos los cargadores gastan mucho enchufados sin nada conectado, cuando los cargadores modernos que cumplen la normativa de ecodiseño tienen un consumo en vacío de apenas décimas de vatio.
  • Multiplicar mal los vatios por las horas, olvidando dividir entre 1.000 al pasar de W a kWh, o asumiendo 24 horas de consumo constante en un aparato que en realidad no está siempre en ese estado.
  • Medir cargas muy bajas con un medidor poco preciso a esas potencias, y dar por hecho que “0 W” significa cero consumo real.
  • Desconectar aparatos que necesitan una función continua, como el router (si hace falta conectividad) o la nevera, en lugar de limitarse a los que sí están realmente en modo de espera.
  • Publicar o repetir un porcentaje universal de “cuánto supone el standby en la factura”, sin tener en cuenta que varía mucho según el parque de aparatos de cada vivienda y la metodología del estudio que dé esa cifra.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el consumo fantasma? Es la electricidad que un aparato sigue consumiendo cuando parece no estar realizando su función principal: en modo de espera (standby), con la pantalla o el reloj activos, o manteniendo una conexión de red en segundo plano. No incluye aparatos que cumplen una función continua, como una nevera en marcha o un router dando servicio.

¿Cuánto gasta el standby de un aparato? Depende del modelo: puede ir desde unas décimas de vatio hasta unos pocos vatios. La normativa europea de ecodiseño limita estos valores, típicamente por debajo de 1 W en la mayoría de categorías, salvo en el standby en red. Para saber el dato real de tu aparato, mídelo con un medidor de consumo o un enchufe inteligente.

¿Todos los aparatos en standby consumen lo mismo? No. Varía mucho según el modelo, la antigüedad y si tiene o no una conexión de red activa en espera. No des por hecho que un aparato consume una cantidad relevante solo porque otro aparato similar lo haga.

¿Un cargador enchufado sin el móvil consume electricidad? Puede existir un consumo residual real, pero muy pequeño en los cargadores modernos: la normativa de ecodiseño vigente (Reglamento (UE) 2019/1782) limita el consumo en vacío a entre 0,10 W y 0,30 W según el tipo de cargador, desde el 1 de abril de 2020.

¿Qué normativa regula el consumo en standby en la Unión Europea? El Reglamento (UE) 2023/826, aplicable desde el 9 de mayo de 2025, que deroga al antiguo Reglamento (CE) 1275/2008. Establece límites de 0,5 W (modo desactivado o en espera sin pantalla) y 0,8 W (en espera con pantalla), con una segunda fase desde 2027 que reduce el modo desactivado a 0,3 W.

¿Cómo mido el consumo fantasma de un aparato? Con un medidor de consumo enchufable con pantalla propia, o con un enchufe inteligente con función de medición, conectado entre la toma de pared y el aparato mientras está en modo de espera.

¿La nevera o el router son consumo fantasma? No. Ambos cumplen una función continua y necesaria (mantener la temperatura por ciclos, o dar servicio de conectividad), no están en un modo de espera de una función sin usar.

¿Merece la pena desconectar todos los aparatos por la noche? Depende de cuánto consuma cada uno realmente, medido, y de la comodidad que estés dispuesto a sacrificar. No recomendamos desconectar el router si necesitas conectividad, ni cortar el suministro a aparatos con ciclos necesarios como la nevera.

¿Es seguro usar una regleta con interruptor para cortar el standby? Sí, siempre que no superes su potencia máxima, no la uses en cascada con otra regleta, la coloques en un lugar ventilado y sin humedad, y no la utilices con aparatos que necesiten mantenerse activos de forma continua.

¿Cómo sé si el consumo de un aparato es anormalmente alto? Comparando la lectura medida con lo esperable para un standby normal (décimas de vatio a pocos vatios). Un consumo sostenido de varias decenas de vatios en un aparato que debería estar en reposo puede indicar un fallo del equipo o una función activada por error.

¿Cuánto cuesta al año el standby de toda la casa? No existe una cifra universal fiable para esto: depende de cuántos aparatos tengas, su standby real y cuántas horas pasan en ese estado. La forma correcta de saberlo es sumar la medición real de cada aparato o comparar la curva de consumo nocturno de tu contador inteligente, no aplicar un porcentaje genérico encontrado en Internet.

Fuentes

  • Comisión Europea — página oficial sobre standby, networked standby y off mode: verificada por fetch directo. Fuente de los límites de la fase 1 (desde 2025: 0,5 W en espera o modo desactivado, 0,8 W en espera con pantalla) y de la fase 2 (desde 2027: 0,3 W en modo desactivado, 0,5 W y 0,8 W sin cambios en los otros dos límites, y de 2 a 7 W en standby en red según el tipo de producto), y de que el Reglamento (UE) 2023/826 deroga al antiguo Reglamento (CE) 1275/2008 en mayo de 2025.
  • EUR-Lex — texto del Reglamento (UE) 2023/826 y de su resumen oficial: el acceso directo por fetch al texto legal completo devolvió contenido vacío (bloqueo o error de carga de la página), por lo que las cifras de esta normativa se han verificado de forma cruzada con la página oficial de la Comisión Europea citada arriba y con varias fuentes técnicas del sector (Nemko, entre otras) que citan el mismo Anexo II, comprobando que coincidieran entre sí antes de publicarlas. Lo señalamos por transparencia, igual que hacemos en otros artículos de Casaliax cuando un fetch directo falla.
  • Nemko — artículo sobre la actualización de los requisitos de ecodiseño de la UE para standby: verificado por fetch directo. Usado como fuente técnica complementaria para confirmar el desglose de la fase 1 (incluida la distinción entre standby en red estándar de 2 W y equipos “HiNA” de 8 W) y de la fase 2 (bajada a 7 W en HiNA), coincidente con la página oficial de la Comisión Europea.
  • BOE (Boletín Oficial del Estado) — Reglamento (UE) 2019/1782: verificado por fetch directo. Fuente de los límites exactos de consumo en modo sin carga de fuentes de alimentación externas (0,10 W, 0,21 W y 0,30 W según el tipo, Anexo II), de su fecha de aplicación (1 de abril de 2020) y de que sustituyó al Reglamento (CE) 278/2009.
  • BOE (Boletín Oficial del Estado) — Reglamento (UE) 2025/2052: verificado por fetch directo. Fuente de que este reglamento deroga el (UE) 2019/1782 con efecto a partir del 14 de diciembre de 2028 (no antes), de su fecha de publicación (13 de octubre de 2025) y del periodo de coexistencia entre ambos reglamentos desde el 14 de diciembre de 2025.
  • Nuestras guías sobre mejores medidores de consumo eléctrico, mejores enchufes inteligentes con medición de consumo, cómo calcular el consumo de un electrodoméstico, cuánto consume una nevera y cómo ahorrar en la factura de la luz: reutilizadas para las cifras de medidores y enchufes inteligentes ya verificadas, la fórmula de conversión W→kWh y los conceptos de ciclos de compresor de la nevera, manteniendo coherencia con lo ya publicado en Casaliax.

Buscamos activamente, y descartamos por falta de fuente sólida y verificable de forma directa, cualquier cifra del tipo “el consumo fantasma supone X% de la factura eléctrica” o “una familia media gasta X € al año en standby”: encontramos varias cifras distintas y contradictorias entre sí (aproximadamente entre un 6% y un 11% del consumo, y entre 60 y 80 € al año, según la fuente) repetidas por sitios de terceros que las atribuyen a IDAE sin que hayamos podido localizar y verificar directamente esa cifra concreta en una publicación oficial de IDAE con la metodología correspondiente. Por eso este artículo no publica ningún porcentaje ni cifra de coste medio como si fuera universal, y se limita a explicar el método de cálculo para que cada persona obtenga el dato real de su propia vivienda.